DERROTISTAS DE SIEMPRE

Cuanto más despreciable y objeto del ridículo es un hombre, es más desvergonzado de lengua. Séneca

JJ Barquín @barquin_julio Excelente artículo el que nos dejó ayer Pepote García de la Borbolla en el Diario de Sevilla. Una oportuna semblanza de lo que somos, de dónde venimos y del futuro que nos espera. Con una gran masa social y con un gran estadio, podemos llegar a donde nos propongamos. Una sola objeción que hacer al artículo: ese crecimiento debe estar acompañado de una serie de cualidades que son necesarias en cualquier orden de la vida.

Y eso incluye a la afición. Dejar trabajar, apoyar, tener paciencia y templanza son fundamentales. Y, por supuesto, no confundir exigencia (que debe estar en manos de los que mandan) con crítica destructiva. Se puede y se debe criticar, pero cuando el partido finalice. De hecho, las imágenes de Guardado hablan por sí solas. Pero últimamente, muchos se han apuntado a ese carro que dice que como antes no éramos exigentes y no criticábamos, no conseguíamos nada. Y de tanto decirlo, entre ellos, la prensa interesada, se lo han creído.

Por eso, estamos instalados en esta loca montaña rusa de sensaciones. Seguimos en ese diente de sierra que tan pronto señala hacía arriba como hacía abajo. El cielo y el infierno en el que viven muchos béticos. No son capaces de tener el suficiente equilibrio para distanciarse del día a día y poder hacer un análisis objetivo de las cosas. No son capaces de ver con cierta mesura los aspectos positivos, reconocer las carencias del equipo y entender todo esto como un juego, donde -a veces- se gana y otras se pierde.

El periodista y escritor Juan Cruz decía que el fútbol es un juego extraordinario cuya esencia es la alegría. Comparto totalmente su pensamiento. Por eso no entiendo que muchos puedan vivir eternamente enfadados, resentidos o apenados y, a la vez, militar en la fiel infantería verdiblanca, como decía hace poco @AtilaLadinsky. El fútbol es una cosa y el Betis, además, es algo más, distinto, único.

Tras los duros golpes europeos y coperos, unido al varapalo del Getafe, los neuróticos exigentes han venido ofreciendo un recital de mala praxis y un negativo ejemplo de lo que nunca debería convertirse la afición del Betis. El último ejemplo, el partido contra los hombres de José Bordalás. Y lo que es peor, siguen instalados en el resentimiento para conservar la razón. Los números y los datos dan la razón al cuerpo técnico (tercero con mejor porcentaje de victorias en primera), aunque eso poco les importa. Insultos y faltas de respeto están a la orden del día. Las formas y la educación deberían estar presentes siempre y, por desgracia, se vienen perdiendo desde hace algún tiempo.

Yo pensaba que estos béticos eran una nueva especie, pero hablando con un buen amigo y gran filósofo de la vida, me he dado cuenta de que siempre los hubo. Esos que ven el vaso medio vacío; los que se fijan en los errores y no en los aciertos; los que pululan en la negatividad constante, en definitiva, derrotistas profesionales. Les dejo varios fragmentos del excelente artículo, firmado por Emilio Vara, donde a principios de los años 60 se analizaba la situación del Real Betis y de una “parte” de la afición verdiblanca. No tiene desperdicio. Lean con atención:

Hay todavía quien discute el juego y las actuaciones personales de algunos jugadores a los que no sé por qué razón, se les niega las virtudes que están demostrando que poseen. Los que así se comportan, los que aún piden con inoportuna energía que el Betis juegue más y no están contentos ni satisfechos con la forma con que empieza a responder el equipo, son los exigentes. Exigentes, que hay que pensar que lo son por un desmesurado carió hacia el club, pero a los que hay que advertir que llevan su amor y pasión por el Betis a extremos que llegan a ser perjudiciales sin que ellos se den cuenta. Porque, con tanto exigir, con tanto pedir, caen en el derrotismo y quitan moral……

