SAGRADO

JJ Barquín @barquin_julio Gran revuelo el que se ha formado tras el reencuentro entre el Real Betis y Kappa. El equipo vestirá con calzones verdes cuando juegue de local la próxima temporada. Desde el club se explica que ha sido una acción de marketing pensada entre la institución y la firma deportiva. Las redes sociales y los grupos de Whatsapp de los aficionados verdiblancos echaban humo.

Hay que felicitar al departamento que dirige el “copión” Rubiales. Si querían polémica, la han conseguido. Han seguido a pies juntillas a Salvador Dalí cuando dijo aquella frase mítica de “que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí, aunque confieso que me gusta que hablen mal porque eso significa que las cosas me van muy bien”.

Es la primera vez en su larga historia como club, salvando ocasiones especiales, en la que utilizará el color verde con la primera indumentaria. De hecho, no habrá ningún calzón blanco en ninguno de los tres atuendos oficiales para la próxima campaña.

El retorno de Kappa trae una novedad, como mínimo discutible y, a mi modesto perecer, inadmisible. Y digo esto porque creo que los símbolos de un club o institución nunca deben manosearse. Son sagrados, esenciales. Son la referencia que unifica a un grupo, a un conjunto de personas que comparten y exteriorizan un pensamiento, idea o vivencia, ya sea social, deportiva, política o religiosa.

Muchos pueden decir que el escudo es el único símbolo que representa al Real Betis pero decía Aristóteles que “no se piensa sin imágenes”, con lo que la vestimenta de un club también es un símbolo esencial de su representación e idiosincrasia como institución. No me imagino al Liverpool vistiendo con calzones verdes o al Real Madrid utilizando el morado para las calzonas en sus partidos caseros.

Muchos aficionados piensan que, si nos clasificamos otra vez para Europa, dará igual como se vistan nuestros jugadores. Creo que para eso están las otras dos equipaciones, para experimentar, para jugar, para innovar, para arriesgar. El marketing es una herramienta cardinal para ayudar a una institución, pero lo esencial, lo sagrado no se toca.

Si el club estudia o piensa hacer determinadas acciones debería preguntar a los socios que, además de para pagar el abono y animar, deberíamos estar presentes para otras consultas tan esenciales como la de modificar la primera equipación del club. También sería una estupenda acción de marketing.

Foto: Real Betis

 

 

NOTABLE

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Si quieren una calificación de la temporada realizada por el Real Betis Balompié, leyendo el título de este artículo lo tendrán claro. La 2017/2018 ha sido una campaña muy buena pero con mucho margen de mejora. Y eso a mí me da esperanzas de crecimiento y de un futuro ilusionante.

Analizando globalmente este curso futbolístico hay que elogiar el trabajo realizado por todos y cada uno de los estamentos del club, desde el papel de la Directiva encabezada por Ángel Haro, José Miguel López Catalán, pasado obviamente por la planificación deportiva de Lorenzo Serra Ferrer y su equipo de trabajo y culminando en el cuerpo técnico capitaneado por Quique Setién y la plantilla de futbolistas que han defendido la camiseta verdiblanca.

Se han superado las expectativas previstas, logrando una clasificación holgada (tres jornadas antes de finalizar la Liga) para la Europa League. Y eso se ha hecho con un estilo de juego atractivo, identificable y con las correcciones necesarias para su mejor rendimiento. Se han vivido momentos muy felices como la mágica noche del 6 de enero en Nervión, la victoria en el Bernabéu o partidazos en el Villamarín con un juego espectacular.

Como puntos negativos hay que reseñar la bochornosa eliminación copera ante el Cádiz CF, el partido indigno disputado en Las Palmas o, en menor medida, las tres últimas jornadas de Liga. Y digo lo de menor medida porque el objetivo ya estaba conseguido y se puede entender cierta relajación (el que no lo entienda que me explique como el Levante le metió 5 goles al FC Barcelona) u otra posibilidad añadida a ese relax, que podría ser el bajón físico del equipo tras el esfuerzo realizado en marzo y abril, donde se lograron 22 puntos de 24 posibles.

