NOS VEMOS EN JULIO

@sentirbetico La temporada ha sido larga e intensa para el equipo de Sentir Bético y necesitamos tomarnos un respiro hasta que la pretemporada del Real Betis Balompié eche a rodar. Entonces volveremos con las pilas cargadas y con la ilusión de siempre, ésa que renovamos verano tras verano para tener la esperanza, que para eso viste de verde, de que lo que nos espera por delante será bonito.

Por nuestra parte os podemos asegurar que pondremos todo nuestro empeño en seguir plasmando en esta página nuestras opiniones, siempre desde el respeto y sin caer en la bajeza del insulto, contando cómo han sido los partidos que dispute el Real Betis Balompié e intentando que haya novedades interesantes para todos nuestros lectores.

Muchas gracias. Nos vemos en unos días.

Reyes Aguilar, JJ Barquín y Pablo Caballero Payán

LA GLORIETA DE RAFAEL GORDILLO

Reyes Aguilar @oncereyes Rafael Gordillo es emblema del Polígono de San Pablo, esencia de humildad y grandeza, de olor a puchero y a ropa tendida, señas de identidad de un barrio de costumbres populares y corraleras, que diría el cantor. Habría que preguntarle a la gente que arribó a esas calles de nombres flamencas y toreras por qué a Gordillo lo quiere todo el mundo, quizás por esa accesibilidad que da la cercanía familiar de patios de vecinos, de sillas en la puerta y de no haber olvidado nunca su origen.

Habría que preguntarle a las calles enfangadas del Polígono de San Pablo quien es Rafael Gordillo, aquel ídolo que siempre se paraba, siempre sonreía y siempre se acercaba, quien no tenía un no para nadie, y habría que preguntarle a Pedro Buenaventura por aquella tarde en la que se fotografió con el Real Madrid vestido de morado;“que sepan que juegan con diez”.

Habría que preguntarle a las generaciones a las que ha hecho béticos, como a quien escribe, o a tantos hijos de padres y a tantos padres de hijos que soñaron con jugar como él bajándose las medias como símbolo de rebeldía. Gordillo ha hecho beticismo allá donde no llega el balón, desde los hospitales a los colegios y hasta las frías salas del juzgado llevando siempre por delante el nombre de su barrio envuelto en un vendaval, mientras se entretenía en pespuntear su nombre a zancadas por la banda izquierda del Villamarín, por eso habría que preguntarle también al escudo del Real Betis Balompié donde está la tercera barra, esa que late al compás del “Y no pueden con él”.

Habría que preguntarle a los vecinos que llegaron de todos los barrios al barrio de barrios, cómo se hace para ser un mito y a la vez, estar siempre cuando y donde se le llama, sembrando con su cercanía y su generosidad, ese respeto ganado dentro y fuera de los terrenos de juego, por ello y por muchas cosas más, delante de su gente, su familia, sus vecinos y todos los que le queremos, el Ayuntamiento de Sevilla ha querido reconocerle con una glorieta que lleva su nombre, situada en el cruce del barrio de donde es abanderado y bandera, ese que le vio crecer, que le admira y que se siente parte de esa elegancia balompédica de botas llenas de ese albero que siempre le recuerda de dónde se viene.

Foto: Reyes Aguilar

DON REAL BETIS BALOMPIÉ

JJ Barquín @barquin_julio Las decisiones difíciles conllevan momentos complicados. Bien lo saben Haro y Catalán en el día a día de sus empresas. Pero coincidirán conmigo que una cosa son los negocios y otra el fútbol. En lo del balompié, hay tantos entrenadores como socios, tantos directivos como aficionados. Sentamos cátedra en un santiamén, pero sin estar en el día a día del club. Hacemos una alineación sin ver a los futbolistas entrenar toda la semana. Enjuiciamos las decisiones de los directivos sin pisar la planta noble del estadio. Como dijo el catedrático de Lengua, José María Pérez Orozco “la ignorancia es atrevida y la profunda ignorancia es profundamente atrevida”.

El cambio de rol en el cometido de Serra debe haber sido una decisión transcendental y difícil de tomar. A todos se nos escapan muchos flecos y matices para formarnos una idea exacta de lo que habrá sucedido dentro de la comisión deportiva. Pero desde que se supo la noticia, una reflexión asalta continuamente mi cabeza: siendo una decisión arriesgada y antipopular, la han tomado. Sus razones tendrán. Nadie tira piedras sobre su propio tejado. Otra cosa será el resultado. El tiempo dirá si han actuado de forma correcta o han cometido un error mayúsculo.

Otra cosa es pensar si era conveniente la salida de Serra en una temporada que se antoja clave. El balear vino a la llamada de Haro y Catalán en un momento muy difícil para ambos y sirvió para unir a un beticismo que andaba escuchando cantos de sirena en candidaturas de dudosa credibilidad. Ahora sale por la puerta de atrás, dejando un mal sabor de boca en el seno de la afición y un ambiente enrarecido y arduo de gestionar para los próximos meses. Pero a lo hecho, pecho.