Y es que hay personas que entienden que el ejercicio de una función crítica significa criticar siempre. Critican por sistema. Y se equivocan. Están en un error. El crítico tiene el deber de señalar los defectos, pero también ha de desarrollar una labor constructiva que se realiza afianzando la moral de todos en los momentos sicológicos que se presentan para operar en ese terreno. Y esta noble misión, tan importante o más como la de señalar los defectos, es la que olvidan algunos llevados por un celo excesivo y perjudicial en el desempeño de la crítica……

Hora es ya, señores, de que los exigentes empiecen a ver las cosas buenas del Betis. Hora es ya de que salgan de su derrotismo, porque el equipo empieza a pisar firme y lo que necesita en estos momentos es calor y apoyo, no censuras.

Yo estoy de acuerdo, naturalmente, en que hay que querer para el Betis lo mejor. Pero señores, pidámoslo con calma y con serenidad. No nos ceguemos de tal forma en nuestro deseo de buscar la perfección que sólo veamos defectos donde también hay virtudes y muy valiosas, por cierto.

Emilio Vara

 

SETIÉN, AMOR Y DESAMOR

Reyes Aguilar @oncereyes Con Setién ocurren acordes y desconciertos. La relación amor y desamor de la grada con el cántabro es más que latente en las últimas jornadas, donde cuatro victorias en dieciocho partidos han despertado los fantasmas en una parte de la afición que ayer, ya se empezó a fijar en su banquillo. Si tras el doloroso fracaso ante el Stade Rennais el «Quique, vete ya» fue una intención, tras el segundo gol del Getafe, la afición se pronunció casi al unísono. La desilusión en Valencia, el fracaso en Europa, y el repetido argumento sobre la paciencia y el tiempo y el incesante “el Betis es así” convirtieron el amago en eco.

Y personalmente y como parte de esa afición, me dolieron los gritos destinados a quien considero uno de los ejes del crecimiento en ciernes que el Real Betis experimenta (y hablo en tercera persona del presente de indicativo del verbo experimentar) desde que se instauró la paz institucional unida a la llegada de Serra. Con él llegamos a alcanzar las semifinales de Copa, superar la fase de grupos de la Europa League eliminando al Milán y estar cerca de la sexta plaza cuando aún quedan doce jornadas. Gritar a los cuatro vientos helipolitanos la destitución del entrenador a mi parecer, es un error, pero entiendo que sea la decepción del aficionado bético la que hable, tras las tres desilusiones que se ha llevado en poco más de una semana. En la fidelidad, la lealtad y el beticismo de cada uno no está reñido el no poder mostrar disconformidad cuando últimamente solo oímos que no recordamos que “el Betis es así” y así, no es. El argumento no existe cuando se trata de justificar lo ocurrido mirando hacia atrás, el Real Betis debe quitarse de una vez el sanbenito de que siempre ha sido así para de una vez, crecer.

Pero habló la afición que es soberana, y ante ella, no caben justificaciones. Habló la misma que le anima sea, esté, donde, como y cuando sea, la que no deja nunca solo a su equipo pero que ya está cansada de conformismo y de excusas, porque solo quiere ver a un Betis campeón. El discurso de Quique Setién y su falta de autocrítica, sus planteamientos técnicos, los cambios tardíos o erróneos y las lecturas que hace, ya empieza a perder fieles mientras se nos van escapando las finales, los partidos y los puntos, es por ello que entienda los pitos a Setién; sería inconcebible que una afición tan pasional como la nuestra no mostrase su enfado tras dos eliminaciones consecutivas y una derrota en casa ante el Getafe, ya que muchos fuimos a al Villamarín con las ganas de quitarnos el mal sabor de boca de la frustración y la decepción por las eliminaciones, pero pedir la destitución del entrenador es algo que, sencillamente, no comparto.