Si nos ceñimos a un análisis individual de los futbolistas béticos, habría que subir la nota hasta el sobresaliente en los casos de Fabián, Bartra y Loren. El notable se lo han ganado a pulso el resto de jugadores, salvo la decepcionante excepción de Camarasa. El valenciano no ha cumplido con las expectativas creadas en torno a su fichaje. Otro futbolista que no llegaría a la nota general por su escasa participación sería Rafa Navarro. Incluso los que ha sufrido lesiones de larga duración y han participado poco han cumplido notablemente cuando han tenido algo de continuidad.

Y como el mundo del fútbol no para y su velocidad es tremenda, en poco menos de mes y medio ya estará de nuevo Quique Setién dando órdenes sobre el césped para preparar una ilusiónate temporada. Ahí ya conoceremos más caras nuevas que se unirán a las de Canales, Inui y Pau López y qué salidas de futbolistas se realizan. A cargar las pilas y a seguir trabajando duro para crecer y tener el Betis que todos queremos.

FOTO: ABC de Sevilla

NADA ME FALTA

JJ Barquín @barquin_julio Siguiendo la práctica de mi estimado Manuel Rey, quiero recordar hoy un artículo –Un Wenger en La Palmera– que redacté hace cuatro meses. Aunque las noches de Copa contra el Cádiz y la vergüenza del Estadio Insular fueron los momentos más bochornosos del año, el 14 de febrero escribí a favor de la confianza y la paciencia como elementos fundamentales para seguir contando con Quique Setién. Uno de los párrafos decía así:

“Por eso, debemos ser pacientes y creer en la sensatez y la apuesta por el fútbol de un buen entrenador que podría y debería convertirse en el Wenger del Villamarín. Y debería convertirse en una figura parecida al alsaciano porque el cántabro tiene muchas más cosas buenas que malas. Setién tiene un estilo de juego que concuerda con esta ciudad y con este club; cada una de sus apariciones públicas en rueda de prensa están llenas de conocimiento, sabiduría y sensatez; ha sido coherente con su discurso y sus acciones; ha rectificado algunas cosas desde que llegó y ha demostrado que cuenta con la cantera como pocos entrenadores en la historia del club”.

Fue un texto arriesgado, tal y como se encontraba el patio verdiblanco. Hoy también lo es, después de lo vivido en Butarque. Pero cuando se cree en algo, hay que expresarlo sin miedos. Me parecía lo más sensato en ese momento. Ahora lo confirmo. Su discurso, su estilo, su aplomo y su sentido común en la mayoría de las cosas que dice y que hace, me parecían y me parecen lo más acertado para un Betis huérfano de juego y éxitos desde hace tiempo.

Incluso ahora, sigue dando una nueva lección de sentido común. Con Europa conseguida, lo fácil sería -como hacen otros maleducados instalados en la testosterona- anunciar y prometer el cielo y las estrellas para la próxima temporada. Por el contrario, Setién se desnuda en sala de prensa y presenta sus dudas, sus miedos, sus ansias y sus ilusiones. Como dijo Thomas Merton, el orgullo nos hace artificiales y la humildad nos hace reales. Por eso me gusta Setién, por tener los pies en la tierra, por hablar de realidades, por ser auténtico, sincero, por ir de frente y no ser un parlanchín moderno de esos que va de plató en plató.

La temporada ha sido un éxito pero creo que el mayor triunfo es haber encontrado un entrenador y cuerpo técnico (Eder Sarabia, Fran Soto, Marcos Álvarez y Jon Pascua) idóneos para comandar un proyecto de futuro, un proyecto ganador. Con una presidencia joven y sabiendo delegar; con un gestor deportivo sublime y, sobre todo, con una afición entregada, el futuro es esperanzador.

Desde febrero, he ido compartiendo mi opinión sobre Setién con los amigos del Foro Béticos en la Cartuja, donde hay -como es normal- opiniones divergentes. Como defensor del cántabro y por esa obsesión que tenemos los periodistas de sintetizar, un día proferí en el Whatsapp del grupo una frase para resumir mi absoluta confianza en el mister: Setién es mi pastor, nada me falta. Poco a poco se ha convertido en mi lema. Ojalá sea el de muchos más béticos en un futuro no muy lejano.

