GRANDES MOMENTOS DE 2018

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Se acaba en pocas horas un año que ha sido muy bueno para el Real Betis Balompié. El proyecto global de la entidad crece a un ritmo interesantísimo y, de manera particular, lo que atañe al primer equipo verdiblanco, los resultados obtenidos son para estar muy satisfechos.

Los jugadores del Betis celebran la victoria en Nervión. Fuente: El Desmarque

2018 empezó de una manera espectacular con la victoria en el Sánchez Pizjuán por 3-5 en una noche del Día de Reyes que los béticos no podremos olvidar mientras vivamos. El conjunto de Setién disipó todas las dudas que había generado en noviembre y diciembre y completó una sobresaliente segunda vuelta de campeonato, logrando la clasificación para la Europa League en la jornada 35 al ganarle 2-1 al Málaga CF. El Real Betis acabó la Liga en sexta posición.

Quique Setién se emocionó tras conseguir la clasificación europea. Fuente: BESOCCER

La nueva temporada trajo muy pronto otro derbi, esta vez en el Benito Villamarín, y el gol de Joaquín sirvió para derrotar nuevamente al Sevilla FC. En la Liga el equipo de Heliópolis ha ido de menos a más, logrando enderezar un rumbo que por momentos pareció perdido. Para la historia quedará el triunfo en el Camp Nou, donde el Betis dio un recital de fútbol.

Celebración del segundo gol bético en Barcelona. Fuente: ABC

El retorno a las competiciones continentales se hizo de manera brillante, logrando una holgada clasificación para la siguiente ronda. El momento cumbre de la primera fase de la Europa League se vivió con el triunfo histórico en San Siro en un día en el que Milán se tiñó de verdiblanca y en el que Giovani Lo Celso dejó para el recuerdo un golazo excelente.

La afición del Real Betis en la Piazza del Duomo de Milán. Fuente: @M_Socarras

El año se cerró con 65 puntos, solo superados por el FC Barcelona, el Atlético de Madrid y el Real Madrid. Todo es mejorable y esa debe ser la premisa para seguir creciendo y conseguir mejores resultados. Ángel Haro, José Miguel López Catalán, Lorenzo Serra Ferrer, Quique Setién y todo su cuerpo técnico seguro que no se conformarán con lo logrado hasta ahora. Pidámosle a 2019 que sigan trabajando con el acierto y la dedicación mostrada desde hace año y medio. El Real Betis Balompié es el que saldrá ganando.

FELIZ AÑO NUEVO

 

NUNCA MUERE EL RECUERDO

JJ Barquín @barquin_julio La vida tiene curiosas casualidades. Algunas veces, esas coincidencias se convierten en fatídicas. El pasado viernes, cuando regresaba de entrenar, un amigo me comunicaba que nos había dejado para siempre el gran Antonio Roales. Por la tarde, mi compañero Pablo Caballero me informaba de la muerte de Juan Moreno, hermano de mi buen amigo Pepe Moreno, mesonero y embajador de la provincia de Cádiz en la capital del reino con sus Lambuzos. Definitivamente, se convertía en un día para olvidar.

Y pensé que fue la casualidad la que hizo que fuese Pepe Moreno quien me presentará a Antonio Roales. Recuerdo que estábamos decidiendo el regalo a producir para los miembros del Foro Béticos en la Cartuja. Fue Pepe quien me habló de un tipo que hacía maravillas con la plata en la Plaza del Pan o “Bread Square” como le gustaba decir a Roales. Fue allí donde lo conocí en su pequeño puesto de trabajo y desde el primer encuentro, para ver el diseño del llavero que queríamos producir, me di cuenta del personaje que tenía delante. Un tipo bonachón, simpático, cordial y con un gran don de gentes, supongo que por estar tanto tiempo de cara al público.