El discurso expuesto por Haro y Catalán suena convincente y tiene sentido dentro del proceso de modernización del club. Un equipo que quiere aspirar a cotas importantes todos los años debe adaptarse a los nuevos tiempos. Los hechos así lo demuestran en estos cuatro años de gestión. Las obras del estadio, el avance en las instalaciones, la atención al socio, el posicionamiento de la marca Betis, la apuesta por la televisión del club y el trabajo en redes sociales, el fomento de secciones o el aumento de la calidad de la plantilla son hechos y realidades de un Betis que se aleja a pasos agigantados del olor a naftalina que desprendía hace muy pocos años.

Ahora toca mandar un agradecimiento a Serra por su contribución a hacer más grande este club, pero sin caer en la mitificación o convertirlo en un mártir. En su historia verdiblanca también hay sombras que algunos olvidan o no quieren ver. Todos tenemos virtudes y defectos. Todos cometemos aciertos y errores. Haro, Catalán y Serra también, como todo hijo de vecino.

A estas alturas y con la experiencia del 92, deberíamos saber que nadie está por encima del club. Deberíamos evitar poner el Don a las personas y situarlo al lado del escudo. Lo único que debemos hacer es exigir a los que mandan para que el Real Betis Balompié sea cada día más grande. El problema es que algunos no aprenden. O, por intereses espurios, no les renta aprender.

 

Foto: El Desmarque

DESTERRAR LA CRISPACIÓN Y LA INCONGRUENCIA

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Vivimos en un mundo incongruente y excéntrico, donde la coherencia y el sentido común brillan por su ausencia. El Real Betis Balompié no es ajeno a estos males y en los últimos meses ha dado todo un recital de incongruencia, excentricidad y falta de coherencia común. De esta quema no se salva nadie. Todos han tenido su parte de culpa, desde la afición (la que menos) a Setién, pasando por Haro, Catalán y Serra sin obviar a los jugadores. Todos estos protagonistas son culpables, en menor o mayor medida, de lo acontecido en la entidad verdiblanca durante el último año.

El último caso en que se han cometido errores ha sido la salida del club por parte de Lorenzo Serra Ferrer. Prescindir del balear es un sinsentido. El ex vicepresidente deportivo ha sido una pieza clave en la remodelación de la plantilla, que ha subido notablemente de nivel y de valor en las dos últimas temporadas. Ahora bien, pretender que todo el éxito de un proyecto esté condicionado al trabajo en exclusividad de una persona es una incongruencia. Creo firmemente en el trabajo en equipo, en que la unión hace la fuerza y en que la puesta en común de distintos puntos de vista enriquece la toma de decisiones.

La afición debe tener claro que aquí no hay responsables totales para lo bueno y lo malo. Cada uno tiene que asumir su cuota de culpa de manera justa. Y es un atraso las conclusiones extremistas. Ni Serra o el caos (o Setién o el caos) son posturas coherentes y sensatas. Afortunadamente la situación económica e institucional del Betis es diametralmente opuesta a la de hace tres o cuatro años y ahora es mucho más fácil acertar con los fichajes porque hay dinero para acudir al mercado.

Pero esta bonanza financiera para acometer nuevas incorporaciones y realizar la planificación deportiva no garantiza el éxito. Para muestra está lo que ha pasado con la del curso 18/19, en la que se cometieron errores palpables, tanto en el mercado veraniego como en el invernal. Y esos fallos sería responsabilidad de Lorenzo Serra Ferrer en exclusividad si hiciéramos caso a los que atribuyen al mallorquín el cien por cien de los aciertos deportivos. Como dije anteriormente, la culpa, para bien y para mal, hay que repartirla consecuentemente.

Pensando que es un sinsentido la salida de Serra Ferrer, también pienso que no hay que dramatizar ni lo más mínimo por ello. Si el balear no ha aceptado el nuevo rol propuesto por Haro y Catalán tras la remodelación que pretenden realizar en la Secretaría Técnica no podemos escandalizarnos y pensar que todo se irá al garete. Es una temeridad hacer previsiones catastróficas sin ver los fichajes que vendrán y sin que el balón comience a rodar, cosa que pasará dentro de poco más de dos meses.

Será entonces cuando tendremos argumentos de peso para valorar si las decisiones tomadas en los últimos días han sido correctas o no. Hasta el momento lo único que podemos hacer es esperar, mantener la calma y opinar con respeto. Crispar el ambiente sería contraproducente y volveríamos a las excentricidades, las incongruencias y la falta de sentido común y de coherencia que debemos desterrar definitivamente.