Foto: AS

HORRIBLE BROCHE FINAL

CD Leganés 3 (Siovas, Naranjo y Amrabat)- Real Betis Balompié 2 (Campbell y Sanabria)

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Derrota merecidísima del Real Betis tras completar un horrible partido en Butarque. Los de Quique Setién fueron un equipo esperpéntico, indolente y carente de competitividad y amor propio. La extraordinaria temporada realizada no se empaña por este encuentro, pero el enfado y la decepción es enorme por lo visto esta tarde.

Y eso que empezó el partido bastante bien para los interese béticos. A los veinticinco minutos ganaba 0-1 gracias al gol de Campbell y el rival se había quedado en inferioridad numérica por la expulsión de Rico. Pero eso no sirvió para que los jugadores alineados por Setién fueran a por todas y meterle presión al Villarreal en la lucha por la quinta plaza. Todo lo contrario. La bajada de brazos, la suficiencia, la desidia y la falta de velocidad fueron la tónica dominante. Tanto que el Leganés consiguió empatar, ponerse por delante y volver a adelantarse en el marcador tras el empate de Sanabria.

Esta forma grosera y triste de acabar la temporada es muy mosqueante. La excusa de tener todos los deberes hechos y de haber realizado un campeonato brillante, por encima de las expectativas y con muchos momentos de muy buen fútbol no sirve. Todos los partidos hay que disputarlos sin arrastrase por el césped. Y eso es lo que ha hecho hoy el Real Betis, decepcionado a muchos béticos desplazados a Leganés.

Pero es injusto castigar en exceso al equipo y al entrenador por el sainete de hoy. Se debe criticar solo lo ocurrido esta tarde. Hablar de que Setién no está preparado para el Betis o que todo es desastroso es una canallada. Seamos serios y justos a la hora de criticar, de ser ambiciosos y de repartir responsabilidades de culpa y acierto. La temporada ha terminado. Ha sido un campeonato muy bueno. Disfrutemos de eso y confiemos en que las cosas van a seguir haciéndose bien para mejorar y pulir errores como el de hoy.

LO MEJOR: de hoy nada, de la temporada muchísimas cosas.

LO PEOR: la forma de perder y que Rubén Castro no haya podido batir el record de Rincón.

FOTO: Inma Flores (Diario e Sevilla)

LA FE MUEVE MONTAÑAS

Manuel Rey @ManuReyHijo «He reflexionado sobre el tema y con más de media liga jugada, el apoyo a Enrique Setién como entrenador del Real Betis Balompié es, básicamente, una cuestión de fe. No creo que puedan ser extrapoladas sus experiencias previas en Lugo y en Las Palmas, como elemento de referencia para saber donde nos llevará este técnico, la verdad. Repito, es una cuestión de fe y como tal defiendo mi posición.

A pesar de los 6 goles del Valencia, a pesar del espantoso partido en Ipurúa, a pesar del ridículo copero contra el Cádiz, a pesar de la pantomima en Las Palmas, a pesar de la última media hora frente al Barcelona,…,creo que los directivos del Real Betis deben mantener en su puesto a Enrique Setién. Y lo propongo tan solo unas horas después de un nuevo espectáculo deprimente ante el Celta en Balaídos.

Ya les digo, es una cuestión de fe. Necesito creer en el entrenador del Real Betis Balompié. Y son muchos los que en estos años han pasado por aquí, sin que ninguno haya conseguido llevarnos a la Tierra Prometida. Estoy harto de mentirosos, cansado de entrenadores sin identidad, aburrido de técnicos «vende humo», fastidiado con personajes que se pelean con su sombra y con la de los demás, molesto con profesionales preocupados exclusivamente de «pelotear» a la prensa y a la afición, quemado con maestros en el arte de la justificación, del  despiste y de la incoherencia«.

