RESUCITAREMOS EL DOMINGO

@sentirbetico La Semana Santa no la vamos a poder vivir con la alegría de saborear el regusto que deja una victoria en un derbi pero confiamos en poder hacer honor al nombre del día que cierra esta gloriosa semana.

El equipo de Sentir Bético se toma unos días de descanso y desea a todos sus lectores que disfruten viendo cofradías, descansando, yéndose a la playa o como mejor les parezca.

Nos vemos por aquí con la crónica del trascendental partido del próximo domingo frente al Valencia CF. Un fuerte abrazo verdiblanco.

Foto de Portada: lasorcitroen.wordpress.com

IMPOSIBLE CON TANTOS ERRORES GROSEROS

Sevilla FC 3 (Munir, Sarabia y Vázquez) – Real Betis Balompié 2 (Lo Celso y Tello)

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Derrota del Real Betis en el derbi sevillano en un partido marcado por los errores groseros del equipo de Quique Setién tanto en defensa como en ataque. Siempre es injusto señalar de forma individual a algún jugador, pero hoy hay que destacar el nefasto partido realizado por Mandi y Jesé, que con sus fallos han privado al Betis de un resultado mejor.

Hasta el primer gol sevillista, el equipo verdiblanco estuvo bien posicionado sobre el terreno de juego, dominando el partido y teniendo oportunidades para adelantarse en el marcador. Jesé las fallo y luego llegó el regalo de Mandi que no desaprovechó el Sevilla para poner el 1-0. El Betis acusó el golpe y no se repuso en el cuarto de hora que quedaba hasta el descanso. De hecho, Ben Yedder estuvo a punto de conseguir el segundo y finiquitar el derbi.

Volvió más entonado el equipo bético de los vestuarios y Lo Celso igualó el choque en una buena jugada del Betis entre Guardado, Junior y el argentino, que definió con brillantemente estableciendo el empate momentáneo. Poco le duró la igualdad a los verdiblancos. Otro fallo de Mandi dio lugar a la jugada del 2-1, evidenciando la fragilidad defensiva de los de Setién. Y a renglón seguido llegó el tercero, al conectar Vázquez un chut desde la frontal.

Con el partido prácticamente sentenciado el técnico cántabro sacó a Loren, Joaquín y Tello y el Betis buscó con ahínco la portería rival. A diez minutos del final Tello ejecutó extraordinariamente una falta en la frontal. Quedaba tiempo para buscar un empate que, por lo visto durante el partido, era lo más justo. Pero es que con la cantidad de fallos que tuvo el Betis es imposible pretender sacar algo positivo.

Ahora quedan seis partidos para intentar clasificarse para Europa. Puede que la séptima plaza sea alcanzable, pero pensar que este Betis es capaz de llegar a esa meta es ser muy optimista. Con estos fallos es imposible. Y da rabia porque no se ha hecho un mal partido, pero insisto, con esos errores no se puede optar a objetivos interesantes. Así de triste es la realidad del Betis.

LO MEJOR: los dos buenos goles del Betis.

LO PEOR: los fallos groseros e impropios de futbolistas profesionales que han provocado la derrota en un derbi.

Foto de Portada: diariodesevilla.es

SOMOS BETIS. HAGÁMOS BETIS

JJ Barquín @barquin_julio Mi pasión por Hans Zimmer y sus bandas sonoras me llevaron a Madrid este pasado fin de semana. Han sido días de gozo en una ciudad que ofrece mucho al viajero, aunque también hubo momentos en verdiblanco. Y para sentir el pellizco en la capital del reino, no hay mejor opción que visitar a Pepe Moreno, gran bético de Villamartín y creador de dos grandes foros béticos (Sevilla y Madrid). Pepe es de esos que va haciendo beticismo allí por donde las cacerolas, los cuchillos y la vida le llevan. Sus Lambuzo van viento en popa y uno se alegra de todo corazón por ello. Como dijo alguien que no recuerdo, “no hay mejor forma de ser feliz que alegrarse de las cosas bonitas que les pasan a los demás”.