Setién es pieza clave en el proyecto liderado por el triunvirato Haro, Catalán y Lorenzo Serra, cuya única finalidad es instalar al Real Betis donde merece estar y el mister no ha engañado a nadie; vino con la idea fija de hacer jugar al Real Betis a su manera y en su primer año lo dejó sexto y ahora roza, le pese a quien le pese, la misma plaza tras disfrutar una semifinal de Copa que hace años que en el club no se recordaba, pudiendo aún meterlo de nuevo en Europa, incluso en la Champions. Es por ello que en mi amor / desamor con Setién echo el balón al suelo, nunca mejor dicho, esperando al final de temporada para hacer balance. Hagamos memoria y levantemos la mano los que en verano hubiésemos firmado llegar a una semifinal de Copa y caer en los dieciseisavos de la Europa League, cuando verdaderamente, el Betis no era así …

EL AVE FÉNIX DE HELIÓPOLIS

Reyes Aguilar @oncereyes Sergio Canales ha sabido entender donde juega. Su caso, deberían enseñarlo en las cátedras del Manquepierda como ejemplo de tesón y de superación entre otras cosas, por su ejemplar resistencia tanto a la frustración, cuando las rodillas le habían fallado hasta tres veces, como a las sentencias de Mourinho, quien lo descartó de un plumazo sustituyéndolo por un alemán menos joven y menos guapo que le arrebató la titularidad condenándolo al banquillo, alegando que no le había gustado como jugaba, ya que “jugaba como trabajaba”.

Mourinho se quedó con su arrogancia y con Özil, y posiblemente ni le importe que ahora sea más que evidente que ha de tragarse sus palabras. Nosotros, afortunadamente, disfrutamos con la realidad de que Canales es todo lo contrario a lo que él sentenciaba. Tras cuatro años donde del fútbol solo recibió malas noticias, llegándose incluso a cuestionar su futuro cual juguete roto, tras verse con diecinueve años tachado de jugador intermitente, sin relevancia y perezoso y de afrontar dos graves lesiones de rodilla, pases a Valencia y a la Real Sociedad, Canales parece haberle hecho poco caso a Mou, o mucho, convirtiéndose para mayor disfrute de los nuestros, en un Ave Fénix helipolitano.

Impresiona verle correr, pero sobre todo impresiona cómo ha afrontado la adversidad, cómo ha saltado la carrera de obstáculos que amenzaba su trayectoria, pura esencia de Manquepierda. La carrera de cincuenta metros para servirle a Loren Morón el segundo gol del Girona o el pase en la eliminatoria de Copa ante el Valencia, el zurdazo desde cincuenta metros del empate ante el Celta, la jugada de velocidad que partió desde el centro del campo de Zorrilla hasta los pies de Joaquín, su juego exquisito de bailarín ofreciéndose siempre, bajando a recibir, aguantando, tocando y rompiendo, reglas del juego de Setién, han convertido al futbolista en pieza clave junto al talentoso Giovani Lo Celso, a la solvencia defensiva de William Carvalho, a la elegancia de Guardado o al incombustible capitán, Joaquín Sánchez.

Canales sabe dónde juega, no necesita besarse el escudo tras marcar un gol, ni siquiera necesita marcarlos. Su metamorfosis explica el valor de la voluntad, de cómo no se cede ante la adversidad a base de tesón, trabajo y humildad saliendo convertido en un futbolista espléndido. Es por ello que con el balón en los pies, transmite la sensación de esa inderrocable moral a prueba de derrotas, que diría el poeta, catecismo de la verdadera esencia del Manquepierda, esa que no sabe a derrotas, sino a todo lo contrario.

 

Foto de Portada: marca.com

AFORISMOS BÉTICOS

Reyes Aguilar @oncereyes Un aforismo es una novela en una frase, una elegante manera de disfrazar un refrán. José Narosky, rey del aforismo argentino, no sabía que una de sus frases iba a poner el cierre a un ilusionante pero breve paseo por la Europa del Eurobetis de la paz social. “Mi mayor ilusión es seguir teniendo ilusiones” decía el argentino y pensaba yo, tras el pitido final, mientras los aficionados del Stade Rennes no se creían lo que acababan de presenciar. Es algo lógico, yo en su lugar también habría dado saltos de alegría tras eliminar al mismo equipo que tiñó Milán de verdiblanco. Pero el Betis es así, dicen los más viejos del lugar, y así hay que quererlo, anárquico, irredomable, irracional, capaz de todo y de nada.

