LA GLORIETA DE RAFAEL GORDILLO

Reyes Aguilar @oncereyes Rafael Gordillo es emblema del Polígono de San Pablo, esencia de humildad y grandeza, de olor a puchero y a ropa tendida, señas de identidad de un barrio de costumbres populares y corraleras, que diría el cantor. Habría que preguntarle a la gente que arribó a esas calles de nombres flamencas y toreras por qué a Gordillo lo quiere todo el mundo, quizás por esa accesibilidad que da la cercanía familiar de patios de vecinos, de sillas en la puerta y de no haber olvidado nunca su origen.

Habría que preguntarle a las calles enfangadas del Polígono de San Pablo quien es Rafael Gordillo, aquel ídolo que siempre se paraba, siempre sonreía y siempre se acercaba, quien no tenía un no para nadie, y habría que preguntarle a Pedro Buenaventura por aquella tarde en la que se fotografió con el Real Madrid vestido de morado;“que sepan que juegan con diez”.

Habría que preguntarle a las generaciones a las que ha hecho béticos, como a quien escribe, o a tantos hijos de padres y a tantos padres de hijos que soñaron con jugar como él bajándose las medias como símbolo de rebeldía. Gordillo ha hecho beticismo allá donde no llega el balón, desde los hospitales a los colegios y hasta las frías salas del juzgado llevando siempre por delante el nombre de su barrio envuelto en un vendaval, mientras se entretenía en pespuntear su nombre a zancadas por la banda izquierda del Villamarín, por eso habría que preguntarle también al escudo del Real Betis Balompié donde está la tercera barra, esa que late al compás del “Y no pueden con él”.

Habría que preguntarle a los vecinos que llegaron de todos los barrios al barrio de barrios, cómo se hace para ser un mito y a la vez, estar siempre cuando y donde se le llama, sembrando con su cercanía y su generosidad, ese respeto ganado dentro y fuera de los terrenos de juego, por ello y por muchas cosas más, delante de su gente, su familia, sus vecinos y todos los que le queremos, el Ayuntamiento de Sevilla ha querido reconocerle con una glorieta que lleva su nombre, situada en el cruce del barrio de donde es abanderado y bandera, ese que le vio crecer, que le admira y que se siente parte de esa elegancia balompédica de botas llenas de ese albero que siempre le recuerda de dónde se viene.

Foto: Reyes Aguilar

DON REAL BETIS BALOMPIÉ

JJ Barquín @barquin_julio Las decisiones difíciles conllevan momentos complicados. Bien lo saben Haro y Catalán en el día a día de sus empresas. Pero coincidirán conmigo que una cosa son los negocios y otra el fútbol. En lo del balompié, hay tantos entrenadores como socios, tantos directivos como aficionados. Sentamos cátedra en un santiamén, pero sin estar en el día a día del club. Hacemos una alineación sin ver a los futbolistas entrenar toda la semana. Enjuiciamos las decisiones de los directivos sin pisar la planta noble del estadio. Como dijo el catedrático de Lengua, José María Pérez Orozco “la ignorancia es atrevida y la profunda ignorancia es profundamente atrevida”.

El cambio de rol en el cometido de Serra debe haber sido una decisión transcendental y difícil de tomar. A todos se nos escapan muchos flecos y matices para formarnos una idea exacta de lo que habrá sucedido dentro de la comisión deportiva. Pero desde que se supo la noticia, una reflexión asalta continuamente mi cabeza: siendo una decisión arriesgada y antipopular, la han tomado. Sus razones tendrán. Nadie tira piedras sobre su propio tejado. Otra cosa será el resultado. El tiempo dirá si han actuado de forma correcta o han cometido un error mayúsculo.

Otra cosa es pensar si era conveniente la salida de Serra en una temporada que se antoja clave. El balear vino a la llamada de Haro y Catalán en un momento muy difícil para ambos y sirvió para unir a un beticismo que andaba escuchando cantos de sirena en candidaturas de dudosa credibilidad. Ahora sale por la puerta de atrás, dejando un mal sabor de boca en el seno de la afición y un ambiente enrarecido y arduo de gestionar para los próximos meses. Pero a lo hecho, pecho.