En la visita a su restaurante del Retiro tuve la suerte de conocer a dos locos más de la cabeza. Al primero, a Daniel Gil Pérez, lo tenía fichado hace tiempo por su libro, sus sensatas opiniones y su pertenencia al Foro de Béticos de Madrid. Con Daniel pude comprobar que el Betis une a las personas en un segundo, en un saludo, en un choque de manos. Es algo casi mágico eso de acabar de conocer a alguien y parecer que ese nexo verdiblanco, ese motivo -de los 100 que comenta en su libro- hace que sientas un sentimiento de cercanía más fuerte que con otras personas.

Poco después me llamó la atención la llegada de un actor conocido al establecimiento. Al comentarle a Pepe, me llevó a su mesa ya que “es más bético que el escudo”. Antes me gustaba el trabajo de José Luis García-Pérez, pero ahora ya me cae de fábula al saber que es un bético más en ese universo que compartimos todos los que sentimos las trece barras. Cordial y amable, lo invité al Foro Béticos en Cartuja y quedamos emplazados a buscar una fecha, aunque habrá que esperar hasta que pase por el bendito trance de ser padre y traer un bético/a más en este mundo. Dos encuentros llenos de cordialidad y sencillez, donde el Betis fue el centro de la conversación.

Y eso venía analizando en el AVE de vuelta. Pensaba en el estúpido hábito que se ha establecido entre béticos de discutir y enfrentarse, principalmente, en las redes sociales. Todos sabemos que Internet no es el mejor escenario para debatir e intercambiar opiniones de un modo pausado y sensato. Cara a cara, la cosa cambia y es donde la conversación y el intercambio de ideas y de beticismo florece de manera natural, como siempre se hizo entre generaciones y generaciones de béticos. Dejemos a un lado los egos, las aptitudes ombligistas y hagamos Betis con mayúsculas, abierto a todo y a todos, con ese carácter mundano y acogedor que nos acompaña desde nuestro nacimiento.

El Betis fue, es y será diversidad, libertad, pluralidad, anhelo, utopía, esperanza y fe. Un sentimiento que aúna, que enriquece, que aglomera lo más variado. Una pasión que nos une a todos, sin importar la clase social, el color de piel, la altura o el idioma que usemos. Nadie sobra, todos aportamos. Somos y hacemos Betis en cada momento de nuestras vidas. Tan simple, tan sencillo y, a la vez, tan universal.

 

EL BLANCO PURO

Reyes Aguilar @oncereyes Tuve la suerte de conocer a un hombre excepcional que llegó a ser presidente del Real Betis Balompié durante los años de gloria que protagonizó aquella alineación que aún se recita como una cantinela; Esnaola; Bizcocho, Biosca, Sabaté, Cobo, López, Alabanda, Cardeñosa; García Soriano, Megido y Benítez, con Del Pozo y Eulate, aquella que marcó una muesca en las trece barras en base a los años de gloria del Vicente Calderón donde fuimos campeones de la primera copa de la Democracia, aquella época del Eurobetis, el Currobetis, Milán y gol de López.

Este caballero, porque no cabría en otra palabra, denominado como el Presidente de la verdad, me enseñó cómo entender la rivalidad sevillana sin que nadie se enfundase en capas y capas de mala baba. Pepe Núñez Naranjo se enorgullecía de la magnífica relación que mantuvo con el Sevilla Futbol Club, siempre con el pensamiento puesto en las personas por encima de los colores. De uno de sus máximos estamentos, sevillista de pro e importante cargo en la ciudad, llegó a decir que “tenía un corazón de un blanco tan puro que dejaba que creciese el verde de la esperanza”.

Hago mías las palabras de quien fue mi presidente en aquellos años en los que despertaba al beticismo, algo que no impidió que olvidase su legado  teniéndolo siempre presente por muchas razones como las que hoy me llevan a escribir estas palabras, y es que toca entender que las personas están por encima de los colores y que no hay rivalidad cuando la enfermedad hace que la sangre blanca que le hierve al entrenador se pique con la roja, del mismo rojo que la que aquel sevillista ofreció generosa y cordial para que brotase aquel verde que ahora, más verde que nunca, aflora para llevarle la Esperanza y le ayude a librar ese partido donde deseo encarecidamente que gane por goleada.