Me van a permitir la autocita. El 31 de enero de 2018 publiqué un post que incluía, entre otras, las líneas que pueden leer en los párrafos previos. No trato con este escrito de poner en valor cuatro meses después ni mi sapiencia futbolística, ni mis dotes de adivino. Créanme, no es así. Pretendo resaltar que cuando esta afición ha tenido confianza y hemos encontrado una directiva que no se ha dejado llevar por los miedos y presiones del entorno amigo y enemigo, las cosas han ido bien, muy bien diría yo.

No estoy a favor del mantra repetitivo que como un dardo envenenado lanzan algunos medios de comunicación en favor de una exigencia irreal que conduce, a veces, a un análisis desequilibrado de los logros conseguidos, así como a una insatisfacción continua. Estoy a favor de los conceptos planificación, eficiencia, transparencia, compromiso, responsabilidad y eficacia. Un modelo de gestión, en definitiva, sustentado sobre esos principios básicos que nos llevarán, como ha sucedido este año, a rentabilizar al máximo nuestros recursos y lograr, finalmente, unas metas incluso por encima de nuestras capacidades.

«¿Y dónde queda ahí la fe?», me preguntará alguno. La fe se vincula con la confianza de la que hablaba anteriormente. Es la confianza que debemos mantener en una directiva en la que creo, en un entrenador que me representa y, sobre todo, en un bético de ascendencia balear que responde al nombre de Serra Ferrer y que sabe, como nadie, que aunque la fe mueve montañas, además de sentirla hay que trabajarla. Y trabajar la fe significa reflexionar sobre nuestra historia reciente y sobre la de otros que tampoco han sabido vivirla de forma adecuada. Significa planificar correctamente la temporada próxima, lo que supone utilizar los recursos que tendremos de un modo eficiente, ser transparentes con la afición, comprometidos con nuestro pasado de lucha y, sobre todo, ser responsables con nuestro futuro. Solo así seremos realmente eficaces, lo que supondría cumplir nuestros objetivos.

Señores Haro y Catalán, enhorabuena por la magnífica temporada. Disfruten, disfrutemos de lo conseguido, que ha sido importante. Es tiempo de ello. Pero no olviden una cosa, el presente se hace pasado minuto a minuto, día a día, semana a semana. El listón de las expectativas estará la temporada próxima mucho más alto. Y, como dice el adagio castellano, las cañas se vuelven lanzas en muy poco tiempo.

Cuatro competiciones, cuatro. Una Europa League que obligará a luchar entre semana con desplazamientos largos y resultados que pueden generar ingresos y reputación continental. Una Copa del Rey que requerirá un cariño especial porque es el trofeo que más alegrías nos ha dado y, sobre todo, porque desde el punto de vista de los esfuerzos que requiere (menor número de partidos), más rentable puede resultar. Una Liga larga y compleja, que determinará nuestro futuro competitivo la siguiente temporada, haciéndonos tocar la Gloria o hundirnos en el Infierno. Y finalmente el Gran Derbi, el que más felicidad permitirá alcanzar o más sufrimiento conseguirá producir, con un escenario posible de múltiples enfrentamientos directos a partir del próximo septiembre en los tres torneos anteriores.

En condiciones normales todo ello debería suponer la disputa de entre 50 y 60 partidos oficiales, lo que obligará a que se acumulen muchos minutos de juego en las piernas de los futbolistas, lo que generará numerosas lesiones en nuestros profesionales y lo que supondrá múltiples sanciones disciplinarias a consecuencia de las amonestaciones arbitrales. Por todas estas razones no vale, la próxima temporada no, una plantilla corta. No vale, la próxima temporada no, una plantilla larga en número pero escasa en calidad de banquillo. No vale, la próxima temporada no, jugar a la ruleta rusa o apostarlo todo al negro. Se necesita una plantilla equilibrada en cantidad y calidad, una plantilla fiable y válida. Demasiado acostumbrados estamos ya a apuestas de salón en las que siempre hemos salido perdiendo. La próxima temporada hay que acertar, la próxima temporada hay que competir y ganar.