Pero después conocí a otro Antonio Roales, el del corazón verdiblanco, cuando comenzó a escribir en BetisWeb. Eran los años donde muchos estábamos en las trincheras verdiblancas luchando contra la dictadura del Ayatolá de la calle Jabugo. Fueron los años de un albañil engominado sarcástico, irónico, punzante y mordaz que no dejaba títere con cabeza. Fueron años de disfrute de un tipo que tenía un sentido de humor especial, fino e inteligente, muy de la Tacita de Plata. Alguna que otra vez le dije que parecía un gaditano de la Viña o del Mentidero y no un sevillano del Tiro de Línea. Después siguió con su arte y su particular visión de la vida y del beticismo en las redes sociales y siempre me declaré un devoto seguidor.

En los últimos meses, estuve enterado de la enfermedad que estaba padeciendo y que le sirvió para darnos una MasterClass de cómo tomarse con humor los problemas verdaderos de la vida. Desde el viernes muchos béticos están rindiendo su pequeño homenaje a un tipo genial que nos hizo reír con sus ocurrencias y su gracia natural, innata. Muchas han sido las referencias al cuarto anillo y su apoyo desde ese onírico espacio figurado.

Yo, querido Antonio no tengo esa fe cristiana y creo que la muerte es el final de todo. Yo, la mejor manera que tengo de ofrecerte mi sencillo y humilde reconocimiento es a través de estas líneas y de seguir viviendo con la alegría y el sentido del humor que nos ofreciste a diario, incluso en los momentos más duros de tu vida. Como dijo alguien, lo que muere es aquello que ya no recuerdas; todo lo que se recuerda sigue vivo. Y tú, seguirás muy vivo entre todos los béticos y los que tuvimos la suerte de conocerte.

Foto: Vanessa Gómez

DETALLES (III)

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Este el tercer artículo que titulamos en esta Web con el nombre de “Detalles” En los otros dos anteriores, publicados en octubre de 2017  y abril de 2018, mi compañero JJ Barquín opinó sobre aspectos relacionados con el departamento de comunicación del Real Betis Balompié. En esta ocasión, voy a cambiar el tema para destacar detalles importantes que provocan, por lo menos en mí,  satisfacción, orgullo y alegría.

Siempre he pensado que ser detallista es una cualidad importantísima cuando se acompaña de acciones, proyectos e iniciativas eficaces. Desde hace un tiempo se están dando pasos interesantísimos en la entidad de Heliópolis que han provocado su modernización, un giro vanguardista en su día a día y una actualización a los registros contemporáneos que rigen en el mundo de la empresa. Y además, todo esto se ve acompañado de un gran proyecto deportivo en todas las disciplinas en las que compite el Real Betis Balompié.

Así, se agradecen detalles como el de poner las placas en los asientos de los socios que acudieron a todos los partidos de la temporada pasada, poder acceder con tu abono a los partidos de Octavos y Cuartos (si lo hubiera) de Final de la Copa del Rey y entrar en un sorteo para una novedosa iniciativa que consiste en poder ver un partido junto al banquillo de nuestro equipo.

Me comentaba hace un par de días un amigo de Facebook la alegría que le producía hablar de nuestro Betis y ver cómo había cambiado el club. Ese comentario lo hizo cuando difundía por la red social la noticia de la lluvia benéfica de peluches que se hará durante el descanso del partido del próximo sábado. Este es otro detalle más que, por insignificante que parezca, me enorgullece y me moviliza para participar y colaborar para que esta iniciativa sea un éxito. Mis hijas Alba y Violeta ya están al tanto de este plan y están pensando que peluches me van a dar para que los lance al césped.

Podría seguir nombrando acciones que me motivan y alegran como la inclusión de los remeros del Betis en el almuerzo de Navidad que el club celebró antesdeayer, la venta solidaria de camisetas de Joaquín con la marca Hulio o la importantísima y necesaria visita a los niños y niñas hospitalizados en Sevilla, pero voy a destacar para finalizar este artículo la participación de nuestro presidente y nuestro entrenador en la partida simultánea de ajedrez que ayer disputaron frente al ex campeón del mundo Anatoli Karpov.