Ya lo dijo Jorge Valdano: “el fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes” y por ello, toca dejar atrás cualquier provocación, gesto o comentario y desearle a Joaquín Caparrós una pronta recuperación, todo el ánimo del mundo y el deseo ferviente de que sea fiel a esa particular filosofía del Manquepierda del catecismo sevillista que dice aquello de que “no hay derrota en el corazón de quien lucha”.

Se lo desea una bética de corazón, de un blanco muy puro.

EL BETIS GANA Y RECUPERA BUENAS SENSACIONES

Real Betis Balompié 2 (Lo Celso los dos) – Villarreal CF 1 (Funes Mori)

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Importante victoria del Real Betis en un partido en el que hubo ratos de buen fútbol y también de sufrimiento. Pau López evitó el empate parando un penalti en el minuto ochenta y ocho. Los de Quique Setién se sitúan novenos en la tabla clasificatoria a dos puntos de la séptima plaza y a tres de la sexta.

Volvió el equipo verdiblanco a saltar al terreno de juego con una línea de tres centrales (Mandi, Feddal y Bartra), dos carrileros (Emerson y Tello), cuatro centrocampistas (Carvalho, Guardado, Canales y Lo Celso) y un delantero (Jesé) y con el firme propósito de ser más vertical y dinámico en su juego. Pronto se adelantaron los de Heliópolis tras una rápida jugada entre Mandi, Guardado y Lo Celso. El argentino encaró a Asenjo y le batió con una sutil y preciosa picadita.

Se le ponía el partido de cara a los de Setién, pero tan solo dos minutos después, Funes Mori, libre de marca, cabeceaba un saque de esquina e igualaba el partido. La igualdad en el marcador también se reflejó sobre el césped. Ni Betis ni Villarreal dominaban con claridad y solo un saque de falta de Cazorla desviada por Pau y el rechace posterior enviado alto por Mario Gaspar pro los visitantes y un oportunidad desaprovechada por Jesé por parte bética fueron las jugadas de peligro hasta el final de la primera parte.

Tras el descanso cambió la situación y fue el Betis el que se fue a por el partido desde el arranque. De nuevo el canario estuvo a punto, en dos ocasiones, de poner por delante a los suyos, pero tuvo que ser nuevamente Lo Celso el que lograra el gol para los verdiblancos. Los de Setién se sentían cómodos y tuvieron claras ocasiones para agrandar la ventaja, pero fueron reculando poco a poco aunque sin pasar agobios. La única oportunidad clara de gol del conjunto amarillo fue el penalti lanzado por Cazorla y atajado por Pau López. Eso ocurrió a dos minutos del noventa y en los más de cinco que alargó el árbitro nada pasó.

Al Betis le hacía falta una victoria para volver a reengancharse en la carrera por los puestos europeos. Además, se han visto tramos del partido de buen juego, siendo este más incisivo y rápido. Ahora toca pensar en el derbi del sábado. El equipo de Setién tiene que dar un golpe en la mesa para seguir con las opciones europeas intactas, por no hablar del subidón de moral que supondría un resultado positivo en el próximo encuentro.

LO MEJOR: la victoria y las sensaciones que ha dejado el equipo en algunos momentos.

LO PEOR: no haber cerrado el partido antes.

Foto de portada: diariodesevilla.es

ESTE BETIS NO MERECE IR A NINGÚN SITIO

Real Sociedad 2 (Juanmi y Oyarzabal) – Real Betis 1 (Canales)

JJ Barquín @barquin_julio En Anoeta se esfumaron las pocas posibilidades del Betis de repetir participación europea. Este equipo es un muerto viviente que ni cree en lo que hace y que ha perdido el norte con absoluto descaro. Es culpa de todos. De entrenador y de jugadores, que son los que ganan y los que pierden. Pero en el fútbol es más fácil destituir a uno que a veinticinco y el crédito de Setién está por los suelos. En estos momentos, la única cuestión es saber si seguirá en el banquillo o será relevado por alguien de la casa para no seguir cayendo en picado en las ocho jornadas que quedan hasta llegar a la Avenida de la Castellana.

