HARTO DE MENTIROSOS

Manuel Rey @ManuReyHijo  11, 00 del martes 30 de enero de 2018. Hora y fecha en que comienzo a escribir estas líneas, poco tiempo después del lamentable partido «disputado» frente al Celta de Vigo. Destaco esta circunstancia al entender que resulta un factor contextual importante para evaluar la opinión que voy a emitir sobre Enrique Setién, su modo de ver el fútbol, su forma de comportarse ante los medios, y su desarrollo profesional presente y futuro como entrenador del Real Betis.

En diciembre de 2014 volvía a Heliópolis un técnico que, para qué negarlo, ha marcado socialmente a nuestro club. Pepe Mel regresaba con el apoyo de gran parte de la afición gracias a logros pasados y, sobre todo, a una labor de marketing personal sustentada en una inteligente forma de desenvolverse ante los medios de comunicación. El argumento más sólido a nivel de directiva para su retorno era conseguir la «paz social». Pepe Mel fue despedido del Betis tras trece meses en el cargo, algo parecido a lo que le sucedió después en el Deportivo de la Coruña y había ocurrido antes en el West Bromwich Albion (en ambos casos después de haber cumplido, más o menos, 6 meses de contrato).

La contratación por segunda vez de Pepe Mel me pareció en su momento una decisión nada acertada. No pensaba en los resultados que a corto plazo se pudieran conseguir, sino en un futuro a medio plazo con una apuesta deportiva sin salida. Con él en el banquillo se consiguió el último ascenso, aunque no sabemos si fue la causa o tan solo uno más de los factores más o menos influyentes en su consecución. Los años de profesión habían convertido a Pepe Mel en un técnico timorato, plañidero y más preocupado por las relaciones con un entorno mediático y social cercano, que por el producto futbolístico que ofrecía.

Enrique Setién es un profesional de perfil absolutamente opuesto al autor de «El Mentiroso». Fue contratado por el Real Betis sabiendo quien era y lo que venía a hacer. Se permitió incluso el lujo de decir en sus primeros días como técnico que había recomendado a los directivos su no contratación, habida cuenta de lo arriesgado de la misma.

Con un sistema de juego muy definido y basado en atraer a los contrarios a tu portería, embelesados ante los cantos de sirena que supone el juego de pases entre nuestro portero y defensa, Setién intenta abrir huecos en un contrario que sube habitualmente su presión para alcanzar el jugoso premio que significa la aparente facilidad (hasta el momento real) de golear sin apenas esfuerzo de creación.

Abraham Maslow fue un psicólogo humanista que a mediados del siglo XX postuló una famosa teoría sobre la jerarquía de necesidades humanas, relacionada con aspectos conductuales y motivacionales del individuo, y conocida habitualmente como Pirámide de Maslow.

Siguiendo este modelo teórico, se podría decir que Enrique Setién es un profesional al que no le motivan/preocupan la cobertura de las necesidades futbolísticas básicas, ganar o perder partidos por encima de todo, sino que mantiene activadas lo que Maslow denomina necesidades superiores, en su caso y aplicado al balompié, el respeto a un sistema de juego, el compromiso con unos valores futbolísticos, el reconocimiento social de los mismos y, solo como consecuencia de ello, el éxito a medio/largo plazo (victorias y títulos).

He reflexionado sobre el tema y con más de media liga jugada, el apoyo a Enrique Setién como entrenador del Real Betis Balompié es, básicamente, una cuestión de fe. No creo que puedan ser extrapoladas sus experiencias previas en Lugo y en Las Palmas, como elemento de referencia para saber donde nos llevará este técnico, la verdad. Repito, es una cuestión de fe y como tal defiendo mi posición.

A pesar de los 6 goles del Valencia, a pesar del espantoso partido en Ipurúa, a pesar del ridículo copero contra el Cádiz, a pesar de la pantomima en Las Palmas, a pesar de la última media hora frente al Barcelona, a pesar de la desesperación que me inunda cada vez que veo a nuestros defensas y portero jugar en horizontal en zona de máximo riesgo, y a pesar también de las declaraciones que de cuando en cuando hace el hijo del gran Manolo Sarabia, creo que los directivos del Real Betis deben mantener en su puesto a Enrique Setién. Y lo propongo, además, tan solo unas horas después de un nuevo espectáculo deprimente ante el Celta en Balaídos.

