GRITOS

Manuel Gordo @ManuelJGordo Es obvio que algo pasa en el Betis. Gran parte de la afición verdiblanca se ha cansado y grita en la grada, discute en las tertulias, en el trabajo y en la calle, dispara sin piedad en las redes sociales porque no le perdona al equipo su dejadez y su falta de capacidad de reacción, ya demostrada anteriormente, ni al entrenador que no sea capaz de revertir la situación.

¿Lo fácil? Volverse a cargar un proyecto a largo plazo, sin valorar y sopesar lo conseguido tras muchos años de vagar por el desierto, y ofrecer en bandeja la cabeza de Quique Setién. Colocar a Alexis serviría para capear el temporal, evitar los gritos el próximo lunes frente al Espanyol y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, tapar las carencias de la plantilla confeccionada por Lorenzo Serra Ferrer, a quien parece que hay cierto temor en criticar o se hace de manera muy velada, y que tiene mucho que ver en estas lagunas que atesora el Betis.

Los aficionados llevan semanas pidiendo a gritos la dimisión o el cese de Quique Setién y parece que es algo que se lleva en los genes. Porque aquí se la ha gritado, por citar sólo a algunos entrenadores ya que hay otros que darían para escribir y hablar varios días, a Ferenc Szusza, Rafael Iriondo, García Traid, Pepe Alzate, Antal Dunai, Eusebio Ríos, Julio Cardeñosa, José Ramón Esnaola, Sergio Kresic, Fernando Vázquez, Javier Irureta, Juan Carlos Garrido, Gabriel Humberto Calderón, Julio Velázquez, Pepe Mel o Víctor Sánchez del Amo. Y también se le ha dicho de todo, menos bonito, a Lorenzo Serra Ferrer.

Hay muchos que sueñan con la vuelta al banquillo del idolatrado Serra, evocando la casta de aquellas temporadas brillantes y esa final de Copa del Rey ganada en 2005 a Osasuna. Eso sí, es bueno recordar, como ya he dicho antes, que el balear también fue objeto de las críticas y de los gritos de la grada cuando en la temporada 2005-06 dejó al Real Betis Balompié en el puesto 14 en Liga, no superó la liguilla de Champions League y cayó eliminado en octavos de final de la Copa UEFA frente al Steaua Bucarest.

El Betis lleva sufriendo la descomposición de su plantilla, y posterior recomposición con nuevos jugadores, desde hace años. Cuando en la época, de no muy grato recuerdo a pesar de los acuerdos judiciales, de Manuel Ruiz de Lopera se habló de contratar a Marcelino García Toral como técnico y que éste había pedido desprenderse de unos 15 jugadores, traer otros tantos fichajes, entre ellos el de Santi Cazorla y comenzar un proyecto a largo plazo. Como fue habitual en su época, Lopera le dijo que sí y después que no, por lo que Marcelino se fue al Racing de Santander y aquí vino Cúper, cesado en la jornada 14 siendo Chaparro quien lo sustituyó.

¿Cuántos jugadores se han ido y han venido cada año? ¿Cuántos entrenadores? ¿Cuántos proyectos se han iniciado y se han ido al traste? Que alce la mano el bético que no quiere que su equipo gane hasta en los entrenamientos, el que no está dolido y hastiado de las derrotas, de las palabras que no concuerdan con los hechos, que lo haga. No veo ninguna. Pero antes de volver a desgañitarse pidiendo el cese de Setién, no olvidemos que hace muchos años que el Betis no ha tenido un sello tan personal ni tan reconocible, siendo capaz de logros impensables en otras temporadas. Y no voy a hablar de las victorias en Madrid, Barcelona o Milán, sino de la imagen ofrecida en Nervión, a donde el equipo salía sentenciado desde el autobús haciendo el ridículo permanentemente.

Creo que Haro y Catalán saben perfectamente lo que quieren y son los primeros en desear lo mejor para el club y para los aficionados, pero hay que dejarlos trabajar. Si elegimos a nuestros políticos cada cuatro años, ¿por qué hay que cambiar a un entrenador que tiene al equipo en mitad de la tabla a 6 puntos del objetivo? Serra debería parafrasearse a sí mismo cuando dijo aquello de: “El Betis será lo que quiera Don Manuel”. Que lo medite ya que él ha vivido en sus propias carnes esta situación. Canales nos recordaba que no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, tal vez dentro de unos meses estemos añorando el regreso de Setién si es que se va. Ojalá se revierta la situación y se quede en Sevilla tantos años como Arsène Wenger en el Arsenal con los mismos logros deportivos.

Hace un par de semanas coincidí con un buen amigo que estaba con un jugador del Betis. Me lo presentó y comenzamos a charlar. Mi deformación profesional me hizo indagar en algunos temas que, obviamente y porque así lo prometí, no voy a desvelar. Sólo destacaré algo que me respondió al cuestionarle sobre Setién: “Estamos a muerte con él. Su idea del fútbol nos ha dado muy buenos resultados y nos la volverá a dar”. Posteriormente hablé con mi amigo y me comentó que lo que me dijo sobre Setién fue cierto y no por quedar bien o por temor a la filtración.

No obstante, mi querido Julio Barquín me hacía ver cómo la actitud del equipo el miércoles en el Ciudad de Levante recordaba a esa debacle del pasado año en Las Palmas. ¿Que los jugadores quieren “cargarse” al entrenador? Cuando se visitó esta temporada Madrid para medirse ante el Atlético en el Wanda Metropolitano, el representante de un jugador de peso en el Betis se dedicó a filtrar a la prensa que la plantilla no estaba con el míster. Curiosamente, este señor también es representante de otro que no estaba jugando en ese momento. Y como eso, todo. ¿O es que si mañana se sienta en el banquillo Fulanito de Tal el jugador que esta Semana Santa fumaba como un cosaco en el centro de Sevilla va a dejar ese mal hábito? ¿Hará lo propio quien se toma más copas de la cuenta y trasnocha? Son profesionales y deben saber sus obligaciones, deben responder al club que les paga, a la afición que los lleva en volandas y, fundamentalmente, tienen que demostrar sentirse orgullosos de defender el escudo del Real Betis Balompié.

Podría extenderme mucho más pero ya con lo expuesto servirá para que me critiquen inquisitorialmente por defender, según su criterio, lo indefendible. Esos mismo que mañana volverán a gritar al que venga, se llame Javi Gracia, Pellegrini, Mourinho, Roberto Martínez, Jurgen Klopp o Guardiola. Y cito nombres impensables en la gran mayoría de casos, no porque el Betis no sea un proyecto brillante y atractivo, que lo es indudablemente, sino por la cuestión económica, ya que hablar de Abelardo, Unzué, Bordalás, Pizzi o Solari sería para comenzar a miccionar y no echar gota.