LO MÍNIMO, LUCHAR COMO JABATOS

Es indudable que todos llevamos un entrenador dentro. Pero no quiero utilizar este post para expresar mis preferencias tanto en el dibujo del equipo como de los elegidos para saltar al césped.  Como aficionado lo que le pido a mi equipo es actitud. A partir de eso, todo lo que surja será bienvenido. Viendo los primeros veinticinco minutos del Betis frente al Granada no pensaba en lo que estaba ocurriendo en el Villamarín, sino en lo que nos puede esperar el martes en Nervión. Si el equipo sale con esa parsimonia, sin tensión y sin agresividad, podemos volver otra vez a sufrir una nueva humillación.

Muchos pensamos que con la llegada de Poyet, el club buscaba un modelo de entrenador cercano a lo que está haciendo Simeone en la ribera del Manzanares pero hasta el momento nada de nada. El equipo sigue sin mostrar mejoría alguna y sigue cayendo en los mismos errores del pasado: apatía, relajación y una falta de intensidad que ponen en bandeja al rival las ocasiones de gol. Y eso hace que equipos más débiles parezcan grandes de Europa por la facilidad que encuentran a la hora de poder jugar y desarrollar su fútbol.

El Sevilla FC, además de ser el eterno rival, sabe jugar estos partidos y con Sampaoli ha ganado en descaro y presión arriba, lo que hará más difícil el encuentro. Por eso, el Betis debe salir a morder, a jugar cada balón como si le fuera la vida en ello para poder demostrar al rival que enfrente no le van a dar facilidades y que, si quiere ganar, tendrá que exigirse al máximo nivel.

90 minutos dan para mucho pero lo mínimo que debemos exigir a los once de las trece barrasque salga el martes por la noche es que luchen como jabatos, que se dejen la piel por ese escudo y que suden la camiseta como lo haría cualquier aficionado. Lo demás lo hará la calidad, la efectividad, la suerte o el árbitro, que de eso el rival ya cuenta con ventaja.

J.J. Barquín

UN PUNTO DE LOCURA

Real Betis Balompié 2 (Alex Alegría los dos) – Granada C.F. 2 (Carcela y Bueno)

El Real Betis sumó un punto en un partido loco que debió ganar pero que pudo perder. La preocupante primera media hora lastró las posibilidades de victoria de los de Poyet.

Repitió el entrenador uruguayo la alineación de Valencia pero el resultado fue diametralmente opuesto. No supo (o no pudo) dominar el encuentro y estuvo a merced de un equipo que, sin hacer nada del otro mundo, se puso con dos goles de ventaja al poco de pasar de la primera media hora de juego. El partido, que ya estaba algo alocado, se volvió completamente majareta con la entrada de Musonda por Fabián. Los verdiblancos debieron empatar antes del descanso tras acortar distancias Alex Alegría.

No se templaron los nervios en el descanso y el césped del Villamarín se convirtió en un manicomio. El Granada se quedó con diez a los nueve minutos de la reanudación y el Betis no tardó en empatar. De nuevo Alex Alegría lograba un gol que, llevaba el júbilo a las gradas de Heliópolis, que ya veían una remontada inesperada en la primera parte. Pero erró nuevamente el equipo bético al no tranquilizar el partido. Demandaba la situación calma y paciencia para lograr la victoria y los béticos no se la dieron.

Y bien que le pudo costar caro. Las ocasiones se sucedían a favor de los locales, pero fue el Granada el que dispuso de la más clara. La jugada se inicia con un control con la mano de un jugador granadista, circunstancia que aprovecha para montar un contragolpe que termina en penalti de Adán. El portero madrileño para el lanzamiento y el posterior rechace, salvando al Betis de la derrota.

Tras esta jugada, poco más se jugó. Se embarulló el encuentro demasiado, pero aun así, tuvo el Betis claras ocasiones para lograr el tercero, por no hablar del claro penalti sobre Felipe Guitérrez no señalado por Del Cerro Grande.

Resumiendo: no se puede tirar por la borda un partido de la manera en la que lo ha tirado el Betis en la primera parte. Es intolerable y no se debe repetir la primera media hora de juego. Luego la reacción ha estado bien y el equipo no ha bajado los brazos jamás, pero cuando remas contra la corriente, es más difícil llegar a buen puerto.

LO MEJOR: la reacción y los goles de Alex Alegría.

LO PEOR: la preocupante imagen hasta el 0-2

DETALLES: el infatigable trabajo defensivo de Petros

Pablo Caballero Payán @pablocpayan

RESPONSABILIDAD Y PACIENCIA

Cualquiera sabe que Poyet no es el responsable del Betis de los últimos años. Pero el uruguayo debe ser lo suficientemente inteligente para saber que los pitos de la afición surgen del hartazgo y la decepción continua. La pretemporada abrió la puerta de la esperanza pero el Nou Camp nos devolvió a la cruda realidad, no por el resultado, sino por la actitud de un equipo que volvió a recordar al de temporadas pasadas.