Ya les digo, es una cuestión de fe. Necesito creer en el entrenador del Real Betis Balompié. Y son muchos los que en estos años han pasado por aquí, sin que ninguno haya conseguido llevarnos a la Tierra Prometida. Estoy harto de mentirosos, cansado de entrenadores sin identidad, aburrido de técnicos «vende humo», fastidiado con personajes que se pelean con su sombra y con la de los demás, molesto con profesionales preocupados exclusivamente de «pelotear» a la prensa y a la afición, quemado con maestros en el arte de la justificación, del  despiste y de la incoherencia.

Quiero creer futbolísticamente que otro mundo es posible en el Real Betis. Hubo un tiempo en que Lorenzo Serra Ferrer, con una apuesta muy diferente a la actual, nos llevó a la gloria. Casi un cuarto de siglo después de que D. Lorenzo llegara por primera vez, necesitamos un nuevo Betis dominante en el panorama futbolístico nacional. Para ello debemos confiar en un técnico. Y la confianza se gana, claro que sí. Pero pienso que solo un entrenador consecuente consigo mismo y comprometido de verdad con sus ideas futbolísticas es capaz de conseguirlo. Enrique Setién lo es y lo está. Sumen a ello que no es un mentiroso. Créanme que en este mundo no es poco.

12,00 h. del martes 30 de enero de 2018. Termino mi escrito. El próximo sábado Betis-Villarreal. No sabemos el resultado, pero sí cómo jugará nuestro equipo y, en consecuencia, el contrario. Algo hemos adelantado. Ojalá ganemos, no por Setién ni por la fe en su proyecto futbolístico, sino por satisfacer la mayor de todas las necesidades superiores de Maslow, nuestra felicidad y la de todo el beticismo.

 

INFAME VUELTA A LAS ANDADAS

RC Celta de Vigo 3 (2 de Apas y Maxi) – Real Betis Balompié 2 (Sergio León y Guardado de penalti)

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Bochornoso e infame partido del Betis en Vigo, donde volvió a dar una imagen lastimosa, paupérrima y desesperante. El conjunto de Setién fue incapaz de dar un paso al frente y auparse a la séptima plaza de la clasificación.

Solo compitió el equipo verdiblanco hasta el primer gol gallego. Dominaba con cierta facilidad y todo hacía indicar que el partido lo manejaría el Betis a su antojo. Nada más lejos de la realidad. Un garrafal fallo de Javi García en la salida del balón dio origen al 1-0 y ahí se acabó el partido para los béticos, que siempre estuvieron a merced del rival, viéndose superados en todo momento.

Llegó el 2-0 antes de la hora de juego y cuando peor pintaban las cosas y la goleada se daba por segura, llegó el gol de Sergio León. Sin embargo el tanto bético no levantó el ánimo de los de Heliópolis, que volvieron a cometer un fallo infantil (esta vez fueron Guardado y Fabián) que aprovechó el Celta para hacer el 3-1. Ya al final, un claro penalti sobre Joaquín lo transformó Guardado para maquillar el resultado.

Tras las dos victorias de principios de 2018, el Betis ha vuelto a la senda de la derrota. Contra el Barcelona era lo lógico, pero lo de esta noche en Vigo no tiene perdón. El equipo de Setién sigue siendo irregular, torpe, fallón, desesperante y, lo que es peor, incapaz de aprender de sus múltiples errores.

LO MEJOR: que no se recibió una goleada.

LO PEOR: la bochornosa imagen y el juego mediocre del Betis.