Cambiar el turno de trabajo, acudir al Villamarín, rodearlo porque la Palmera está cortada por la policía y la invasión gabacha, acceder al estadio, que te registren el bolso; “¿usted lleva un libro?”, me pregunta sorprendida la chica de seguridad de los ojos azules y el pelo cortado a la taza que nos recibe bajo la puerta 17. “Es que hay bolsos y hay bolsitos” se justifica riéndose viendo el tamaño del mío y su interior. Entre muchas cosas, está el bocadillo preparado con mucho cariño que en el descanso, tras el gol, fue capaz de ponerme el cuerpo en caja y devolverme al Betis que se fue a los diez minutos de llegar a su última cita europea. La efímera felicidad del instante, otro aforismo que se llevaron a la Bretaña cuando el cabezazo y el error defensivo, ponían la eliminatoria difícil, como le gusta a Su Majestad, hacer sus cosas.

Setién usa sus propios recursos linguísticos para plantear los partidos, todos lo sabemos, y para hacer los cambios y para ilustrar las ruedas de prensa. Los emplea para ganarle al Barcelona y aguarnos la noche de Reyes en la fría Huesca, pero el Betis es así y así hay que quererlo, quizás ese sea el aforismo que los apiñados como balas de cañón, nos aplicamos para no desfallecer, si es que se nos permite, ya que nuestra mayor ilusión como béticos es, ha sido y será, seguir teniendo ilusiones.

Foto de Portada: diariodesevilla.es

TIEMPO DE ACTUAR

JJ Barquín @barquin_julio El partido del jueves en la Bretaña francesa nos acarreó muchas cosas. Un equipo dormido los primeros quince minutos; un equipo con personalidad para sobreponerse al 2-0 inicial; un juez de área que quiso ser más protagonista que el propio árbitro y la confirmación de que Carvalho, Canales y Lo Celso son el triangulo de las Bermudas futbolístico. Nunca vi más calidad de verde y blanco que cuando coincidieron Cardeñosa, López y Alabanda.

Pero en Rennes también hubo un momento para la tristeza y la vergüenza más absoluta. Y no es la primera vez. Me refiero a la pelea entre radicales del Betis en las cercanías del estadio Roazhon Park. Un altercado que provocó incluso la intervención de la gendarmería francesa, que tuvo que detener a una treintena de ultras que no pudieron acceder al partido. Hace poco más de un mes, contra el Real Madrid también hubo un enfrentamiento en la calle Tajo entre las mismas facciones de radicales. Lo vivido es la demostración de la bajeza más absurda. El sumun de la estupidez humana.

Ángel Haro y todo el consejo del Real Betis deben actuar de inmediato para erradicar esta lacra que perjudica gravemente a un club, que siempre ha demostrado su nobleza, humildad y saber estar en cualquier punto del mundo. Real Madrid o F.C. Barcelona deben servir como ejemplo, ya que consiguieron eliminarlos tras años de bochornos constantes. Los béticos no podemos consentir que la imagen del club se manche continuamente por unos indeseables que no son capaces de representarse a sí mismos. Poco deben importar las consecuencias. Se debe actuar de una vez por todas.

Tiene deberes Ángel Haro y debe ponerse manos a la obra. No caben medias tintas. No caben las buenas palabras, ni las declaraciones de cara a la galería. Es momento de ejecutar. Obviar el problema sería un comportamiento cobarde y huidizo. El club debe localizarlos, expulsarlos (mínimo 3 años) y generar una grada de animación digna para seguir dando color al estadio. Todo lo que no sea actuar será un fracaso de este consejo y de este club. Y, por supuesto, del presidente Haro.