El discurso expuesto por Haro y Catalán suena convincente y tiene sentido dentro del proceso de modernización del club. Un equipo que quiere aspirar a cotas importantes todos los años debe adaptarse a los nuevos tiempos. Los hechos así lo demuestran en estos cuatro años de gestión. Las obras del estadio, el avance en las instalaciones, la atención al socio, el posicionamiento de la marca Betis, la apuesta por la televisión del club y el trabajo en redes sociales, el fomento de secciones o el aumento de la calidad de la plantilla son hechos y realidades de un Betis que se aleja a pasos agigantados del olor a naftalina que desprendía hace muy pocos años.

Ahora toca mandar un agradecimiento a Serra por su contribución a hacer más grande este club, pero sin caer en la mitificación o convertirlo en un mártir. En su historia verdiblanca también hay sombras que algunos olvidan o no quieren ver. Todos tenemos virtudes y defectos. Todos cometemos aciertos y errores. Haro, Catalán y Serra también, como todo hijo de vecino.

A estas alturas y con la experiencia del 92, deberíamos saber que nadie está por encima del club. Deberíamos evitar poner el Don a las personas y situarlo al lado del escudo. Lo único que debemos hacer es exigir a los que mandan para que el Real Betis Balompié sea cada día más grande. El problema es que algunos no aprenden. O, por intereses espurios, no les renta aprender.

 

Foto: El Desmarque

DESTERRAR LA CRISPACIÓN Y LA INCONGRUENCIA

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Vivimos en un mundo incongruente y excéntrico, donde la coherencia y el sentido común brillan por su ausencia. El Real Betis Balompié no es ajeno a estos males y en los últimos meses ha dado todo un recital de incongruencia, excentricidad y falta de coherencia común. De esta quema no se salva nadie. Todos han tenido su parte de culpa, desde la afición (la que menos) a Setién, pasando por Haro, Catalán y Serra sin obviar a los jugadores. Todos estos protagonistas son culpables, en menor o mayor medida, de lo acontecido en la entidad verdiblanca durante el último año.

El último caso en que se han cometido errores ha sido la salida del club por parte de Lorenzo Serra Ferrer. Prescindir del balear es un sinsentido. El ex vicepresidente deportivo ha sido una pieza clave en la remodelación de la plantilla, que ha subido notablemente de nivel y de valor en las dos últimas temporadas. Ahora bien, pretender que todo el éxito de un proyecto esté condicionado al trabajo en exclusividad de una persona es una incongruencia. Creo firmemente en el trabajo en equipo, en que la unión hace la fuerza y en que la puesta en común de distintos puntos de vista enriquece la toma de decisiones.

La afición debe tener claro que aquí no hay responsables totales para lo bueno y lo malo. Cada uno tiene que asumir su cuota de culpa de manera justa. Y es un atraso las conclusiones extremistas. Ni Serra o el caos (o Setién o el caos) son posturas coherentes y sensatas. Afortunadamente la situación económica e institucional del Betis es diametralmente opuesta a la de hace tres o cuatro años y ahora es mucho más fácil acertar con los fichajes porque hay dinero para acudir al mercado.

Pero esta bonanza financiera para acometer nuevas incorporaciones y realizar la planificación deportiva no garantiza el éxito. Para muestra está lo que ha pasado con la del curso 18/19, en la que se cometieron errores palpables, tanto en el mercado veraniego como en el invernal. Y esos fallos sería responsabilidad de Lorenzo Serra Ferrer en exclusividad si hiciéramos caso a los que atribuyen al mallorquín el cien por cien de los aciertos deportivos. Como dije anteriormente, la culpa, para bien y para mal, hay que repartirla consecuentemente.

Pensando que es un sinsentido la salida de Serra Ferrer, también pienso que no hay que dramatizar ni lo más mínimo por ello. Si el balear no ha aceptado el nuevo rol propuesto por Haro y Catalán tras la remodelación que pretenden realizar en la Secretaría Técnica no podemos escandalizarnos y pensar que todo se irá al garete. Es una temeridad hacer previsiones catastróficas sin ver los fichajes que vendrán y sin que el balón comience a rodar, cosa que pasará dentro de poco más de dos meses.