FOTO: Salvador Sas /EFE

ENTRENADORES CON GUANTES EN LOS PIES

Manuel Rey @ManuReyHijo Al fútbol, como a la mayoría de disciplinas deportivas, llegan progresivamente nuevas ideas y métodos de trabajo que modifican las funciones y roles de sus profesionales. Muchos estudios se han realizado en los últimos años intentando identificar tendencias en diversos aspectos del juego. Sus resultados describen un fútbol en que los jugadores comprimen cada vez más el terreno de juego, las defensas se encuentran muy adelantadas, aumenta la velocidad del balón y la densidad de jugadores en el centro del campo, mejora el porcentaje de éxito de pases al primer toque y aumenta la posesión de balón de los porteros.

Este último elemento no es en absoluto banal, me atrevería a decir que es uno de los que más influencia tiene en el devenir estratégico de este deporte. Desde el inicio de siglo hemos pasado, parece que de modo definitivo, a un fútbol en que a las tradicionales funciones (proteger su portería de los disparos rivales) exigidas a un portero, se han ido uniendo otras que obligan a modificaciones en el trabajo técnico y psicológico de los guardametas.

En el ámbito técnico hay un cambio más que perceptible. Me refiero a la tendencia hacia un fútbol en que se prioriza el juego de pies del portero, a veces incluso más que el de manos. Un estudio que toma como referencia las cuatro últimas Eurocopas de Naciones refleja que el 50% de las acciones realizadas por los porteros que allí compitieron fueron ofensivas, de las cuales el 92,6% se ejecutaron con el pie. Como consecuencia de lo anterior, en el ámbito psicológico aumentan las investigaciones que asocian el rendimiento del portero al control de factores internos relacionados con su juego de pies, resultando de lo anterior una mayor necesidad de concentración y de dominio de la ansiedad que genera esta faceta del juego, habitualmente menos natural.

Los que ya peinamos canas recordamos la figura del líbero en el fútbol, posición que muchos estudiosos de este deporte dicen que ha desaparecido de los terrenos de juego. En el escenario descrito, la anterior afirmación es un error de bulto, ya que el líbero de ayer (defensa que no tiene marca y actúa «libre»), hoy se llama portero. Victor Valdés y Edwin Van der Sar en el pasado, o los dos guardametas actuales de la selección alemana, Manuel Neuer y Marc-André Ter Stegen, representan a la perfección este rol. En contra de esta situación, hace poco un mito mundial del balompié, el italiano Gianluigi Buffon, se mostraba desafiante apoyando un enfoque bastante más tradicional: «Un portero debe parar y luego, solo luego,…jugar con los pies», decía el guardameta de la Juventus.

Independientemente de la posición que cada uno adopte en esta polémica, conviene admitir la importancia que en su resolución tiene en cada equipo la figura del entrenador. Y es justo aquí donde me preocupa nuestro Betis. A estas alturas de temporada, todos sabemos ya que Enrique Setién es un entrenador con un estilo de juego muy definido, poco proclive a adaptarlo a los jugadores de que dispone, a los adversarios a los que se enfrenta, o a las múltiples situaciones concretas que en cada partido se pueden producir. Más bien al revés, es un técnico que muere con su sistema sean cuales sean los mimbres con los que en cada momento trabaja y las circunstancias que puedan explicar cambios a veces necesarios. Dicho de otro modo y enlazándolo con el párrafo anterior, un perfil de entrenador en que la figura del Portero-Líbero está marcado a sangre y fuego.

Siendo esto así, mi opinión es que Enrique Setién y Antonio Adán son dos profesionales del fútbol de difícil compatibilidad en el mismo equipo dentro de un terreno de juego. Las virtudes que posee nuestro guardameta (buen uno contra uno y sobriedad bajo palos, solo bajo palos la verdad) son secundarias a los ojos del entrenador (su titularidad es consecuencia de la escasa confianza que transmite Giménez), que valora más las cualidades que adornan a la figura del Portero-Líbero.

La consecuencia de esta afirmación debe ser, necesariamente, que en el caso de que nuestro entrenador la temporada viene siga siendo el cántabro (lo que todavía no sé si es bueno o malo para el equipo), no se produzca la renovación de los dos guardametas, siendo el puesto de portero el primero y de más urgente refuerzo. Buscaría, de este modo, un perfil absolutamente contrapuesto al actual, es decir, un portero joven, solvente en las salidas y, sobre todo, que tenga dos guantes en los pies. Probablemente jugaremos más bonito, espero que ello nos sirva para ganar partidos de modo habitual (no tengo clara una alta correlación directa entre variables) y, sobre todo, lo que sí aseguro es que padecerían bastante menos nuestros sufridos corazones.