Para completar la tormenta perfecta, el arranque ligero en casa resultó un insulto a una afición que no quiere palabras sino hechos como dicen en la planta noble del Villamarín. El Betis de Poyet, cuando ha llegado el momento de la verdad, el de la competición, evidencia los mismos defectos del pasado: falta de presión e intensidad; no saber a qué juega y sigue sin contar con un líder, un organizador.

Lo mejor es que falta mucha liga para corregir la situación y todos debemos hacer ciertos deberes. Los jugadores trabajar duro y ser profesionales honrados, dándolo todo en el campo; el entrenador ser exigente y responsable y no vender humo con declaraciones en las que comienza a lavarse las manos, cuando sabía perfectamente en la casa que se metía; el consejo de administración a gestionar como mejor sepan, lo que incluye que el presidente se modere en sus declaraciones y no provoque incendios innecesarios; y, por último, la afición.

Es verdad que estamos muy quemados, que no vemos ese día donde las cosas salgan como todos queremos, que son demasiadas decepciones pero debemos tener paciencia y dar una oportunidad a un proyecto que parece serio y coherente. Somos una afición muy apasionada, que pasa del amor profundo al odio más visceral en cuestión de minutos y eso no es bueno. Debemos dar una oportunidad más y confiar en el proyecto Poyet. El tiempo dará o quitará la razón a cada uno de todos los implicados.

J.J. Barquín

INNECESARIO SUFRIMIENTO PARA GANAR

Valencia C.F. 2 (Rodrigo y Garay) – Real Betis Balompié 3 (2 de Rubén Castro y Joaquín)

El Real Betis logró la primera victoria de la temporada en un campo maldito desde hace tres décadas. Los tres puntos se lograron de manera agónica, casi en la última jugada del partido, tras desperdiciar una ventaja de dos goles y de superioridad numérica.

Salió el equipo del sancionado Poyet con las ideas muy claras, bien plantado sobre el verde césped de Mestalla y sin ningún tipo de complejos ante un rival que, en nombres, parecía superior. Los contragolpes del Betis se intuían peligrosos pero, a la hora de la definición, la clarividencia se tornaba en oscuridad y no se resolvía eficazmente. Pero con un jugador como Rubén Castro en liza, concederle más de una oportunidad para que logre perforar la portería, es un lujo que no debes conceder. A la tercera que tuvo el canario, adelantó a los verdiblancos. Las acometidas valencianas siempre fueron bien solventadas por Adán.

La segunda mitad comenzó con la beneficiosa expulsión de Enzo Pérez. El argentino entró bruscamente sobre Durmisi y el árbitro le mandó a los vestuarios. Tan solo tres minutos después, Joaquín culminaba un buen contraataque, poniendo el 0-2 y dejando visto para sentencia el partido. Pero el Betis se empeñó en no hacer más sangre y permitió que un rival muerto resucitara, le empatara el partido y, para colmo de males, le pusiera en bandeja una remontada que parecía descabellada veinte minutos antes. Quizá ahí fue donde cimentó el equipo de Poyet su victoria. La ambición valencianista permitió a los de Heliópolis a contragolpear con peligro. En el último de estos contraataques, Rubén Castro logró el gol de la victoria, cuando al partido le quedaba un minuto para expirar.

Este inútil e innecesario sufrimiento debe corregirse. Más que nada porque empaña la buena imagen que ofreció el equipo en la mayor parte del encuentro. No siempre va a aparecer el delantero canario para sacarnos las castañas del fuego. O sí, porque lo de Rubén es indescriptible.

LO MEJOR: la victoria pero, sobre todo, la magnífica imagen del equipo durante a primera hora del partido.

LO PEOR: el despiste que permitió a un equipo moribundo empatar el partido.

DETALLES: el buen debut de Brasanac y el partido enorme de Durmisi.

Pablo Caballero Payán @pablocpayan

BIENVENIDA

Sean bienvenidos todos los béticos del universo a este blog.

Sentir Bético vuelve a escena, tras más de cinco años de ausencia en la red, por la necesidad que tenemos los autores de este espacio de expresar nuestra opinión sobre todo lo que rodea al Real Betis Balompié.

Aquí encontrarás también crónicas de los partidos, noticias, anécdotas y todo lo que se nos vaya ocurriendo. Animamos a los lectores a que participen activamente, siempre con educación, respeto y tolerancia. Gracias de antemano por la atención prestada.

Un cálido y verdiblanco saludo de parte de los autores de Sentir Bético.