SOMOS BETIS. HAGÁMOS BETIS

JJ Barquín @barquin_julio Mi pasión por Hans Zimmer y sus bandas sonoras me llevaron a Madrid este pasado fin de semana. Han sido días de gozo en una ciudad que ofrece mucho al viajero, aunque también hubo momentos en verdiblanco. Y para sentir el pellizco en la capital del reino, no hay mejor opción que visitar a Pepe Moreno, gran bético de Villamartín y creador de dos grandes foros béticos (Sevilla y Madrid). Pepe es de esos que va haciendo beticismo allí por donde las cacerolas, los cuchillos y la vida le llevan. Sus Lambuzo van viento en popa y uno se alegra de todo corazón por ello. Como dijo alguien que no recuerdo, “no hay mejor forma de ser feliz que alegrarse de las cosas bonitas que les pasan a los demás”.

En la visita a su restaurante del Retiro tuve la suerte de conocer a dos locos más de la cabeza. Al primero, a Daniel Gil Pérez, lo tenía fichado hace tiempo por su libro, sus sensatas opiniones y su pertenencia al Foro de Béticos de Madrid. Con Daniel pude comprobar que el Betis une a las personas en un segundo, en un saludo, en un choque de manos. Es algo casi mágico eso de acabar de conocer a alguien y parecer que ese nexo verdiblanco, ese motivo -de los 100 que comenta en su libro- hace que sientas un sentimiento de cercanía más fuerte que con otras personas.

Poco después me llamó la atención la llegada de un actor conocido al establecimiento. Al comentarle a Pepe, me llevó a su mesa ya que “es más bético que el escudo”. Antes me gustaba el trabajo de José Luis García-Pérez, pero ahora ya me cae de fábula al saber que es un bético más en ese universo que compartimos todos los que sentimos las trece barras. Cordial y amable, lo invité al Foro Béticos en Cartuja y quedamos emplazados a buscar una fecha, aunque habrá que esperar hasta que pase por el bendito trance de ser padre y traer un bético/a más en este mundo. Dos encuentros llenos de cordialidad y sencillez, donde el Betis fue el centro de la conversación.

Y eso venía analizando en el AVE de vuelta. Pensaba en el estúpido hábito que se ha establecido entre béticos de discutir y enfrentarse, principalmente, en las redes sociales. Todos sabemos que Internet no es el mejor escenario para debatir e intercambiar opiniones de un modo pausado y sensato. Cara a cara, la cosa cambia y es donde la conversación y el intercambio de ideas y de beticismo florece de manera natural, como siempre se hizo entre generaciones y generaciones de béticos. Dejemos a un lado los egos, las aptitudes ombligistas y hagamos Betis con mayúsculas, abierto a todo y a todos, con ese carácter mundano y acogedor que nos acompaña desde nuestro nacimiento.

El Betis fue, es y será diversidad, libertad, pluralidad, anhelo, utopía, esperanza y fe. Un sentimiento que aúna, que enriquece, que aglomera lo más variado. Una pasión que nos une a todos, sin importar la clase social, el color de piel, la altura o el idioma que usemos. Nadie sobra, todos aportamos. Somos y hacemos Betis en cada momento de nuestras vidas. Tan simple, tan sencillo y, a la vez, tan universal.