Ángel Haro y Quique Setién han manifestado en más de una ocasión su afición por el ajedrez y no han desaprovechado la oportunidad para jugar con el maestro ruso. El técnico cántabro, que ya había jugado con él en 1991, fue el que más aguantó de los diez participantes, demostrando que es un gran jugador. Vuelvo a repetir: por insignificante que parezca, este detalle tiene una gran repercusión y sirve para que se hable bien del Real Betis más allá de lo meramente futbolístico. Vaya desde aquí mi enhorabuena a todos los que se quiebran la cabeza para que estas cosas salgan adelante.

FOTO: www.marca.com

HOMO NOVUS BETICUS

La protesta y la queja son el refugio de la gente que desconfía de sí misma. Wayne Dyer

JJ Barquín @barquin_julio Hace poco un buen amigo nacido fuera de esta ciudad me decía, en una conversación informal sobre el Betis y la afición, que tiene la confianza en que no nos convirtamos en nuevos ricos. Si rebuscamos en la antigua Roma, se hacía referencia a los que habían adquirido fortuna y poder social, sin pertenecer a familia de alto estatus, como los “homo novus” (nuevo hombre). Sus características fundamentales eran su gusto por lo ostentoso, además de la falta de sencillez, naturalidad y humildad.

Me pareció una afirmación para reflexionar profundamente. Sobre todo, porque casi siempre las verdades te las dice quien ve las cosas con la objetivad que le da su posición foránea. Y es que, quien les escribe, lleva tiempo analizando muchos comportamientos de la afición del Betis, que le chirrían, que le llaman la atención y, lo que es peor, que le hacen no reconocerla.

Muchos podrían ser los factores que estén incidiendo en ese cambio de actitud, de comportamiento de una afición que siempre tuvo la fidelidad, la humildad y la paciencia como bandera. La llegada de una nueva generación que no ha conocido la historia del club; un sector al que le han vendido que la exigencia y la protesta incesante genera equipos campeones y, por último y, sobre todo, los mensajes maliciosos e interesados que origina y distribuye la biriprensa, podrían ser algunas de las razones que explicarían ese nuevo comportamiento de parte de la afición verdiblanca.

Un ejemplo de todo esto que he hablado aconteció hace poco en la visita de Olympiacos. Con los griegos llegaba un jugador que ha militado en nuestro club y que por distintas razones no pudo triunfar en el Villamarín. Nahuel estuvo dos años cedido en nuestro club y cuando fue cambiado por Pedro Martins recibió pitidos de una gran parte del estadio, lo que me pareció injusto e ingrato.

Pero lo más grave de la situación es que también se está produciendo con nuestros propios jugadores cuando están sobre el césped o utilizan internet para expresarse. En la eliminatoria copera, Sanabria fue pitado durante muchas fases del encuentro y otros jugadores también lo están sufriendo en otros encuentros. Se podrá discutir el rendimiento, el acierto y el afecto o simpatía hacia uno y otro jugador de la plantilla, pero de ahí a pitar a los nuestros va un mundo.

Y lo que es peor es que, desde hace un tiempo, algunos jugadores están recibiendo insultos y amenazas a través de sus cuentas de redes sociales. ¿Se está generando la figura del Homo Novus Beticus? Ese que va por la vida exigiendo, criticando, reclamando, reprochando y perdonando la vida a los demás sin valorar lo que tiene y sin saber lo que significa este club, su historia y su manquepierda.

A mí me enseñaron desde pequeño a querer a los que se ponen la zamarra verdiblanca sean como sean, se llamen como se llamen y jueguen como jueguen. Porque en esta plantilla, a lo largo de los años y de las situaciones institucionales, sociales y económicas, hubo de todo: malos, regulares, buenos y extraordinarios jugadores. Pero todos lucharon por nuestro club y por eso merecen mi respeto, admiración y agradecimiento. Sobre todo, porque siempre soñé con defender esos colores y no puedo criticar lo que quiero con locura.

 

 

LA VIDA NO SIGUE IGUAL

JJ Barquín @barquin_julio El 23 de mayo de 2017 publiqué un artículo que comenzaba con el siguiente párrafo: “Manolo Aguilar. Lucas Haurie. Víctor Fernández. Antonio Viola. Santi Ortega. Jorge Liaño. Alejandro Delmás. Joaquín Adorna. Paco Cepeda. Miguel Ángel Chazarri y Rafael Almansa. El equipo perfecto. El once de gala de la prensa más roja de la ciudad. Los verdaderos hooligans. El verdadero entorno. El más dañino, diabólico. El que es capaz de pactar con el demonio con tal de desestabilizar la paz del Betis. El que es capaz de difamar o distorsionar con tal de provocar desazón en el beticismo. El que estará siempre en contra del bien del Betis”.