Comenzó el partido con un Betis decidido, valiente, intenso y buscando la portería de Rulli por la via directa. Sin tanto toque y posesión, el esquema también ayudaba a presionar a la Real que esperaba un defensa de cinco y se encontraba con un 4-2-3-1, con Sidnei como carrilero izquierdo. En los primeros quince minutos las llegadas de Barragán y Tello por banda creaban problemas a los donostiarras aunque la finalización de Canales o Loren se quedaban en papel mojado. Hasta ese momento poco había fabricado la Real, quitando un contrataque de Juanmi, que le costaba la amarilla a Barragán por parar al malagueño de forma incorrecta. 

Tras esta jugada espabiló la Real y llegó con más intensidad, hasta que en un corner -que no tuvo que señalarse- servía a Juamni para encontrar oro ante la quietud de toda la defensa. Puede que no lo merecierá el equipo blanquiazul pero el fútbol no entiende de posesión, ocasiones o justicia. El fútbol son goles y la Real tenía uno en su casillero. Desde ese minuto 18 y hasta el final de la primera parte, el equipo verdiblanco evidenció una falta de confianza brutal en lo que hace sobre el césped. Indecisiones, falta de puntería y poco atrevimiento hicieron que Rulli no pasará muchas dificultades hasta el final.

La segunda parte fue mucho más entretenida y vistosa para un aficionado para el fútbol, aunque de infarto para los seguidores de los dos equipos. Porque los dos fueron a por el partido y la cosa se convirtió en un correcalles. El Betis salío con mucha intensidad y poco tiempo tardó en encontrar el gol en una buena combinación de Lo Celso -desaparecido todo el partido- y Tello, para que el catalán se la pusiera de lujo a Canales para empatar el partido. 

Desde ese minuto 55 y hasta el 75, Anoeta vivió un encuentro loco, de idas y vueltas, de oportunidades en ambas áreas, de penaltis y de goles. En primer lugar, hubo un penalti claro de Barragán a Zubeldia en un corner aunque la más clara la tuvo Joaquín, tras una gran jugada de Jesé pero Rulli hizo la parada de la noche. Por el lado churriurdin, Juamni estuvo a punto de poner el segundo en el marcador tras un garrafal error de Joaquín en un pase. Unos minutos más tarde, el propio Juanmi puso un balón de ensueño a Oyarzabal para hacer el segundo, tras otro error grosero de Laínez. En ese minuto 81 se acabo el encuentro y las pocas posibilidades de entrar en Europa la próxima temporada. 

El Betis ha convertido una ilusionante temporada en una decepción mayúscula. Deben sentarse a pensar los que toman decisiones en el club para que los ocho partidos que quedan sean dignos del escudo de las trece barras. Sobre todo, porque el club puede vivir un sábado de pasión durante demasiadas jornadas hasta verle la cara al Zidane y sus pupilos.

LO MEJOR: La frescura de Jesé en los pocos minutos que tuvo y la calidad de Tello que fue el único que generó algo de peligro.

LO PEOR: La falta de mentalidad y de creencia en lo que hace el equipo. La ausencia física y mental de Lo Celso y de Loren.

Foto: Mundo Deportivo

CIEN ALMAS

Reyes Aguilar @oncereyes El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos, decía Aristóteles. El Real Betis reconoce a sus cien almas más antiguas, definiéndolos como “100 ejemplos de fidelidad, 100 almas dedicadas a ti. 100 vidas en verdiblanco”. Por la retina de estas cien almas habrá pasado el verdiblanco como la ráfaga que tiñe toda una vida, la misma que dobla el junco sin quebrarlo, dejando historias béticas que merecen ser oídas, para nunca olvidar de dónde venimos, para dejar que arraigue esa leyenda que recorre el mundo entero.