 

 

 

 

SAYONES Y CACERÍAS

JJ Barquín @barquin_julio El Rockin Race Jambore me ahorró el mal trago de ver al Betis. Supongo que para algunos seré un mal bético por cambiar el rock por las trece barras. Uno no es perfecto, qué le vamos a hacer. Como tampoco lo es Setién, que ayer se equivoco por partida doble. Si no quieres caldo, toma dos tazas. Horroroso su planteamiento y la imagen del equipo, según todas las crónicas, y tremenda su frase en referencia al rival. Una pena pues la rueda de prensa era más que correcta, con autocrítica y reconocimiento categórico del bochorno sufrido. Pero, se le fue la pinza y despreció al rival con una frase inapropiada.

Setién demostró una falta absoluta de respeto y elegancia, impropias de un entrenador con tantos años de banquillo y de presencia en salas de prensa. Error grave que seguramente subsanará en próximas comparecencias públicas pidiendo disculpas. Estoy seguro. No me cabe duda. Si no fuera así, bien haría el consejo en dar un toque de atención al santanderino para que no vuelva a ocurrir por el bien del Betis y del mismo Setién.

Pero lo que tampoco es normal es la cacería, a nivel nacional, que se ha iniciado tras la rueda de prensa. Las palabras de Setién han sido muy desafortunadas. Todos coincidimos sin duda alguna. Pero tampoco son para fabricar el revuelo mediático que se está generando. Quien podía sentirse herido, ha hablado con más elegancia que todos los verdugos que han comenzado a beber sangre desde ayer por la tarde.

Produce sonroja que Canizares, Clemente, Etxeberria y toda la caverna mediática de Madrid se tiren al cuello de Setién. Supongo que cuentas pendientes en el caso de los vascos y amistad con Pellegrino en el caso del ex guardameta. Y algo más. Sacar provecho de las miserias del prójimo. Es condición humana, pero es mezquino y despreciable. Lo de la prensa, más de lo mismo. Es decir, carnaza para seguir haciendo programas indignos

Igual que muchos béticos que tras el partido comenzaron a ofrecer un recital de insultos, descalificaciones y menosprecios a su propio entrenador. No hablo de crítica, que yo mismo la acaba de ejercer, sino de mala educación y poca inteligencia, ya que olvidan que con Serra y grandes entrenadores también sufrimos derrotas indecorosas. Incluso llegaron a menospreciar a los béticos que terminaron cantando el himno en Butarque, sin saber que son cánticos que nacen de lo más profundo por la impotencia, el dolor y el mal trago vivido. Lo dicho. Deplorable.

El fútbol tiene una mirada cortoplacista y resultadista. No hay perspectiva, ni futuro. Se mordisquea el presente. Y se arrincona el pasado. Se sube a los altares tras ganar al Atlético y se cae al infierno tras lo de Butarque. Setién deberá ser juzgado al terminar la temporada. No crucifiquemos, ni pisoteemos un proyecto, una ilusión que requiere de todos. Ya hay bastantes verdugos como para que nosotros mismos nos convirtamos en sayones verdiblancos.

 

NO HACER APRECIO

Manuel Rey @ManuReyHijo Pienso que Quique Setién es un buen entrenador, probablemente, uno de los mejores que podría tener el Real Betis en estos momentos de crecimiento de la institución. Escribo estas líneas justo antes del primer partido de Semifinales de la Copa del Rey frente al Valencia y, a pesar de lo indicado, lo hago con un profundo sentimiento de contradicción hacia su figura y su futuro en nuestra entidad.  Quique Setién no es un tipo que pase desapercibido para nadie, no es un sujeto de medias tintas y eso me gusta. Esta circunstancia influye decisivamente en el especial atractivo que tiene para muchos medios de comunicación, y resulta clave en las numerosas filias y algunas fobias que ha despertado entre aficionados.

En un almuerzo entre amigos tuve la oportunidad de decirle hace unos meses que me gustaba especialmente su aparente sinceridad, lo que no estaba reñido, le comenté, con evitar complicarse la vida en sus declaraciones sobre la afición. Ser sincero es un gran valor, claro que sí, pero no necesariamente siempre es sinónimo de estar en posesión de la verdad y, mucho menos, de utilizarla para hacer daño innecesario.