Ha pasado el tiempo, casi 20 meses, y la vida no sigue igual, para desgracia de Julio Iglesias. Han salido algunos indeseables de esa alineación y han entrado otros como Espina, pero la vida sigue decayendo. Hemos empeorado con ese sector fanático de la prensa sevillana.  Y la situación va a más porque la institución verdiblanca va a mejor. Es una cuestión de vasos comunicantes. Contra más critican, mejor va el Betis. Contra más bilis transmiten, más puntos suma el equipo de Setién. Quien no lo vea, es ciego.

Y cada vez, tienen menos recursos a los que agarrarse. Que si el segundo entrenador tiene afán de protagonismo; que si Carvalho es un bulto; que si Lo Celso no convence o que Sanabria no aporta nada. Ya no saben a qué aferrarse. Lo último, que Setién está serio. Son tan cínicos y estúpidos que son capaces de convertir la elegante crítica del cántabro, que de esa forma les hace ver que ha comenzado a obviarlos por su necedad, en un elemento más de crítica absurda e inadmisible.

Lo insólito de esta situación es que sigan teniendo audiencia. Lo dije hace mucho tiempo que los béticos deberían de olvidarse de esta pantomima de prensa y consumir otra. Una que sea o pretenda ser objetiva. Una que les recuerde que, en comparación con el año pasado en la misma jornada del pasado Domingo, tenemos cuatro puntos más y que seguimos compitiendo en la Copa del Rey y en la Europa League. Una que les recuerde que los fichajes de este año son una barbaridad y que seguimos creciendo como club. Una que les haga sentirse orgullosos de su club, de sus gestores, de su entrenador y de su plantilla. Lo demás, es seguir consumiendo basura periodística producida por trúhanes e indeseables.

NO LO PERMITAMOS

JJ Barquín @barquin_julio Jon Pascua publicaba en Twitter un interesante artículo de El País donde se recogía la reciente publicación de una obra. Se refiere a un ensayo, firmado por Jean-Marie Brohm y Marc Perelman, cuyo título es directo y preocupante: “El fútbol, una peste emocional”. Es verdad que el mundo intelectual nunca se ha llevado bien con el universo del balompié, pero el ensayo lo deja claro: el fútbol es un elemento que embrutece a la sociedad y la aleja de la razón.

Tres son los aspectos que justifican esa dura afirmación: el fanatismo; el poder mimético de la multitud que degenera en contagio mental y, por último, el odio y poco respeto a la vida. Es una visión muy pesimista del papel del fútbol en la sociedad actual pero los últimos acontecimientos vividos en Argentina así lo confirman. Sin embargo, es una oportunidad de los aficionados para ponerse frente al espejo, y pararse a reflexionar.

Es necesario que nos paremos a pensar, para no permitir que sigamos contribuyendo a crear un monstruo imparable que nos consuma en breve.  En el caso del Betis, venimos asistiendo a una radicalización de parte de la afición. Y no me refiero a los habitantes de la grada baja de Gol Sur, que también, sino a un importante conjunto que está instalado en el fanatismo, en el dramatismo y la exaltación permanente o en la intransigencia más absoluta.

Insultos a los jugadores, al cuerpo técnico y ofensas a otros béticos por no pensar como ellos es el clima en el que nos hemos instalado, gracias al caldo de cultivo generado, entre otros, por la prensa interesada de esta ciudad. Esa prensa y algunos dirigentes que tienen mucha culpa de ese nivel de fanatismo, delirio y violencia verbal en el que vivimos. Expresiones como ganar sí o sí; ganar por lo civil o lo penal o partido a vida o muerte, aun siendo figuradas, no hacen ningún bien a la hora de fomentar el sosiego y la tranquilidad entre las aficiones.