Ellos habrán aguantado la respiración ante las zancadas que desde el Polígono de San Pablo, pespunteaban la banda izquierda del viejo Villamarín con medias bajadas, las mismas de quien humildemente reconocía no ser nadie al lado del coriano universal, aquel se marchó dejándonos la enseñanza de ese Betis de verdad, de cercanía, humildad y grandeza, de goles olímpicos y de pierna zurda de caoba. Esas cien almas habrán contado los kilómetros que se hacían aquellos siete pulmones, habrán llorado a Don Benito, contado los carnés de socio en la saca de correos del despacho de Nuñez Naranjo para retener a Cardeñosa y aplaudido a los grandes que desde ultramar, llegaron al Villamarín para escribir la historia propia, como Denilson, Finidi, Anzarda, Lobo Diarte o Hadzibegic escrita con la letra que marcaban la elipse de los goles de falta de Calderón, o la historia ajena, la de Maradona, la de Mágico González, la de Cruyff, Zidane, Ronaldo o el mismísimo Messi, a quien se le aplaudirá siempre porque si el alma bética madurada con la solera de los años sabe de sobra algo es de señorío.

Una de esas cien almas se agarra al cirio verde de su Esperanza cada Viernes Santo y yo me siento afortunada al escucharle hablar de tranvías, de tercera división y de rifas para ayudar a lo que se ofreciese, mientras por su mirada azul asoma ese Betis que aflora en los ojos de sus béticos. Joaquín, con su número cinco de socio acompañado de los noventa y nueve catedráticos del Manquepierda que le acompañaron en el merecido homenaje que el club le brindó, saben del buen hacer de Tenorio, de las redes cosidas subido en su poste y de marcador de palomar al sol de Heliópolis. De las lágrimas sinceras de Pedro Buenaventura, de Rafael Iriondo y de aquel inolvidable verano del 77, de Andrés Aranda y los siete apellidos vascos, del gol de Dani, de Quino, de Telechía y del llorado Gregorio Conejo, quien siempre estaba en la foto sacando beticismo de donde no lo había, y por ser testigos directos de la transformación del club, pasando del deterioro institucional a la modernización. Ellos conocen la historia tras toda una vida latiendo al son del “ala bim, a la bam a la bim, bom, bá” y de ellos debemos aprender para no desfallecer, para no perder nuestra esencia.

Me uno al reconocimiento con orgullo a esas cien almas, embajadores de esa inderrocable moral a prueba de derrotas, que diría el poeta, portadores de ese Betis que solo se ve en los ojos de sus béticos.

(Para Joaquín Real, presidente de la Asociación de Béticos Veteranos, con toda mi admiración)

Foto de Portada: diariodesevilla.es

UN PUNTO EN UN PARTIDO BOCHORNOSO

Rayo Vallecano 1 (Raúl de Tomás) – Real Betis Balompié 1 (Tello)

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Horroroso partido el disputado por el Real Betis en Vallecas en el que ha logrado sumar un punto inmerecido por lo visto sobre el terreno de juego. Los de Setién siguen jugando de manera errática, lenta y torpe cuando tienen la pelota y defendiendo muy mal. Con esta imagen y con las prestaciones que lleva demostrando el equipo verdiblanco en los dos últimos meses de Liga va a ser imposible lograr la clasificación para competiciones europeas.

Lo ocurrido desde el pitido inicial hasta el minuto setenta y cinco tienen varios calificativos y ninguno es bueno. Bochornoso, vergonzoso, desesperante, lamentable, plano, insulso, anodino o errático son los que mejor definen el juego del Betis hasta que Quique Setién decidió modificar el sistema. El Rayo Vallecano pasó por encima de los verdiblancos y solo la falta de puntería de los locales impidió que el partido estuviera finiquitado antes de tiempo. El equipo de Vallecas, que llevaba siete derrotas consecutivas, trató a su rival como un pelele, controlando a su antojo el partido.

Es evidente que el 3-5-2 o 3-6-1 con el que Setién viene planteando casi todos los partidos durante esta temporada no funciona y no le permite al Betis ser fiable. Eso lo ve todo el mundo, incluida las vacas de Lezama. Pero el entrenado cántabro sigue erre que erre y no cambia su planteamiento inicial. Hoy, cuando lo hizo, el equipo se volvió más vertical y empezó a generar llegadas peligrosas en ataque. Kaptoum entró por un desaparecido Lo Celso y, al adelantar Tello su posición, el equipo mejoró muchísimo. Y así llegó el gol del empate en el minuto ochenta y uno. El extremo catalán recibió un pase de Carvalho y, tras desviar un defensa rayista su chut, el balón acabó en el fondo de la portería local.