Foto de Portada: sevillainfo.es

ANALIZANDO A RUBI

Sentir Bético @sentirbetico Anunciábamos hace unos días que esta página contaría como colaborador de excepción con Jesús Botello, scouting y analista deportivo muy conocido por todos los aficionados del Real Betis Balompié.

Hoy nos congratulamos de poner en disposición de todos nuestros lectores el informe que Jesús Botello ha realizado sobre Joan Francesc Ferrer Sicilia Rubi, entrenador del Real Betis Balompié para la próxima temporada.

Que lo disfruten.

Informe Botello Rubi

Foto de Portada: marca.com

LA PROTESTA Y EL CORTISOL

JJ Barquín @barquin_julio Muchos aficionados llevamos demasiado tiempo pidiendo algo impensable en el Villamarín en otros tiempos. Pedimos que la afición anime y ayude al equipo durante los 90 minutos. O por lo menos que no critique o silbe a sus jugadores. No ayuda en nada al equipo. Pero desgraciadamente no somos escuchados.

Es más, el tema se incrementa año tras año por la mal entendida exigencia y esa obligación imperiosa de ganarlo todo, olvidando de dónde venimos y lo que somos. Por si no fuera poco, los que pensamos de esa manera, somos señalados como palmeros y perdedores venidos de otra época, la del manquepierda, demostrando que no conocen el significado de ese slogan tan particular y universal.

Pero mira por donde la ciencia ha hablado. El profesor del departamento de Estadística y Econometría de la Universidad de Málaga, Manuel Jiménez está trabajando en un estudio que va a traer interesantes conclusiones en el terreno deportivo. El profesor Jiménez se pregunta qué pasa cuando un aficionado de un equipo de fútbol silba o pita a alguno o varios de sus jugadores cuando el partido no va bien. En un pequeño avance, adelantado por el profesor en redes, el estudio indica que el jugador criticado por los hinchas incrementa hasta un 3.000% sus concentraciones de cortisol en el encuentro.

Para que todos los entiendan, el cortisol es una hormona esteroidea -producida por la glándula suprarenal- que se libera como respuesta al estrés. Para el profesor Jiménez, la situación que vive el profesional agita su frustración y afecta a su capacidad para tomar decisiones, resolver situaciones y mejorar su rendimiento en el encuentro. En pocas palabras, el jugador nota la protesta y se desquicia.

Por un momento, piensen en su oficina o puesto de trabajo y en un día a día donde sus jefes le reprenden y critican con fuerza todo lo que hacen. Piensen en cómo se sentirían y luego actúen en consecuencia. Y no lo decimos los palmeros. Lo dice y lo confirma la ciencia.

PD.: La exigencia para que los profesionales que trabajan en lo técnico y para los que mandan en el club.

Foto: ABC

 

 

 

 

LA CIUDAD SIN COLORES

Reyes Aguilar @oncereyes Un poeta maldito del balón que dejó el corazón camino de donde nació, a donde siempre volvía, dejando huérfana la banda izquierda del Sánchez Pizjuán. Se marchó la primera vez sin irse del todo, como quien se va al destierro, como Machado, a quien su madre le preguntaba cuanto faltaba para llegar a la Sevilla de Utrera. Dejó lágrimas sinceras en el aeropuerto y un dineral que proporcionó a su equipo llenar las vitrinas y a los sevillistas, la euforia de los títulos. Con sus goles dejó a su Sevilla acomodado y en Londres, la receta de los huevos fritos con papas y jamón de jabugo, la hospitalidad de su familia y Cesc Fábregas sentado a la mesa como uno más. Allí comenzó a escribir su historia, la que se quedó camino de su casa, de donde nació, a donde siempre volvía. Aquellas lágrimas en el aeropuerto eran las lágrimas del sevillismo que ahora le llora, como le llora la ciudad sin colores.

Quien escribe le recordará siempre por aquel gol que nos marcó en un derbi cuando ni siquiera se habían calentados los asientos, quien me echó de la UEFA en mi propia casa y el único capaz de marcarnos en tres competiciones. Un romántico del balón que vivió deprisa, jugó al fútbol de maravilla y que no sabía hablar inglés ni falta que le hizo porque llevaba bien aprendida la lección que le dio Luis Aragonés, cuando le dijo que él era el mejor.

La perla de la cantera, esas que brillan eternamente como brillaban sus ojos y su fútbol; versos con el balón, rebelde con causa, otro genio impaciente que vivió deprisa y como quiso, dejando su impronta y su esencia, como Jim Morrison, como Jimi Hendrix, como Camarón. Un gitano de Utrera que llevaba el duende de la tierra cosido a las botas y que dejó su sonrisa humilde y sincera a una ciudad que amaneció el sábado sin colores. Ya lo dijo Baudelaire, el gran poeta maldito; una gran sonrisa es un bello rostro de gigante.

Descanse en paz.