Bien harían nuestros dirigentes en tener todo esto claro y recordar que la fe, incluso la más profunda, nunca es completa ni eterna. Hay que trabajar para mantenerla.

FOTO: Sevillainfo

SABIOS, ERRORES Y SAUDADE

JJ Barquín @barquin_julio Mañana se cumple un año de la presentación en rueda de prensa de Lorenzo Serra Ferrer. El mallorquín comparecía en el Villamarín acompañado de Ángel Haro, López Catalán y del que era, por aquel entonces, director deportivo, Miguel Torrecilla. Serra era presentado como vicepresidente deportivo y venía para apagar los fuegos de otro proyecto que hacía aguas, además de convertirse en el revulsivo de la candidatura “Ahora Betis Ahora”. Por mucho que dijese Ángel Haro en la rueda de prensa, Serra era la gran baza para poder dar un golpe al mentón de Rafael Salas y su candidatura de postureo. Era la baza para volver a ilusionar a un beticismo que llevaba demasiados años de penurias, desengaños y decepciones.

Tras un año y muchos acontecimientos vividos, tengo que reconocer que me equivoqué totalmente en mi predicción. Dicen que es de sabios rectificar. Ni mucho menos llego a ese estatus, pero sí me enseñaron a reconocer mis errores. Admitir la culpa con humildad y con ganas de aprender para la próxima vez, es la mejor manera de asumir la propia falta. En los tiempos que corren, es un ejercicio de valentía más que de sabiduría. Es más, en este caso, hasta me alegra haberme equivocado al pensar que el regreso de Serra era otro error más en la historia de nuestro club. Y más viendo los últimos años de Serra en el Mallorca.

Hace un año, vi la llegada de Serra como una vuelta atrás, como un déja vu, como la típica decisión de un club que no mira hacía adelante, sino que siempre está envuelto en la melancolía que provocan los buenos tiempos pasados. La Saudade verdiblanca, que la llamo yo. Ese sentimiento reprimido de saber que aquello que se extraña, aquello que se siente, lo que se disfrutó, quizás nunca más volverá. De hecho, algunas veces he pensado que el escritor Francisco Manuel de Melo, si se reencarnara, sería otro bético más pues explicó la saudade como “ese bien que se padece y ese mal que se disfruta”. Un sentimiento muy cercano al beticismo y al manquepierda.

Pero la vuelta del hijo pródigo ha servido para confirmar que hay personas que están hechas para un club y el club está hecho para la persona. Hay infinidad de ejemplos que corroboran esa vieja teoría. Serra es uno de los mejores para ilustrar lo que digo. Su paso por Mallorca o Barcelona no fue tan brillante como sus etapas en el Real Betis, tanto como entrenador como ahora de director deportivo.

Me equivoqué totalmente. Serra ha vuelto para triunfar como ya lo hiciera como entrenador. Serra ha vuelto para demostrar que es un tipo serio, profesional, listo, audaz, competitivo, con las ideas muy claras, que sabe de fútbol y que quiere lo mejor para el Real Betis. Y creo que su máxima virtud es esa, la de ser muy bético y querer, como queremos todos, lo mejor para nuestro Betis del alma. Podrá errar, pero lo hará como lo haríamos cualquiera de nosotros, ambicionando lo máximo para la institución. Por todo ello, mis sinceras disculpas, Don Lorenzo.

 

 

 

DIRECTOS A LA EUROPA LEAGUE

Real Betis Balompié 2 (Bartra y Loren) –  Sevilla FC 2 (Ben Yedder y Kjaer)

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Empate en el derbi sevillano que permite a los béticos acceder directamente a la fase de grupos de la Europa League y terminar la Liga por encima del eterno rival. El Sevilla remontó el gol inicial de Bartra, pero el empate de Loren le relegó definitivamente a la séptima plaza.

Empezó el partido de manera inmejorable para el Betis. A los cuatro minutos Bartra anotaba el 1-0 al cabecear una falta botada por Joaquín. Hasta el minuto veinte los verdiblancos mandaron sobre el césped del Villamaría, pero se fueron diluyendo conforme avanzaba la primera mitad. El Sevilla apenas inquietó el área bética en el primer tiempo, aunque poco a poco se fue adueñando del control del juego.