Será entonces cuando tendremos argumentos de peso para valorar si las decisiones tomadas en los últimos días han sido correctas o no. Hasta el momento lo único que podemos hacer es esperar, mantener la calma y opinar con respeto. Crispar el ambiente sería contraproducente y volveríamos a las excentricidades, las incongruencias y la falta de sentido común y de coherencia que debemos desterrar definitivamente.

Foto de Portada: sevillainfo.es

LA PROTESTA Y EL CORTISOL

JJ Barquín @barquin_julio Muchos aficionados llevamos demasiado tiempo pidiendo algo impensable en el Villamarín en otros tiempos. Pedimos que la afición anime y ayude al equipo durante los 90 minutos. O por lo menos que no critique o silbe a sus jugadores. No ayuda en nada al equipo. Pero desgraciadamente no somos escuchados.

Es más, el tema se incrementa año tras año por la mal entendida exigencia y esa obligación imperiosa de ganarlo todo, olvidando de dónde venimos y lo que somos. Por si no fuera poco, los que pensamos de esa manera, somos señalados como palmeros y perdedores venidos de otra época, la del manquepierda, demostrando que no conocen el significado de ese slogan tan particular y universal.

Pero mira por donde la ciencia ha hablado. El profesor del departamento de Estadística y Econometría de la Universidad de Málaga, Manuel Jiménez está trabajando en un estudio que va a traer interesantes conclusiones en el terreno deportivo. El profesor Jiménez se pregunta qué pasa cuando un aficionado de un equipo de fútbol silba o pita a alguno o varios de sus jugadores cuando el partido no va bien. En un pequeño avance, adelantado por el profesor en redes, el estudio indica que el jugador criticado por los hinchas incrementa hasta un 3.000% sus concentraciones de cortisol en el encuentro.

Para que todos los entiendan, el cortisol es una hormona esteroidea -producida por la glándula suprarenal- que se libera como respuesta al estrés. Para el profesor Jiménez, la situación que vive el profesional agita su frustración y afecta a su capacidad para tomar decisiones, resolver situaciones y mejorar su rendimiento en el encuentro. En pocas palabras, el jugador nota la protesta y se desquicia.

Por un momento, piensen en su oficina o puesto de trabajo y en un día a día donde sus jefes le reprenden y critican con fuerza todo lo que hacen. Piensen en cómo se sentirían y luego actúen en consecuencia. Y no lo decimos los palmeros. Lo dice y lo confirma la ciencia.

PD.: La exigencia para que los profesionales que trabajan en lo técnico y para los que mandan en el club.

Foto: ABC

 

 

 

 

LA CIUDAD SIN COLORES

Reyes Aguilar @oncereyes Un poeta maldito del balón que dejó el corazón camino de donde nació, a donde siempre volvía, dejando huérfana la banda izquierda del Sánchez Pizjuán. Se marchó la primera vez sin irse del todo, como quien se va al destierro, como Machado, a quien su madre le preguntaba cuanto faltaba para llegar a la Sevilla de Utrera. Dejó lágrimas sinceras en el aeropuerto y un dineral que proporcionó a su equipo llenar las vitrinas y a los sevillistas, la euforia de los títulos. Con sus goles dejó a su Sevilla acomodado y en Londres, la receta de los huevos fritos con papas y jamón de jabugo, la hospitalidad de su familia y Cesc Fábregas sentado a la mesa como uno más. Allí comenzó a escribir su historia, la que se quedó camino de su casa, de donde nació, a donde siempre volvía. Aquellas lágrimas en el aeropuerto eran las lágrimas del sevillismo que ahora le llora, como le llora la ciudad sin colores.

Quien escribe le recordará siempre por aquel gol que nos marcó en un derbi cuando ni siquiera se habían calentados los asientos, quien me echó de la UEFA en mi propia casa y el único capaz de marcarnos en tres competiciones. Un romántico del balón que vivió deprisa, jugó al fútbol de maravilla y que no sabía hablar inglés ni falta que le hizo porque llevaba bien aprendida la lección que le dio Luis Aragonés, cuando le dijo que él era el mejor.