El Real Betis y su afición representaban un aspecto peculiar dentro del universo futbolístico. Ese slogan del manque pierda, aparte de ser bellísimo, encierra un mensaje magnífico: un modo de encarar la derrota, de enfrentarse a los tiempos negativos, de mirar con esperanza al futuro. Algunos béticos han intentado denostarlo y arrinconarlo cuando debería estar impreso en nuestro escudo, como lo está en nuestra historia. No perdamos nuestra idiosincrasia, nuestra personalidad, nuestra condición. No lo permitamos. Ganar, empatar o perder es fútbol, es deporte; el Betis, además, es otra cosa.

 

¡¡¡QUÉ MÉRITO TIENE ESTA AFICIÓN!!!

Manuel Rey @ManuReyHijo Muchas canas en mi pelo, muchos años de carné, muchos kilómetros en desplazamientos, muchos minutos de partido en el Benito Villamarín, muchos euros en regalos, camisetas y bufandas para hijos, amigos y sobrinos, muchos jugadores y entrenadores por nuestro equipo, muchos presidentes y consejeros con planes y propuestas por delante. Y saben qué les digo: ¡Qué mérito tiene esta afición!

Qué bonito, pero qué difícil objetivamente es enamorarse de este club si se analiza fríamente todo en términos de resultados. Y aún así seguimos cautivando el corazón de tantos y tantas, en un fenómeno que escapa a la lógica y el raciocinio más elemental. Ser seguidor del Real Betis Balompié es el fiel reflejo de una definición de amor puro y sin intereses. Darlo todo sin esperar nada a cambio. Esa es nuestra relación con el Glorioso.

Cientos de peñas por todo el mundo, miles de abonados y seguidores en el estadio todas las semanas, decenas de miles de banderas verdiblancas al final de cada año que ondean en estadios de fuera de Sevilla, cientos de miles de aficionados por todos los rincones de España que lucen orgullosos sus colores y gritan con fuerza sus cánticos, millones de manifestaciones por redes sociales y vídeos dándolo todo por nuestro club.    

¿Y todo ello a cambio de qué? A cambio de nada. Bueno quizá cabría decir que, en términos de resultados, de muy poco. Somos la madre que se vuelve loca con un beso pequeñito de su hijo en la mejilla después de dos meses sin parar de hacer travesuras. Somos el padre que habla orgulloso de su hija cuando saca un sobresaliente en una asignatura después de haber estado suspendiendo curso tras curso de modo habitual. Somos la abuela y el abuelo que justifican a sus nietos cuando la profesora les dice en la puerta del colegio que pueden hacer mucho más pero que son poco trabajadores.  

Ese es nuestro Betis, ilusión y decepción unidas en una historia que parece no tener fin. Un año de alegrías y seis de tristeza, un partido para el sueño y cuatro para el desengaño. Expectativas rotas, lágrimas de tristeza continuas en niños y mayores que han dibujado el cuadro de nuestro club después de más de un siglo de vida. Me resisto a aceptar esta secuencia maldita, pero qué gran verdad es esa del Manque Pierda acuñado después de tantos lustros.   

Estoy una semana más decepcionado después de un hilo de luz pasajero. Es algo desgraciadamente habitual. Estoy una semana más cansado de intentar justificar porque volvemos a caer en lo llano. Y van ya tantas veces que me desplomo. Me gustaría hablar y escribir menos de la afición, de los colores y del escudo, y más sobre jugadores y técnicos, pero es que no hay forma. Se me viene a la cabeza el mítico vigésimo verso del Cantar de Mío Cid y sueño con donde deberíamos estar si todo fuese acorde a la fuerza de esta afición (creo que tenemos un buen tándem presidente/vicepresidente, aunque hoy de técnicos ya no me atrevo a opinar porque me temo lo peor).

No sé si los resultados cambiarán en este club alguna vez de modo permanente. Espero que esta temporada no se vuelva a cumplir aquello de un año bueno y seis malos (y camino vamos de ello), y que al final como siempre (aunque me gustaría que fuese como nunca más) tengamos que recurrir a lo que jamás falla, a lo que invariablemente nos une, a lo que eternamente nos queda: el escudo, el Manque Pierda y una afición sin igual que, como dice la canción, no nos la merecemos.  