Y poco más pasó en el tiempo que quedaba. Ambos equipos tuvieron un par de acercamientos pero sin mucho peligro. El punto logrado, a todas luces inmerecido, no debe tapar las carencias del equipo, la mala imagen ofrecida y las sensaciones negativas que transmiten Setién y sus hombres. Defender a este Betis es un acto de fe inaudito. Cada vez queda menos tiempo y confiar en que se logrará el objetivo es, a día de hoy, de ilusos.

LO MEJOR: el punto logrado.

LO PEOR: la imagen, las sensaciones y la cabezonería de un entrenador incapaz de hacer reaccionar a su equipo.

Foto de Portada: efe.com

ROGELIO: DEL MITO A LA LEYENDA EN EL OLIMPO VERDIBLANCO

Jesús Herrera @jesushpalma Se cumple justo una semana de la pérdida de uno de los grandes mitos del Real Betis Balompié, Rogelio Sosa Ramírez, la zurda de Caoba, jugador de arte e ingenio que marcó toda una época -dentro y fuera del terreno de juego- y que ya forma parte del olimpo verdiblanco, convirtiéndose con justicia en una de las simbólicas treces barras del escudo del equipo helipolitano. Un olimpo en el que se une a otros jugadores como Luis del Sol o la mítica plantilla que logró el campeonato liguero de 1935, futbolistas que sin duda constituyen auténticas leyendas en la historia del conjunto bético y son una referencia incuestionable para todos los aficionados de La Palmera.

Nos deja un genio y figura, recordado por su clase y la calidad de su mágica pierna zurda, pero probablemente uno de los jugadores que más entronque con la idiosincrasia del Real Betis y el estilo de vida de los béticos. Un jugador de arte y el juego de toque, con un manejo y golpeo de la pelota exquisito que le llevó a ser autor de numerosos goles desde el banderín de córner o de faltas directas, y hasta a crear un nuevo regate, el “regate de la tostá”.

Un jugador con carisma, carácter y liderazgo que también se hizo notar por su tono alegre y su chispa y humor en el vestuario, su compañerismo y su amistad, que siempre quedará en el recuerdo de los que jugaron junto a él o compartieron su extensa trayectoria en el conjunto verdiblanco. “Siempre se ofrecía en el campo, pedía la pelota y nunca se escondía”, relataba hace unos días Paco Bizcocho, su compañero en el Betis de los años setenta y paisano de Coria del Río. Ambos salieron de esa prodigiosa cantera que tiene el municipio situado en la ribera del Guadalquivir y que tantos buenos futbolistas ha dado a nuestro balompié nacional, aunque curiosamente Rogelio nunca llegó a jugar en el Coria CF, ya que sus inicios fueron en el Victoria Balompié, equipo de escalafones inferiores de su pueblo desde el que dio el salto al Betis.

Rogelio entregó toda su carrera deportiva al conjunto heliopolitano, donde permaneció 16 temporadas consecutivas, desde su debut en 1962 -aunque empezó en juveniles- hasta su retirada en 1978. Fue capitán y padre futbolístico de la generación del 77 que se alzó con la primera Copa del Rey, y que supuso casi el broche final a los 357 partidos oficiales que disputó con la camiseta de las treces barras. En ese periodo marcó 92 goles, de los que casi una decena fueron olímpicos, lo que le hizo convertirse en el quinto goleador histórico del equipo. Compartió vestuario con Quino, Esnaola o Cardeñosa y cedió el testigo a un jovencísimo Gordillo. Con todo ello se erigió en el símbolo de la afición verdiblanca, pero su carrera profesional no terminó en el club de sus amores, sino que se prolongó con casi otros 20 años más ejerciendo una gran labor como segundo entrenador y delegado de equipo con técnicos como Felipe Mesones, Luis Aragonés (del que era muy buen amigo), Jorge D’Alessandro, o Lorenzo Serra Ferrer, entre otros.