Le dije lo anterior porque ya atisbaba su enorme capacidad para meterse en charcos poco rentables, mostrando frialdad hacia la afición bética (cuarta en número del país en la mejor liga del mundo). Y es que al margen de las 3 o 4 lindezas que nos ha dirigido este año, una de sus últimas declaraciones en rueda de prensa comienzan a colmar el vaso de mi paciencia. “¿Vio alguna vez un ambiente como el del Villamarín en el último partido? Yo llevo 40 años en esto y he visto de todo”. La respuesta de nuestro entrenador denota no sé si torpeza o inteligencia, ingenuidad o  prepotencia, o quizá todo a la vez. Probablemente Setién dijo lo que pensaba e incluso a lo mejor parte de razón llevaba, pero no me negarán que resulta una contestación que denota cierto desprecio o como mínimo pocas ganas de hacer aprecio a la afición verdiblanca, que siempre ha sido y será lo más sagrado que tiene este club centenario.

Los que me conocen saben de sobra mi rechazo hacia las declaraciones empalagosas de Pepe Mel, más propias de un melodrama en que sin ningún pudor se dice todo aquello que el interlocutor quiere escuchar. Decididamente no me gustan nada esos tipos que vienen diciendo aquello de “soy bético desde chiquitito”. No obstante, en nuestra Andalucía hay un dicho que refleja claramente lo que dicta el sentido común, ni D. Juan ni Juanillo (véase las declaraciones de D. Lorenzo Serra Ferrer). Y es que una cosa es eso y otra bien distinta que cuando el periodista de turno te pone en bandeja, generosa o arteramente quien sabe, antes de una semifinal de Copa del Rey una pregunta para que elogies a la afición (lo que ayuda a enaltecerla y crear buen ambiente), tu salgas por los Cerros de Úbeda diciendo aquello de que ancha es Castilla, que el mundo es muy grande y que muy buenos como afición tampoco es que seamos, que él vio cosas grandiosas en otros muchos lugares. Chupa del frasco Carrasco y si no quieres sopa, ahí llevas tres tazas.  

Este entrenador tiene más aspectos positivos que negativos, lo he repetido en múltiples ocasiones. Pero es que resulta difícil encontrar un técnico tan distante con la afición a pesar del respeto que, en general, ésta le ha tenido siempre. Y esto no se explica con la simple frase de que es un hombre del norte, como alguno seguro que diría. No hombre no, esto no es una cuestión de nacer en Cantabria o en Cádiz, en Bilbao o en Cabra, es más bien una cuestión de respeto, de valoración mutua, de inteligencia si quieren y, qué diantres, de justicia. La inmensa mayoría del beticismo se fía de él sin que él se fíe del beticismo. Qué más muestra de cariño quiere este hombre.   

Soy bético y no demasiado resultadista. Es decir, que me apunto a lo del Manque Pierda sin dudarlo. Ahora bien ante alguien que ofrece tan poco aprecio como Setién lo tengo claro, la ley del fútbol llevada a su máximo exponente. Te quiero porque me interesas y hasta que me intereses, sin más. Fuera del resultado lo demás siempre es opinable y subjetivo. Justamente por esta razón, es decir, porque de momento Setién gana más que pierde, es por lo que quiero que esté con nosotros. Tengámoslo claro porque así actuará él, hasta que le interese.  

Y siendo así, porque lo primero, lo segundo y lo tercero para mí es el Real Betis Balompié, justamente por ello lo defenderé en el campo mientras el equipo gane partidos y pase eliminatorias. Pero justamente por ello también seré el primero, y espero no tener que hacerlo, que exigiré en el estadio su cese cuando la pelotita no entre.  Entre otras cosas porque él más que nadie lo tendrá merecido o, tal vez, porque él más que nadie lleva tiempo buscándolo.

Foto de Portada: gradacurva.com

TAMBIÉN PARA MÍ, WILFRID

JJ Barquín @barquin_julio Seguimos en progresión. Que siga la fiesta. Que dure todo lo que sea posible. El equipo está en un momento dulce y debemos disfrutarlo. Todos menos aquellos que siguen empeñados en vivir esa fiesta del fútbol como una clase magistral de crítica continua y desaforada. Son las plañideras del fútbol. Son una carga en el Villamarín porque contagian mal rollo y ocasionan momentos muy injustos.