DESCONCERTANTE

JJ Barquín @barquin_julio Muchas reflexiones revolotean en la mente de todos los béticos tras el paso del Barsa por el Estadio Benito Villamarín. Es complicado sacar conclusiones, cuando el rival es el equipo más en forma del planeta. Pero creo que para la mayoría de aficionados, el Betis es un equipo desequilibrado. No es el curroBetis. Eso era otra cosa.

Este equipo es capaz de hacer lo mejor y lo peor en el mismo partido (Valencia y San Sebastián). Y es capaz de hacer ridículos colosales (Eibar, Cádiz o Las Palmas) y de marcarse partidos excelentes (Madrid y Sevilla). No sabemos si es la apuesta defensiva/ofensiva no la asimilan los jugadores; si es que la gasolina se acaba en las segundas partes; si la mentalidad es quebradiza o es que el equipo no está trabajado correctamente, pero los béticos estamos desconcertados. La apuesta de Setién es arriesgada y, en algunos partidos, llega a ser temeraria ya que frente a determinados equipos jugar tan alegremente puede ser como hacerse un harakiri futbolístico.

Sea como fuere, el cántabro debería tener un concepto más maleable de su apuesta futbolística pues eso de “voy a muerte con mi sistema”, visto desde fuera, lo transforma en un técnico con una personalidad insolente y arrogante. Y uno piensa que no es así. No recuerdo el nombre del entrenador decía que dentro de un partido hay varios subpartidos y que el equipo que sepa leer mejor esos partidos dentro del mismo partido, casi siempre se alzaba ganador.

Eso es lo que pensamos muchos de los que vamos desde septiembre al Villamarín. Que dentro de un partido pasan muchas cosas y que hay que saber leer esos momentos para poder adaptarse al partido. No todo puede ser toque y pases al límite, cuando se pueden eliminar riesgos dando un patadón. No todo puede ser juego limpio los 90 minutos, cuando se puede dar alguna que otra patada. No todo puede ser juego elaborado, cuando se puede jugar más directo.

Creo que era Stephane Peter Hansen, un Dios en la carrera más dura del mundo, quien decía que para ganar el Dakar “no hay que ser el más rápido, sino ser el que menos errores comete”. Podría pensar Setién que no siempre gana el que más bonito lo hace, sino quien juega con más inteligencia durante los 90 minutos y según quien está enfrente. Y si no cambia, habrá que recomendar a Serra que traiga buenos delanteros y no defensas como pide todo el mundo, porque parece que al cántabro no le preocupa trabajar el sistema defensivo o encajar 5 cada cierto tiempo.

 

INADMISIBLE BAJADA DE BRAZOS

Real Betis Balompié 0 – FC Barcelona 5 (Rakitic, 2 de Messi y 2 de Luis Suárez)

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Derrota contundente del Betis ante el virtual campeón de la Liga 17/18. Tras una primera parte buena y competitiva, el equipo de Setién se descompuso con el primer gol blaugrana y encajó una goleada con suma facilidad.

Modificó el Betis su esquema de juego y se dispuso con un 3-5-2 sobre el césped del Benito Villamarín. El cambio le sirvió para aguantar una hora al conjunto de Valverde. Hasta ese momento el partido fue disputado, digno y con jugadas interesantes por parte de los verdiblancos, si bien les faltó siempre concluirlas con disparos o remates a la portería de Ter Stegen.

Cuando Rakitic abrió la lata y puso por delante a los blaugranas se acabó el partido. El Barcelona aprovechó entonces los huecos que dejó el Betis y los garrafales fallos de Fabián y Feddal para endosarle a los béticos cinco goles sin apenas despeinarse. Si a eso le unimos la escandalosa manera de jugar de Messi, ya tenemos el resumen del partido hecho.