La perla de la cantera, esas que brillan eternamente como brillaban sus ojos y su fútbol; versos con el balón, rebelde con causa, otro genio impaciente que vivió deprisa y como quiso, dejando su impronta y su esencia, como Jim Morrison, como Jimi Hendrix, como Camarón. Un gitano de Utrera que llevaba el duende de la tierra cosido a las botas y que dejó su sonrisa humilde y sincera a una ciudad que amaneció el sábado sin colores. Ya lo dijo Baudelaire, el gran poeta maldito; una gran sonrisa es un bello rostro de gigante.

Descanse en paz.

 

 

LA PENSIÓN DE LIMA

JJ Barquín @barquin_julio La actualidad es un no parar en el Real Betis. Reuniones, viajes, cónclaves son el día a día de los que mandan y de los que tienen la responsabilidad de decidir en nuestro club. Confiemos en que acierten y podamos seguir en esa línea de crecimiento institucional y deportivo que disfrutamos desde la llegada de Haro y Catalán. Una evolución que es incontestable por mucho que los amantes del pasado rancio y dictatorial quieran torpedearla. Y en este proyecto se contempla la cantera como paso previo al futuro deportivo del primer equipo. Instalaciones de primer nivel para ayudar a que salgan muchos “pollitos” como los definía el indeseable del Fontanal.

Hace unas semanas el Real Betis y el Ayuntamiento de Dos Hermanas presentaron la nueva ciudad deportiva, que se ubicará en los terrenos de Entrenúcleos. La nueva ciudad deportiva, con una inversión de 30 millones de euros, tendrá una extensión de 51 hectáreas, la más grande del mundo. Contará con quince campos de fútbol once, tanto de césped natural como artificial; habrá un pabellón multiusos; se construirá un «Mini Villamarín», con capacidad para 8.000 espectadores. Todo se completa con campos de entrenamiento específicos y también para la escuela de la Fundación Real Betis; un edificio para oficinas y una nueva residencia para la cantera con capacidad para acoger a cien niños, pondrán la guinda a las nuevas instalaciones del club verdiblanco. Un avance brutal en toda regla.

Y es en este momento, donde uno echa la vista atrás y recuerda con mucha nostalgia y cariño los intensos momentos vividos en la Pensión de la Calle Lima, 4. Era la casa de mis tíos Mari Cruz y Antonio, pero también era donde comían, descansaba, estudiaban y dormían los jugadores de la cantera. De San Lorenzo a Heliópolis para estar más cerca de los campos de entrenamiento. Allí pasé instantes memorables conociendo a chavales que tenían como máxima ilusión hacerse profesionales y pisar el césped del Villamarín. Allí supe quién era el más dormilón, el más responsable, el introvertido, el más bromista, el más glotón, el más inteligente o el más pilluelo. Allí me encontré con Ureña, Recha, Chano, Zafra, Pinto, Merino, Lopez Caro, Pepichi, Cañas, Roberto Ríos o Melenas.

Por aquella casa pasaron ilustras béticos como Antonio Quijano, Eusebio Ríos, Antonio Picchi o Pedro Buenaventura que venían para saber e interesarse por los chicos. Béticos que lo dieron todo sin pedir nada a cambio. Momentos de penurias deportivas y económicas que se superaban con pasión, dedicación y amor incondicional a unos colores. Beticismo en estado puro.

Lo proyectado será infinitamente mejor en instalaciones que lo vivido hace años en el barrio de las villas tranquilas. Pero estoy seguro de que nadie podrá superar el amor verdadero e incondicional que esos chavales de la cantera recibieron en la pensión de la calle Lima. Un amor de padre y madre que no podían gozar al estar lejos de su casa y que Antonio y Mari Cruz les ofrecieron como ángeles de la cantera que fueron. Un amor que, después de tantos años, sigue presente en una comida periódica de muchos de los que pasaron por allí. Dicen que para valorar lo que tenemos, no debemos perder de vista de dónde venimos. Hagámoslo para soñar un futuro mejor.