Momentos como los vividos ayer por Wilfrid Kaptoum en su debut liguero, tras disfrutar de minutos en la Copa del Rey y en la UEFA Europa League. Primeros compases, primeras intervenciones y el continuo runrún en la grada. Es verdad que comenzó dubitativo y algo desubicado, pero entra dentro de lo previsible en un chico de 22 años que no tiene experiencia en la élite del balompié y que se enfrenta a un equipo lleno de hienas que muerden desde el inicio.

Pero según pasaban los minutos Kaptoum comenzó a demostrar por qué Quique Setién ha dicho que “es un chaval que tenemos mucha fe en él. Tiene unas condiciones extraordinarias. Con confianza dará muchas cosas”. Palabra de Setién, que de esto sabe un poquito. De hecho, el camerunés se marcó una gran segunda parte y dejó detalles de lo gran futbolista que puede ser en un futuro. Detalles que, para que lo sepan todos esos amargados profesionales, encandilaron a Luis Enrique y le hicieron debutar incluso en Champions contra el Bayer Leverkusen.

Siempre me pregunto si tan ineptos y obtusos son esos aficionados como para no entender que se necesitan muchos minutos de fútbol para que un jugador tenga la confianza suficiente para demostrar todo lo que lleva dentro. Una confianza, la de la grada, que es necesaria para atreverse a hacer cosas, además de la que le ofrece el cuerpo técnico para que lo intente y muestre lo que quiere de él.

Con la experiencia vivida con Francis, al que se ha castigado duramente, deberían reflexionar sobre su comportamiento. Por eso se puso Setién como se puso y los mandó allí donde pastan las vacas. Lo que yo también habría hecho, en un momento de tensión, si ves las condiciones de un chaval y piensas que todo se puede truncar por esos cientos de entrenadores del Fifa que hay en el campo.

En su Twitter, Kaptoum dejaba un mensaje donde terminaba diciendo que había sido uno de los mejores días de su vida. Solamente te puedo asegurar Wilfrid, que también lo fue para mí, por ver cómo un chaval cumplía su sueño de hacer un gran partido en una de las ligas más fuertes del mundo y frente a uno de los rivales más incómodos del mundo. Enhorabuena chaval. A seguir dando pasos para seguir cumpliendo sueños.

Foto: AS

EL MERCADO DE INVIERNO Y LA SEMIFINAL

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Anoche se cerró el período de traspasos del mes de enero y creo que el Real Betis no se ha reforzado como debiera. Esa decepción ha dado paso a la ilusión de este mediodía con el sorteo de las Semifinales de la Copa del Rey. El Valencia CF será nuestro rival. La eliminatoria será complicadísima, pero los otros rivales que había en el bombo eran aun más fuertes.

Empezaré explicando por qué estoy decepcionado y preocupado tras los fichajes que ha realizado el club de Heliópolis en las últimas semanas. No voy a poner en duda la valía y la calidad futbolística de Lainez, Jesé y Emerson. El mexicano tiene pinta de buen jugador y el futuro que tiene por delante es esperanzador; el canario es tan bueno como desconcertante; y al brasileño no puedo hacer una valoración porque no le he visto jugar.

Entonces, ¿por qué considero una decepción y una preocupación estas incorporaciones? Pues la respuesta es sencilla: creo que había otras posiciones que debían ser reforzadas con urgencias, como por ejemplo el lateral izquierdo y un delantero centro de referencia. Claro que esta es solo mi opinión y que si la comparamos con las personas que han de tomar las decisiones en el club y que saben y entienden de fútbol infinitamente más que yo, lo normal es que mis malos presagios sean erróneos. Ojala.