La derrota frente al conjunto catalán es el resultado más lógico, pero hacerlo de esta abultada manera y dando la imagen de la última media hora de partido es mosqueante. Esperemos que no sea una vuelta a las andadas y que el Betis reaccione de inmediato y vuelva a la senda del buen juego y los buenos resultados.

LO MEJOR: algunos detalles de calidad de Fabián y Tello y la gran entrada que registró el Villamarín.

LO PEOR: la abultada derrota, la bajada de brazos de la última media hora y el lanzamiento de mecheros de los que prefieren llevar la bandera de España a la del Betis.

FOTO: Antonio Pizarro (DIARIO DE SEVILLA)

HONOR Y SENSATEZ

JJBarquín @barquin_julio Nadie puede discutir que todos los béticos disfrutamos de lo lindo cuando Rubén Castro marcó el penalti contra el Leganés. Primero porque daba el triunfo y suponían tres puntos de oro para terminar con esperanza la primera vuelta. Y segundo porque permitía volver a marcar en su regreso a casa a un jugador mítico en la historia del club. El canario está a un gol de convertirse en el máximo goleador en primera división de la más que centenaria historia.

Bastante se habla de esa meta, aunque muchos nos sabrán que, en la clasificación total donde se computa primera, segunda, copa y competiciones europeas, Rubén es el primero con una diferencia abrumadora. Esa lista la componen el canario con 147 goles, Francisco González “Paquirri” con 109; Manuel Domínguez con 94; Poli Rincón con 93; Rogelio con 92 y Alfonso con 80.

El regreso del mítico 24 está generando un río de comentarios entre la prensa y los aficionados verdiblancos. Nadie duda que estamos ante una leyenda y que Rubén merece la mayor de las pleitesías por parte del club y de todos los aficionados. Pero su situación y su futuro merece una profunda reflexión.

Rubén tiene 36 años y por delante tiene a dos jugadores jóvenes y con un alentador futuro. Es verdad que Sanabria anda lesionado y eso le permite tener más opciones de jugar, aunque Sergio León es ahora el delantero titular de este Betis. Sergio aporta mucho al equipo y además de gol, se vacía cada partido presionando, tiene regate y velocidad y ofrece una movilidad espectacular.

Pero ya se ha comenzado a hablar de la renovación de Rubén y eso no es bueno. Por un lado, el club le ofrece lo que queda de temporada y la siguiente, si cumple con los objetivos marcados que parecen ser complicados después de llegar al Betis en el mercado de invierno. Por otro lado, cuentan desde la capital del Turia, que el Levante le ha realizado una suculenta oferta para incorporarse de inmediato, aunque otros piensan que es una artimaña de sus representantes para forzar la renovación.

Sea como fuere y termine este culebrón invernal, ahora es el momento de pedir honor para él y sensatez en su cabeza (y en la de sus representantes) para que todo tenga el final deseado: su retirada en Villamarín. Rubén debe quedarse y si no es posible, salir con todos los honores que merece un jugador excepcional en la historia de este club.

Foto: ABC

 

FÚTBOL, SUSTO Y VICTORIA

Real Betis Balompié 3 (Tello, Joaquín y Rubén Castro de penalti) – CD Leganés 2 (Gumbau y Eraso)

Pablo Caballero Payán @pablocpayan El Betis consiguió una importantísima victoria ante el Leganés que le aúpa a la séptima plaza de la clasificación liguera. Rubén Castro retornó a Heliópolis haciendo lo que mejor sabe: golear.

Se presentó el conjunto madrileño en la fría noche sevillana con la clara intención de parapetarse en su campo, cerrando todos los huecos posibles, renunciando al ataque y pensando en la histórica eliminatoria de Cuartos de Final de Copa frente al Real Madrid. El dominio del Betis fue absoluto. Toques y toques y posesiones larguísimas en campo contrario. A los 19 minutos, una buena presión de Sergio León dio origen al primer gol. El delantero bético robó la pelota y encaró a Cuéllar para chutar cruzado. El despeje del portero lo aprovechó Tello para anotar su cuarto gol en Liga.