LA ÍTACA DE HELIÓPOLIS

Reyes Aguilar @oncereyes En la centenaria historia de nuestro Betis hubo quien, a su paso, dejó una estela mitómana entre la afición; Finidi con su sombrero, la bicicleta de Denílson, los pichichis de Rincón, las botas blancas de Alfonso o las zancadas por la banda izquierda de Rafael Gordillo, entre muchos. El Tío Jon, como le llamaban aquellos niños y niñas que conseguían guantes a cambio de empapelarle el despacho con carteles para que, entre penaltis, faltas y tiros a puerta, no olvidase que el compromiso verdadero está en el Manquepierda, como el ying y el yang de las trece barras. Perdió la bicicleta del amor pero lanzó el guante a una ciudad de la que se marchó siendo parte de ella. Veladores o tabernas, cualquier lugar era idóneo para buscar entre las páginas de un libro y corazones de café cortado, esa Ítaca que más que un lugar físico es un estado de ánimo, como el magnolio de Cernuda.

Y siguiendo el camino marcado llegó a la ciudad de Trajano y Adriano para una vez más, bajo las porterías de Su Majestad, escribir otra página de su historia junto a los penaltis de Esnaola, los goles olímpicos de Rogelio, el silencio maestrante de Calderón, los guantes de Tony Doblas, de Adán o de Prats y el trofeo Zamora de Jaro. Esta vez  la escribió la pluma de un entrenador de porteros llegado de Bermeo que se marchó de Sevilla dejando la empatía cosida a su historia, como Alberto Tenorio con Luis del Sol.

Se marchó sin subir los treinta y cinco peldaños de la Giganta, regalándonos el privilegio de sentirse en el lugar correcto desde que llegó y conociendo a la perfección que la cuesta del bacalao es Argote de Molina, porque los mapas a veces solo sirven para perderse, o para encontrarse con Pilatos, Herodes, Jesús Cautivo y algún que otro romano, personajes de una ciudad efímera que en una semana despierta de ella misma vistiéndose de volantes.

Se marchó dejando a mucha gente que le conoce de nada, aunque suene raro, parafraseando una de sus filosofías tuiteras; “lo bueno que tiene viajar, sobre todo a otras culturas, es que te tienes que presentar ante alguien que no te conoce”. Se marchó llevándose llenas las alforjas de una sevillanía adoptiva de azoteas y atardeceres, de tapas de ensaladilla y el aprendizaje que da tomarse la vida con humor y con amor, entendiendo que una banda nunca será de trompetas y tambores, que eso es Nueva Orleans

Ítaca tiene mucho de Manquepierda, del seguir adelante a pesar de todo, de no doblegarse. Que Ítaca le marque el camino y que allá donde vaya se lleve lo que Sevilla se le parece y a Séneca, porque en las tres etapas en la que se divide la vida la más corta es la presente, la venidera dudosa, pero la vivida, cierta y cierto es que aquí se le recordará por empatizar tantísimo con una afición que siempre llevará presente el haberle sido camino y destino.

 

VIENTO DEL NORTE

JJ Barquín @barquin_julio Se acabó la trayectoria de Setién en el Betis. Y se acabó con una meritoria victoria en el Bernabéu, por mucho que digan ciertos periodistillos de la emisora de los curas, algún “SER” amigo de Castaño o la jauría que pulula por las redes. Aunque el Madrid esté en chanclas, nunca es fácil ganar en la Castellana. Sigo pensando que solamente con Junior en plenas facultades y un delantero en racha, la historia habría tenido otro final (3 puntos¡¡¡¡). Pero eso es agua pasada y el molino ya está cerrado.

Y tras la tempestad, está llegando el tiempo de la calma e incluso del mísero peloteo a Quique Setién. Muchos de los que pusieron de grana y oro al cántabro, ahora lo están adulando y hasta alaban su gran trabajo por las redes. Incluso el grupito de animadores de Gol Sur, que cantaron hasta la saciedad contra él, ahora le dan las gracias por todo. Entiendo que Setién no haya entendido esta ciudad. En muchos aspectos y situaciones, es contradictoria y falsa como ella sola.