Y eso se notó muchísimo más tras el descanso. Los visitantes se impusieron al Betis en el manejo de la pelota y jugaron con más intensidad. Nolito avisó pronto y el gol del empate no tardó en llegar. Fue en una jugada rara, con un resbalón de Ben Yedder y un rebote que mandaron el balón de nuevo a los pies del francés, que no perdonó. A punto estuvo el Betis de adelantarse nuevamente tras una excepcional jugada colectiva que no supo terminar Loren.

Tras ese susto para los de Nervión, volvió el conjunto de Setién al mal juego y a verse superado por el rival. En un saque de esquina llegó el segundo gol visitante. Sacó Banega, prolongó el balón Ben Yedder y Kjaer fusiló a Pedro. Cuando todo parecía perdido apareció Loren para empujar el balón a la red tras un rechace de Soria y poner el 2-2 definitivo. Quedaban diez minutos para el final pero nada ocurrió en ese tiempo.

Con el empate el Betis convierte el “non e´ una posibilita” en una realidad. Podemos tener cierta sensación agridulce por no haber obtenido la victoria en el derbi, pero aun así, la temporada del equipo verdiblanco ha sido brillante y meritoria. Enhorabuena a todos los béticos.

LO MEJOR: asegurar, al menos, la sexta plaza.

LO PEOR: no ganar un partido que se puso de cara muy pronto.

FOTO: Antonio Pizarro (Diario de Sevilla)

BETIS, BETIS Y SÓLO BETIS

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Inexorablemente se va acercando el derbi del próximo sábado a las 18:30. Los nervios se acentúan en el estómago, el pulso se acelera una mijita y la cabeza no para de darle vueltas a cómo será el partido. Es lo habitual y lo lógico en este tipo de encuentros. Pero veo a mucha gente equivocada en su forma de proceder. Me explico.

Me sorprende sobremanera la importancia, el tiempo y la preocupación que se le está dando a nuestro próximo rival por parte de muchos béticos. Y ya si hablamos de la atención prestada al entrenador que rumia chicles en la banda, mi sorpresa se convierte en incredulidad. El nefasto paso de Gustavo Poyet por el Real Betis dejó sin embargo una frase lapidaria: “somos el Real Betis y el resto importa poco”.

No hay que perder ni un gramo de nuestras fuerzas en este tipo de personajes. Es más, yo evitaría rotundamente cantarle lo que todos estáis pensando. Él lo espera y, en cierto modo, le pone, le motiva y le gusta. Yo no le daba esa satisfacción. ¿Pensáis que le afecta que se acuerden de sus muertos? Lo que de verdad le dolerá es ver a un Villamarín hasta la bandera disfrutando de su equipo, dejándose la garganta animando y gritando Betis, Betis, Betis y celebrando una victoria.

Por eso no debemos desviarnos de nuestro objetivo, que no es otro que ayudar a nuestro equipo, llevarlos en volandas y que los futbolistas que se pongan la camiseta con el escudo de las trece barras verdiblancas en el pecho jueguen con la piel de gallina. Y al rival, ni agua. Ni eso, ni cánticos que puedan servirles de estímulo para mandarnos a callar. Vuelvo a repetirlo: Betis, Betis y sólo Betis.

Sé que todo lo que acabo de explicar no contará con la comprensión y el apoyo de la mayoría de afición. Asumo que es más fácil dejarse llevar y hacer notar el desprecio y la rabia que se le tiene al antideportivo entrenador del otro equipo de la ciudad. Pero siempre he pensado que en la indiferencia está el mayor de los desprecios. Yo así lo haré y no me cansaré de repetirlo las veces que haga falta: Betis, Betis y sólo Betis.