Se vino arriba el equipo visitante y Brasancac dispuso de una clara ocasión en un disparo a bocajarro magníficamente desviado por Adán. El portero bético fue protagonista en el segundo gol verdiblanco. Un pase en largo suyo dejó a Joaquín solo frente a la portería rival y el portuense no perdonó la ocasión. Con el 2-0 parecía que los deberes estaban hechos, pero llegó antes del descanso el gol de Gumbau, que le daba emoción al partido.

Tras la reanudación, pudo llegar el empate del Leganés, pero nuevamente Adán estuvo acertado. Se repuso el Betis del susto y empezó a llegar con claridad al área visitante. Sin embargo erró varias jugadas claras de ataque y, a falta de veinte minutos, vio como el conjunto de Garitano le empataba el partido. Sabedor de la importancia de los tres puntos, el Betis se fue a buscar la victoria, que llegó al transformar Rubén Castro un claro penalti de Amrabat en el minuto 84. De ahí al final, un par de sustos más para los béticos, que siguen concediendo muchas ocasiones al rival.

Concluida la primera vuelta, podemos decir que la temporada está siendo buena. Es evidente que hay que mejorar muchas cosas y que Setién tiene mucho trabajo por delante. Pero es una obviedad que el trabajo de mejora es más sencillo realizarlo desde la séptima plaza y mirando para arriba. A seguir Betis, a seguir.

LO MEJOR: la victoria y el regreso triunfal de Rubén Castro.

LO PEOR: el innecesario sufrimiento y las ocasiones que se le concede al rival.

FOTO: Sport

PODRÁN CORTAR TODAS LAS FLORES…

Manuel Rey @ManuReyHijo En este mix de negocio y emociones en que se ha convertido nuestro fútbol, existen desde hace muchos años clubes con diferente nivel de consideración en el universo balompédico nacional.

Están por un lado las Estrellas, que manejan el 50% del presupuesto total de la liga y que proyectan su influencia a un entorno cada más dependiente de ellas. Hablamos de dos empresas que hacen y deshacen a su antojo con el beneplácito del sistema. ¡¡Ave César, los que van a morir te saludan!!

Parientes más o menos cercanos son los Planetas, que gestionan el 35% del presupuesto de la competición y mantienen cierta independencia al verse beneficiados por favores permanentes o puntuales. Este grupo, también relevante, cuenta con dos o tres integrantes con el puesto asegurado, por razones económicas y políticas. Tras ellos hay otros dos o tres equipos más, que temporalmente consiguen entrar en este clúster y beneficiarse cíclicamente de los privilegios que ello supone.

Fuera de este selecto grupo de seis o siete equipos se encuentran los Satélites, que se reparten el 15% restante del dinero. Son clubes que se juegan su existencia año tras año, dependiendo exclusivamente de poder seguir girando alrededor de Estrellas y Planetas. Son doce o trece clubes en primera, más siete u ocho en segunda que suben y bajan, a los que se calla un año de cada cinco con dádivas deportivas bien concebidas, para así poder abatirlos cuando toque sin riesgo posible de protesta.

Todo está planificado, todo está medido, todo está definido. De los 300 títulos nacionales oficiales que se juegan cada diez años, 290 se reparten entre las dos Estrellas y los 10 restantes entre los seis o siete Planetas. Así es la estructura del sistema y así su funcionamiento. Y en este astrológico y matemático escenario, ¿dónde está mi Betis?

A lo largo de nuestra historia los fríos números nos indican que siempre hemos estado más cerca del grupo de Satélites. Creo, sin embargo, que ahora más que nunca tenemos la oportunidad de salir de ese rol secundario atribuido de forma permanente por razones dispares.

Desde mi punto de vista podrían identificarse varios elementos racionales que justificarían este planteamiento. Entre ellos se encontraría la existencia de nuevos dirigentes con pocas mochilas del pasado a sus espaldas. Podría valorarse la salida inminente de un proceso de judicialización casi eterna. Podría argumentarse el desarrollo de una ampliación de capital que, si bien no ha conseguido una atomización real de las acciones, sí ha permitido distribuir más el capital social de la entidad. Podría hablarse de la figura de D. Lorenzo Serra Ferrer, que vuelve a estar con nosotros para trasladar experiencia, conocimientos y veneno futbolístico. Podría significarse la existencia de un equipo de profesionales y técnicos que perfilan una plantilla mucho más cualificada que en cualquier temporada de la última década. Podría considerarse la construcción de mejores infraestructuras e instalaciones.