Y sobre el sorteo lo único que se me ocurre decir es que es un bendito problema tener unas semifinales complicadas. Insisto, podrían haber sido mucho más difíciles, pero solo el hecho de disputarlas y estar presente en el bombo, ya es un éxito. La ilusión es superlativa, muy bonita y placentera, contrastando sobremanera con los nervios que me provocan. Supongo que no seré el único que tiene unas ganas locas de que llegue el jueves, pero no hay que olvidar que el domingo tenemos un partido muy importante.

Alcanzar la Final de la Copa es un sueño, pero no podemos caer en el error de olvidarnos de la Liga. Siendo sinceros, creo que es más difícil ganar el torneo copero que entrar entre los seis primeros de la clasificación liguera. No hay que relajarse y hay que disputar todos los encuentros como si el último. Y para eso, una plantilla con suficientes recursos es imprescindible. Reitero, ojala que los movimientos de salidas y llegadas de enero sean para bien.

Foto de Portada: diariodesevilla.es

NO TE OLVIDES NUNCA, HIJO

JJ Barquín @barquin_julio La semana pasada fue especial, emocionante. Y no lo digo por el partido de Cornellá. Dos zarpazos informativos nos volvieron a demostrar que este club está muy vivo. Que ese slogan que recubre el Villamarín está grabado a fuego en nuestros corazones. Ese que escribió Manuel Fernández de Córdoba después del ascenso en Burgos. De padres a hijos, de abuelos a nietos, una pasión llamada Betis. Directo. Simple. Beticismo puro.

El primer impacto fue el protagonizado por Hugo y su cántico de apoyo a Quique Setién. Hugo y su padre son béticos de la novena provincia. Y Hugo destila beticismo por los cuatro costados. Un amor limpio y puro como es la mirada de un crío de pocos años, que ha recibido una de las mejores herencias que un padre le puede dar a su vástago: sentir los colores verdiblancos. Hugo y su padre son el ejemplo de miles de béticos que, en la distancia, viven, sufren, sueñan y disfrutan con ese sentimiento inexplicable que recorre sus venas.

El segundo impacto llega desde la vecina Dos Hermanas. Y me toca muy de cerca. Dos hermanos, Andrés y Pablo, son llamados por el Betis para que Canales les explique cómo tirar un penalti. Al club le conmovió la foto que puso su padre en redes sociales donde se veía al mayor acurrucado en su asiento para no ver la pena máxima frente al Girona. Sentimiento puro, nervios de bético que ya sufre con tan poca edad. Miedos de un pequeño que ya nota y adivina lo que le depara el futuro verdiblanco.

Y los dos ya lo saben porque su padre y su abuelo Manolo se lo han ido contando, metiendo en vena. Les han transmitido qué significa ese sentimiento, qué supone sentir las trece barras, qué mandamientos tiene la religión verdiblanca, qué vivencias tendrán a lo largo de su vida. Porque esto no va a ser fácil. Les han contado que este equipo da poco y quita mucho, que es capaz de lo mejor y de lo peor, que es grande a pesar de no ganar, que hubo épocas de grandes penurias y tiempos de inmensas alegrías. Y, sobre todo, que ser del Betis es algo más que ganar o perder, que es un título más grande que un resultado, que un partido, que una competición.

Hugo, Andrés y Pablo, mi querido ahijado, son el claro ejemplo que la mejor cantera del Betis es su afición. Una afición que ha sido siempre ejemplo de cariño inexplicable, de amor infinito, de creencia sublime a unos colores, a un sentimiento enigmático que te hace querer sin esperar, amar sin expectativas. Amor puro como el de una madre, como el de Patricia, la que los parió y la que los castiga sir ir al Villamarín, porque es lo único que surte efecto en esos revoltosos críos.

Para terminar, pienso en la negrura de la noche, en la intimidad de esa habitación. Y me imagino a su padre o al abuelo Manolo hablándoles de sus vivencias, contándoles historietas verdiblancas y siempre pienso que las últimas palabras son las del artículo del gran Fernández de Córdoba…… ¿Ves hijo?, ¿cómo y qué es el Betis? Puede que otros ganen todo, que sean mejores, que lleguen más lejos; pero no te olvides nunca, hijo, no, te olvides nunca de este Betis que tu abuelo soñó siempre…