Sus genialidades y frases espontáneas, su personalidad y su fútbol imprevisible dejaron una profunda huella, como también su calidad humana. Aunque no lo conocí profundamente, muchos recuerdos y momentos de mi infancia y mi juventud estuvieron muy conectados a la vida de Rogelio Sosa. Compartí aula y colegio con su hijo Fran y su sobrino Jesús, y aún recuerdo aquellas tardes de estudio en su casa frente a la Plazoleta de la Soledad, donde cada día entraba a ver la sala de trofeos y premios y me embriagaba con el rico olor a naranjas que el propio Rogelio cultivaba en su parcela a la afueras de Coria, una de sus aficiones. Mi primera entrevista como aprendiz de periodista -aunque nunca llegó a ver la luz- fue para su sobrino Añete, talentoso delantero que en los últimos años ha triunfado en tierras griegas, mientras que en mis primeras crónicas en el Estadio Guadalquivir ya despuntaba su hijo Fran y la técnica y calidad de su zurda, como su padre. Esa feliz juventud se completó con la amistad con otro de sus sobrinos, Manolo, con quien compartí y sigo compartiendo muchos momentos de la vida.

Una vida que precisamente Rogelio siempre vivió con alegría, entusiasmo, cariño y fidelidad a unos colores, los de su Betis, y que trasladó a todas sus facetas y cuestiones cotidianas como gran padre y esposo, como amigo de sus amigos, de sus paisanos. Todos los que formaban parte de su día a día lo recordarán y echarán de menos, pero estoy seguro de que todos los corianos y béticos también. Nos deja un gran hombre. Descansa en el cuarto anillo del Benito Villamarín, allí ya estarán disfrutando de tu genio, tu arte y tu amistad.

Foto: Archivo Real Betis

 

PACO GONZÁLEZ… Y MUCHOS BÉTICOS

JJ Barquín @barquin_julio Ríos de tinta se llevan gastado desde el pasado sábado en las redes sociales. En una tertulia de Cope, Paco González ofreció todo un recital de racismo, desprecio y poca profesionalidad al indicar que “William Carvalho es un caso de discriminación positiva. Si ese chico fuera blanco, estaríamos diciendo todos que es un gordo no profesional”. Vomitivas sus palabras y absurdo el comportamiento de Poli Rincón, el juglar de la cadena eclesial.

Pero no veamos solamente la paja en el ojo ajeno, pues hay muchas vigas en el Villamarín. Durante el último mes, y concretamente, tras la eliminación de la competición europea y la caída copera, los comentarios de muchos béticos han sido, además de escandalosos, cercanos a la inmoralidad. Alrededor de mi localidad o en redes, he escuchado y leído decir casi lo mismo. Con otras palabras, pero con idéntico fondo. Frases como “vaya el gordo paquete éste”, “vaya el negro que nos han colado”, “que tío más lento el portugués éste de mierda”, etc.

Por eso, las críticas vertidas por el eterno periodista -no llegó a terminar la carrera- y su jocoso amigo madridista merecen la reprobación del Betis, del beticismo e, incluso, del mundo del fútbol. Pero también es necesaria una reflexión por parte de muchos béticos. Aficionados que están en su derecho de criticar, pero sabiendo que el respeto es la base del entendimiento entre los seres humanos. No podemos escandalizarnos por unas palabras ajenas, cuando nosotros profesamos el mismo comportamiento, la misma fe en la crítica destructiva, impulsiva y resultadista.

Carvalho, como cualquier profesional, puede tener días malos, pero es un grandísimo jugador. Por lo menos, a mí me lo parece. Y ya lo dije a principios de temporada que había que tener tranquilidad y moita espeçanza con el angoleño. Sus números con el Sporting de Lisboa y con la selección lusa así lo acreditan. Y también grandes partidos con la casaca verdiblanca. Si entran en páginas especializadas de fútbol, lo comparan en valor de mercado con pivotes como Enre Cam (Juventus), Danilo Pereira (Oporto) o Victor Wanyama (Tottemham). Lejos quedan aquellos tiempos de penurias y jugadores voluntariosos, pero sin caché en el mercado. Disfrutemos de lo que tenemos que es muy bueno.

Foto: AS