Son estos, sin duda, elementos diferenciales claves respecto a momentos pasados de nuestra historia. Pero son argumentos que quedarían en nada si no fuese porque junto a ellos, se sigue manteniendo pese a todo y todos la principal de las fortalezas que nos ha permitido sobrevivir durante más de 100 años, soportando momentos de dura zozobra. Me refiero con ello a algo inmaterial. Es algo que constituye el mayor motivo de envidia o de admiración de aquellos que nos rodean.

Estoy hablando de la fidelidad de una afición que crece y crece sin razón aparente. Es una fidelidad sólida y firme que, a diferencia de otras espurias e irreales, se transmite de alma en alma gracias a la existencia de unos valores compartidos que significan mucho más que ganar o perder partidos.

Son valores relacionados con el esfuerzo, con el sacrificio, con la humildad, con la lucha desigual ante lo que sabes que te va a derrotar, con la rebelión ante lo impuesto a la fuerza, con la defensa de los tuyos desde el corazón, con el amor libre y espontáneo de niños y niñas por una camiseta con trece barras verdiblancas en el colegio el día que pierde su Betis. Alguien diría que todo lo anterior son reacciones tribales de otra época, yo digo que son principios quizá románticos, pero puros e incorruptibles, que nos han servido para mantener más fuerte que nunca el sentimiento bético, incluso mucho más allá de las victorias.

«Podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera», decía Pablo Neruda en alguno de sus poemas, después usado parcialmente por Mago de Oz en una de sus canciones («…podrán todas las flores arrancar, pero a la primavera nunca la podrán matar…»).

Y es que la primavera es la esperanza, es la ilusión. Esperanza e ilusión que siempre han sido nuestros principales valores y son los pilares que dan sentido a la vida. Por eso, dicen, que el Betis es como la vida. No los perdamos nunca, no los olvidemos nunca.

Por ellos somos el Betis, por ellos amamos al Betis, por ellos el REAL BETIS BALOMPIÉ SÍ que es mucho más que un club de fútbol.

¡¡¡VIVA EL BETIS!!!

P.D.: Dedicado a vosotros dos, que ahora estáis en el cuarto anillo.

NO CAMBIEMOS

JJBarquín @barquin_julio Me gusta el estilo de mi club. Lo digo bien claro y alto. Con orgullo y satisfacción. Otra cosa son los radicales que, con su comportamiento, son el cáncer de cualquier equipo del mundo. Pero el Betis está muy por encima de ellos.

Insisto. Me gusta el talante, la personalidad del Betis. Por favor, no cambiemos. Aquí nos equivocamos, lo reconocemos e, inmediatamente, pedimos perdón. No se nos caen los anillos al confesar nuestras faltas. Y esa acción de examinar nuestros errores, conlleva una actitud de humildad, decencia y sencillez que siempre nos distinguió de otros rivales cercanos. Son características que no debemos perder pues son un plus dentro de la marca Betis.

Lo digo por el caso Adán. No me andaré con paños calientes. Adán cometió un gravísimo error al entonar un cántico que además de ofender al eterno rival, busca degradar a la mujer. Es un lema deleznable que utilizan y cantan los energúmenos de siempre. Esos a los que los jugadores les rindieron pleitesía cuando termino el encuentro del Athletic. No son un buen espejo en el que mirarse los ultras del Gol Sur. Deberían de actuar de manera más inteligente los jugadores, sabedores que merodear por ese rincón del Villamarín no trae nada bueno.

El de Mejorada del Campo, que además de jugador es uno de los capitanes del Real Betis, ha cometido un error mayúsculo, impropio de un futbolista de su experiencia. Pero ha reconocido el error y ha pedido disculpas por Twitter y en rueda de prensa. Ahora debe reflexionar para no volver a dejarse llevar por la euforia del momento y seguir trabajando para no cometer más errores como en el segundo gol de Nervión.