En el terreno futbolístico, siempre me gustó la propuesta del cántabro, tras años de ver un Betis ramplón y simple, tosco en muchos momentos. Setién le ha dado al Betis, además de buenos registros (lean un hilo de @pepeverderon sobre los números del cántabro y saldrán de dudas) muchas cosas. Pero, por encima de todas, una personalidad brutal. Daba igual el campo al que fuera y el rival al que se enfrentará que el concepto y las formas eran las mismas. Por supuesto, que no todo fue perfecto, que hubo nubarrones y muchas cosas no han salido como todos queríamos, pero el trabajo de Setién ha sido de notable bajo mi particular opinión.

Por todas esas razones, me sale darle las gracias. Pero también quiero pedirle disculpas por la incomprensión y las faltas de respeto personales recibidas durante este último año, independientemente del juego y de los resultados. Incomprensión de una gran parte de la afición, con faltas de consideración hacía su persona y familia; además de las agresiones verbales que ha tenido que aguantar por un grupo de periodistas sevillanos que se comportan como auténticos pandilleros. Por cierto, los periodistas afines a los colores verdiblancos también tendrían que reflexionar sobre su comportamiento en estos últimos tiempos.

Eso en el fútbol. Otra cosa ha sido lo extradeportivo. Y en eso Setién ha perdido por goleada, como el mismo ha reconocido. Y lo que me apena es que haya sido por decir a la cara y sin tapujos lo que pensaba. Lo que viene siendo, decir la puñetera verdad. Porque para mí, decir que muchos periodistas son como las vacas de Lezama, es la puñetera verdad. Porque para mí, mandar a tomar por culo a muchos que van al Villamarín a pitar sin fundamento (sobre todo, a canteranos), es la puñetera verdad. Porque para mí, exponer una realidad como la de Bartra es la puñetera verdad. Porque para mí, contestar en las ruedas de prensa a indeseables personajes que van a hacer periodismo basura, es la puñetera verdad. Etc, etc….

Setién cometió errores tácticos y técnicos como todo hijo de vecino. Pero el mayor desliz que consumó y que esta ciudad no perdona a nadie fue usar siempre la sinceridad. Se olvidó del postureo, de decir que tiene un color especial y le saco las miserias. Se hizo preguntas, se enfrentó a los que sostienen los micrófonos y cuestionó muchos aspectos que llevan mucho tiempo dormidos en el baúl de los recuerdos de una afición que se mira demasiado el ombligo. Por esa sencilla razón muchos le hicieron la cruz y ahí comenzó a cavar su tumba deportiva en el club.

Concluyo. Gracias Quique por todo lo que dijiste y todo lo que callaste -que según tengo entendido es mucho- en todo este tiempo que nos acompañaste. Espero y deseo de todo corazón que te vaya bien allá donde vayas y que sigas conservando, como dice la canción de la tierruca de Nando Agüeros, esa “fuerza del viento del Norte y esa bravura que viene del mar”.

 

Foto: El Periódico

TRÁEME BUENAS NOTICIAS

JJ Barquín @barquin_julio Las cosas vienen como vienen, querido Pablo. No debemos darle vueltas. Como decía Don Antonio Martín García, la vida es una rosa maravillosa, compuesta de preciosos pétalos, pero también de espinas. Es momento de levantarse, mirar con fuerza al futuro y apoyar como nunca a la compañera del alma.

Ayer estuve repasando nuestra amistad y supongo que será como vuestra historia. Un encuentro, algo que surge, que parece que no va a llegar a nada y mira por donde, aquí seguimos con la misma fuerza. Que nosotros también hemos tenido malos ratos, nuestras discusiones, nuestros enganchones, como los últimos provocados por nuestro amigo Setién.

Pero de todo se sale, amigo Pablo. Y de esto también vais a salir. Estoy seguro. Así que descansa de tu Betis (se que estarás mirando de reojo) y dedica el tiempo a lo verdaderamente importante en esta vida que tenemos por delante. Y, por supuesto, tráeme buenas noticias en unos meses. Mientras, por el camino, canta de vez en cuando para alegrar el corazón y el alma de tu amor. Te dejo una letra de un chaval que te gusta para que no pierdas tiempo en eso.