CIMIENTOS Y CHURCHILL

JJ Barquín @barquin_julio La Junta de Accionistas celebrada en el Pabellón de San Pablo ha sido una balsa de aceite. Lo normal cuando se hacen las cosas medianamente bien, con criterio y profesionalidad. Los béticos seguimos contemplando con agrado como la salud de la institución sigue mejorando a pasos agigantados. Tampoco era difícil, viniendo de la tenebrosidad. Atrás quedaron los años de chanchullos, descrédito, mentiras y vergüenza ajena. En definitiva, los años de la dictadura Loperiana, que han supuesto la más negra página en la historia del Beticismo.

Este Betis que vivimos y disfrutamos, muchos béticos, ha cambiado radicalmente. Tras salir de la oscuridad y de los procesos judiciales, la profesionalización de todos los estamentos ha hecho que se avance infinitamente. Incluso abriéndose a la masa social y accionarial, que son la verdadera razón existencial del club. Un buen ejemplo de esa apertura es el voto telemático por primera vez en la Junta.

Ineludiblemente, el club crece con un consejo capacitado; con una deuda que va disminuyendo año a año; con una secretaría técnica excepcional, con Serra a la cabeza; con un cuerpo técnico con conocimientos y bagaje; con una plantilla de más nivel y valor en el mercado; con un departamento de comunicación experto, moderno, de grandes profesionales; con unas instalaciones que se van optimizando y adaptando a los tiempos.

En definitiva, un crecimiento institucional y deportivo, planificado, sostenido y competitivo. Proyecto, profesionalidad, trabajo, confianza y paciencia, son los cimientos de este Betis del siglo XXI. Y, por supuesto, es necesaria la crítica, para seguir creciendo, pero desde la construcción y la aportación, no desde la negatividad y el derribo constante.

Y otro aspecto a destacar. Hace mucho tiempo que los béticos no se sentían tan representados por un consejo de administración. Un consejo que es capaz de contestar sin recelo a un ingrato que miente cada vez que habla con su obtuso castellano de Concha Espina o un presidente que le dice a los casposos del pasado como Castaño y a los neoexigentes, que el club crece por el trabajo y no por la voz de los críticos, sean exconsejeros, afición o prensa.

El mayor problema al que nos enfrentamos en este momento es la parte crítica de una afición, jaleada por parte de esa masa periodística cercana a Nervión, que quiere lo peor para este club. Hace poco escribí que, teniéndolo todo de nuestra parte, no sería de recibo que quien nunca falló, comience a ser un obstáculo. Es triste, pero en estos momentos, toma mucho sentido la mítica frase de Churchill quien le dijo a los jóvenes que se iniciaban en el partido conservador, “nuestros adversarios están enfrente, nuestros enemigos atrás”.

Foto: As

 

 

 

 

LAS PRISAS NO SON BUENAS CONSEJERAS

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Tras la fabulosa victoria en el Camp Nou de hace ocho días, no tardaron en salir noticias que hablaban del posible interés de los dirigentes del Real Betis Balompié en renovarle el contrato a Quique Setién y su cuerpo técnico para prolongar su estancia en la entidad verdiblanca más allá de junio de 2020. Sinceramente, esa renovación la veo contraproducente.

Me parece genial y muy beneficioso para el club que los que mandan tengan plena confianza en la manera de trabajar del entrenador cántabro, pero creo que es precipitado hablar de una ampliación del contrato que le une al equipo verdiblanco. Para empezar porque, de momento, el objetivo deportivo de esta temporada no se está cumpliendo y no podemos saber si se cumplirá o no, como tampoco podemos adivinar hasta dónde conseguirá llegar el Real Betis en la Copa del Rey y en la Europa League.