Decía que el Betis tiene un estilo y una forma de ser y expresarse que no debemos quebrantar. Nos diferencia del resto. Como el manquepierda, que ahora algunos quieren defenestrar, sin saber que ese lema es una escuela de vida, la mejor universidad. El bético es noble, humilde, alegre y a la vez un sufridor que no conoce el desaliento. Incluso, hay béticos a los que no les gusta el fútbol.

Últimamente, hemos mirado demasiado al vecino, intentando compararlo todo y es un grave error. Cada uno tiene su identidad, su forma de proceder y de pensar. Por allí, he visto siempre mucha soberbia, orgullo, insolencia, arrogancia, intoleracia. Por allí, he visto a jugadores decir barbaridades como “esta noche se muere Don Manue” y nadie ha pedido perdón. Es su ADN. El nuestro, es otro. No cambiemos.

Foto: AS

MUCHAS GRACIAS, MAJESTADES

JJ Barquín @barquin_julio Espero que vuestro viaje de vuelta hacia el lejano oriente haya llegado a su fin sin incidencias. Como sois magos ya sabíais que no se podían coger las autopistas de peaje para emprender vuestro regreso a casa. Os escribo esta carta algo tarde pero no es para pediros nada en especial. Es para daros las gracias.

Sí, las gracias por cumplir con la petición de un crío de 8 años, que la mañana de Reyes me dijo que su mejor regalo sería ganar el derbi. Un crío que se acababa de poner la camiseta que vosotros mismos, por petición de sus tíos, le dejasteis en su casa la noche más mágica del año. Un crío que ha ido tres veces al campo del Betis y lo ha visto perder. Un crío que con un 0-4 en el marcador pedía seguir en el campo en el descuento para ver si el Betis marcaba. Un crío que, lloviendo y con frío, le pedía a su tía seguir en el estadio para ver terminar el partido. Un crío que canta el himno de inicio a fin sin desfallecer, sin dudar en una sola palabra.

Un crío que, sin tener un padre futbolero, tiene a sus tíos paternos y maternos para sentir y compartir lo que es el Betis. Un crío que pide y pide ir al Villamarín aunque no haya podido disfrutar ni de un gol en sus visitas anteriores. Un crío que sigue soñando con ver ganar a su Betis en las gradas de su estadio. Un crío que sigue firme en la fe bética, esa que pide sin exigir, que espera sin reclamar. Un crío que cantaba emocionado el himno tras ver ganar a su equipo en la noche del 6 de enero. Un crío que no olvidará jamás ese día de Reyes.

Como bien dice el gran Alberto García Reyes, el Betis es una condición, no una elección. Es más, es el Betis el que te elige, el que te agarra, el que te sumerge en esa pasión de las trece barras. El Betis, esa bendita locura, esa pasión que nada más entiende quien la vive. El Betis es de los que buscan más cosas que el simple hecho de ganar, de sumar puntos, que también. El Betis tiene gente diferente más que distinta, peculiar más que especial. El Betis surge en los corazones de quien disfruta con la emoción de una victoria, con ese pellizco de un regate, con la esperanza de un futuro mejor, con la ilusión de una próxima victoria.

Pero también vive en los corazones de los que sufren sinsabores, decepciones o alegrías. De los que viven con la expectación, con el recuerdo de un pasado glorioso, con la creencia infinita, con el delirio, la esperanza o el anhelo de lo que vendrá. En definitiva, el cielo y el infierno. El todo y la nada. Una de cal. Diez de arena. La vida misma, como recoge maravillosamente Benito Zambrano en su spot.

Majestades de Oriente, me despido ya. Nuevamente os doy las gracias y espero que ese crío siga disfrutando de la camiseta que le dejasteis, de ese 3-5 en el Pizjuán, de toda la alegría vivida el pasado sábado y de la suerte de ser bético. Hasta el año que viene. Os estaré esperando.

P.D.: Jesús, de tu tío que te quiere.