Tráeme Canciones. Javier Ruibal

 

Tráeme canciones

que me lleven siempre lejos,

como un tren que me salvara

de las mismas estaciones,

de las trampas del espejo.

 

Dame tu palabra

que perfuma mi silencio,

y que tu aroma me brinde

esa llave que me abra

la aventura que presiento.

 

Dame tu canción

que dice «sueña»,

que me transporta

y me enseña

y me alcanza el paraíso.

 

Canta donde juras protegerme,

di que tú vas a quererme

como nadie más me quiso.

 

Tráeme canciones

contra este tiempo de espinas,

tus labios que no se muerden,

como pájaros rebeldes,

como flores clandestinas.

 

Dímelo cantando,

dame amor y dime cuándo,

dame paz y dame sombra,

tu pecho sabe de sobra

cómo te estoy deseando.

 

Canta tu canción

que dice «vente»

por las arenas calientes

de tu boca prometida.

 

Cuéntame tu amor

hasta mentirme,

di que tú vas a sentirme

como nadie en esta vida.

 

Canta tu canción

que dice «sueña»,

que me transporta

y me enseña

y me alcanza el paraíso.

 

Canta donde juras protegerme,

di que tú vas a quererme

como nadie más me quiso.

 

 

 

Foto: Tripkay

LA EMPATÍA DE SETIÉN

Reyes Aguilar @oncereyes Setién se marcha lamentando no haber entendido la idiosincrasia de una ciudad, fue difícil fundir el carácter montañés con la ojana sevillana, el Real Betis y ese punto irracional que tiene la pasión de su afición. Personalmente, con Setién he disfrutado de un Betis diferente, el cual me demostró como el cambio de los despachos era visible en el césped. Las expectativas creadas entrando en Europa eran enormes y el comienzo del año parecía ilusionante, pero de nuevo la frustración llegó para quedarse, convirtiendo el ambiente en tensión a la primera de cambio, y a pesar de la décima posición final, hemos salido del Villamarín alguna que otra vez, tristes y hartos. Pesó mucho la decepción de aquella semana en la que caímos eliminados de la Europa League y las semifinales de Copa unidas a aquellas derrotas con los equipos de la zona baja que hicieron sacarnos los colores. Ahora me pregunto cómo hubiese sido la próxima temporada con él en el banquillo, con laterales y un par de buenos delanteros, pero han podido más el peso de las falsas expectativas, los gritos de parte de la afición que es soberana y la ciega lealtad a Serra. Setién se marcha, quedándose con una ciudad maravillosa cuya idiosincrasia llevará en su corazón a pesar de todo y una buena parte del beticismo que por encima de los gritos, le agradece su trabajo. Me quedo con su personalidad, su carisma y su toque seco, lejos de agradaores que besan el escudo de la camiseta nada más aterrizan en Heliópolis. El le dio un sello personal al Real Betis e hizo que a veces, jugase maravillosamente al fútbol. Cayó mal, cometió errores en los planteamientos, con los cambios, no entonó el mea culpa errando en sala de prensa muchas veces, chocando y chirriando en sus respuestas, con la obstinación y la soberbia, pero pudo más el “musho betis” con acento falso, el soy bético desde chiquetito y la presión de esa parte de la grada que le exige mientras enumera las vitrinas repletas de trofeos, la misma que aplaudió el juego en el Camp Nou, vibró en San Siro y enloqueció con los cinco goles al Sevilla.

  • No pudo empatizar con la misma grada que años atrás idolatró a técnicos a los que les aguantamos goleadas, descensos, ascensos y puestos bajos en la clasificación, pero a quien ni se le pitó, ni se le gritó. Se marcha Setién lamentando no haber entendido a una afición que se dice harta de malos resultados exhibiendo una exigencia nunca antes vista, desmemoriada diría yo, porque el Betis en su historia perdió contra el Huesca, el Girona y el Levante y pocas veces ganó en Barcelona, en Milán y en el Bernabéu en el mismo año. Quizás ahí estuviese la diferencia de Setién, con su empatía, pero eso, ya no lo sabremos nunca.