Lo más sensato es dejar trabajar a Quique Setién con tranquilidad, mostrándole todo el apoyo del mundo y siendo optimistas con la consecución de los objetivos propuestos. Hace un par de semanas las críticas hacia el técnico bético eran numerosas y justificadas por el mal juego del equipo y los resultados decepcionantes obtenidos. Hemos de confiar en que el rumbo empezó a cambiar en Barcelona y que el trabajo del cuerpo técnico empezará a dar sus frutos de manera regular.

Pero hasta que no veamos si la dinámica de juego y resultados es positiva, me parece una temeridad plantearse la renovación del entrenador. Sería hipotecarse en balde. Ojala que a final de la temporada Ángel Haro, José Miguel López Catalán y Lorenzo Serra Ferrer tengan argumentos irrefutables para ofrecerle a Quique Setién una ampliación de contrato. Todos, absolutamente todos, saldríamos ganando. De momento, trabajo y confianza en que el Betis estará en el lugar que le corresponde.

Y tras decir todo esto, hay que contar con un aspecto fundamental e importantísimo: que Quique Setién quiera seguir aquí. Los cantos de sirena desde Barcelona son cada vez más altos y embaucadores. Quizá las prisas por renovarle el contrato estén motivadas por eso. Me da por pensar que la directiva quiere blindar a su entrenador con una cláusula por si el club blaugrana decide venir a por él. Es una simple conjetura mía, pero no la veo descabellada.

VIOLENCIA DE PALABRA

Nada hay más injusto que buscar premio en la justicia.  Cicerón. Escritor, orador y político romano

JJ Barquín @barquin_julio El pasado 27 de julio de 2017, el juez de lo Penal de la Sala 14 absolvía a Rubén Castro de los malos tratos a su expareja sentimental. El juez señalaba que “había constantes contradicciones en las declaraciones de la joven”, además de “no acreditarse que el jugador hubiera realizado actos de violencia física y verbal, ni una actitud marcada por la imposición de prohibiciones, actitudes de control o sometimiento, violencia o menosprecio”.

Ayer, la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Sevilla confirmó la sentencia del Juzgado de lo Penal número 14 que absolvió al futbolista Rubén Castro por los presuntos malos tratos. En la sentencia, el tribunal rechaza de este modo los recursos que interpusieron la Fiscalía y la acusación particular ejercida por la denunciante contra la sentencia absolutoria.

Tras estas informaciones, es necesario realizar un ejercicio de memoria y retrotraernos a finales del año 2016. En esas semanas, el linchamiento público al que se sometió al futbolista canario fue brutal, demoledor. A muchos personajes, entre ellos algunos televisivos como Carlos Arguiñano o feministas baratas de la gran pantalla como Susana Griso y Ana Rosa Quintana, se les llenó la boca de palabras vanas y juicios llenos de desconocimientos. Son sujetos que representan perfectamente a esos que juzgan sin conocer y hablan sin saber. Pero, dicen que lo que va mal, tiende a ir a peor. Y, el dicho, se cumplió con creces.

Era el 30 de noviembre, cuando la señora María Ángeles Sepúlveda, Directora General de Violencia de Género en la Consejería de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía, hacía unas declaraciones que coparon los medios de comunicación regionales y nacionales. La señora Sepúlveda habló de tener intolerancia antes tales conductas -ya daba por reales los hechos denunciados- y tenía la osadía e imprudencia de solicitar al club y a los compañeros que se aislara al jugador. Apartheid puro y duro, sin anestesia.

A todos se nos supone un mínimo de sentido común. Pero a una persona que desempeña un cargo, ya sea público o privado, se le exigen más virtudes, sobre todo, en una temática tan delicada como es la violencia de género. Pero la señora Sepúlveda quiso anotarse rápidamente un tanto y ponerse la medalla del feminismo, tirando a la basura cualidades como la templanza, la sabiduría, la prudencia, la sensatez y la inteligencia.

Ahora que la Justicia ha dictaminado y fallado definitivamente, espero que todos y cada uno de los que sentenciaron a Rubén Castro, salgan a pedir, como mínimo, disculpas al jugador por el daño individual y social al que fue sometido. Espero que lo hagan públicamente para que dejen en mal lugar al que escribió esa frase que dice que las personas son veloces para juzgar a los demás, pero lentas para corregirse a sí mismas.