FOTO: Al Final de La Palmera

LA DELGADA LÍNEA ROJA

JJ Barquín @barquin_julio Tengo que aclarar que no soy un gran cinéfilo. En cambio, mi vida trascurre de canción en canción. Soy un melómano feroz. En la Facultad de Periodismo de Sevilla, tuve la gran suerte de cruzarme con un profesor que me hizo amar la música de cine. El gran Carlos Colón fue el mejor profesor que tuve en mi corto paso por la universidad de Sevilla. Fue con él con quien aprendí a ver cómo las bandas sonoras aportan muchos detalles a una película.

La semana pasada cuando vi un nuevo video bailando casi desnudo en las redes sociales me acordé de una película que me gusto mucho por la banda sonora del mejor compositor de los últimos años, el alemán Hans Zimmer. La delgada línea roja está ambientada en el año 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando un grupo de hombres de la compañía de fusileros del ejército americano combate contra el ejército japonés por la conquista de una estratégica colina.

Pensando en la película y en su maravillosa banda sonora, pensé que Joaquín puede haber comenzado a traspasar la delgada línea roja que separa la gracia, la guasa, el arte de la pesadez, el empalago y el mal gusto. Este artículo me va a generar muchas opiniones negativas pues Joaquín es un Dios para los béticos, pero es la sensación que tuve el otro día y no quiero callármela.

No voy a descubrir a Joaquín, al que tuve el inmenso placer de entrevistar en Valencia por cuestiones profesionales. Me pareció un tipo encantador, simpático, gaditano puro, de esos que sacan un chiste de cualquier tema y que tiene ese arte innato de la gente que tiene gracia a raudales. Es un genio dentro y fuera del campo. Un tipo que transmite buen rollo, de los que te alegran la vida si lo tienes al lado. Como Joaquín debería haber mucha gente pues estoy convencido que la tierra giraría con mejor cara, con una gran sonrisa.

El problema puede estar más que en el propio Joaquín, en el departamento de comunicación, ya que el portuense vende excepcionalmente la marca Betis. Así que deberían pasarse y reflexionar sobre la intensidad de las apariciones y exposiciones en redes sociales y medios de comunicación. No exprimamos la gallina de los huevos de oro, que ya sabemos cómo termina la historia.

 

DERROTA JUSTA DE UN BETIS MALO

Atlhetic Club de Bilbao 2 (Muniain y Aduriz) –  Real Betis Balompié 0

Pablo Caballero Payán @pablocpayan El Betis cayó derrotado con total merecimiento en San Mamés tras un mal partido de los  verdiblancos. Solo cuando se vio por detrás en el marcador intentó reaccionar y buscar la portería rival con algo de intensidad. El árbitro le anuló un gol legal a Javi García que debió suponer el empate en el marcador.

Reservó Setién a Mandi y Barragán y apostó por Tello como carrilero derecho y la apuesta no resultó positiva. Y mucho menos tras la lesión de Junior, cuando Javi García tuvo que retrasar su posición a la línea de centrales, perdiendo así el Betis más presencia en el centro del campo. El control fue absoluto por parte de los vascos, que dispusieron de las mejores ocasiones durante la primera mitad.

No cambió el panorama tras el descanso y el Betis continuó a merced de lo que proponían los rivales. Los cambios tampoco surgieron el efecto deseado y no se generaron jugadas de ataque destacables por los hombres de Setién. Tras el gol de Muniain reaccionó el Betis y se lanzó al ataque en busca del gol del empate, que debió llegar tras un corner, pero el árbitro, erróneamente, señaló falta de Loren a Kepa. En otro saque de esquina el balón acabó estrellándose en la madera de la portería local y, ya en tiempo añadido, Aduriz sentenció el encuentro.

La racha de partidos sin conocer la derrota se queda en ocho. No está nada mal y eso le ha permitido al Betis clasificarse para la Europa League y tener un amplio colchón para ser quintos o sextos. Solo le falta un punto, pero hay que ir a por los tres en el próximo partido. Merecemos comernos la guinda de este maravilloso pastel.

LO MEJOR: del juego no me puedo quedar con nada, así que destacaré la ovación de San Mamés a Joaquín

LO PEOR la derrota, el mal juego y la lesión de Junior.

FOTO: EFE