NO HACER APRECIO

Manuel Rey @ManuReyHijo Pienso que Quique Setién es un buen entrenador, probablemente, uno de los mejores que podría tener el Real Betis en estos momentos de crecimiento de la institución. Escribo estas líneas justo antes del primer partido de Semifinales de la Copa del Rey frente al Valencia y, a pesar de lo indicado, lo hago con un profundo sentimiento de contradicción hacia su figura y su futuro en nuestra entidad.  Quique Setién no es un tipo que pase desapercibido para nadie, no es un sujeto de medias tintas y eso me gusta. Esta circunstancia influye decisivamente en el especial atractivo que tiene para muchos medios de comunicación, y resulta clave en las numerosas filias y algunas fobias que ha despertado entre aficionados.

En un almuerzo entre amigos tuve la oportunidad de decirle hace unos meses que me gustaba especialmente su aparente sinceridad, lo que no estaba reñido, le comenté, con evitar complicarse la vida en sus declaraciones sobre la afición. Ser sincero es un gran valor, claro que sí, pero no necesariamente siempre es sinónimo de estar en posesión de la verdad y, mucho menos, de utilizarla para hacer daño innecesario.

Le dije lo anterior porque ya atisbaba su enorme capacidad para meterse en charcos poco rentables, mostrando frialdad hacia la afición bética (cuarta en número del país en la mejor liga del mundo). Y es que al margen de las 3 o 4 lindezas que nos ha dirigido este año, una de sus últimas declaraciones en rueda de prensa comienzan a colmar el vaso de mi paciencia. “¿Vio alguna vez un ambiente como el del Villamarín en el último partido? Yo llevo 40 años en esto y he visto de todo”. La respuesta de nuestro entrenador denota no sé si torpeza o inteligencia, ingenuidad o  prepotencia, o quizá todo a la vez. Probablemente Setién dijo lo que pensaba e incluso a lo mejor parte de razón llevaba, pero no me negarán que resulta una contestación que denota cierto desprecio o como mínimo pocas ganas de hacer aprecio a la afición verdiblanca, que siempre ha sido y será lo más sagrado que tiene este club centenario.

Los que me conocen saben de sobra mi rechazo hacia las declaraciones empalagosas de Pepe Mel, más propias de un melodrama en que sin ningún pudor se dice todo aquello que el interlocutor quiere escuchar. Decididamente no me gustan nada esos tipos que vienen diciendo aquello de “soy bético desde chiquitito”. No obstante, en nuestra Andalucía hay un dicho que refleja claramente lo que dicta el sentido común, ni D. Juan ni Juanillo (véase las declaraciones de D. Lorenzo Serra Ferrer). Y es que una cosa es eso y otra bien distinta que cuando el periodista de turno te pone en bandeja, generosa o arteramente quien sabe, antes de una semifinal de Copa del Rey una pregunta para que elogies a la afición (lo que ayuda a enaltecerla y crear buen ambiente), tu salgas por los Cerros de Úbeda diciendo aquello de que ancha es Castilla, que el mundo es muy grande y que muy buenos como afición tampoco es que seamos, que él vio cosas grandiosas en otros muchos lugares. Chupa del frasco Carrasco y si no quieres sopa, ahí llevas tres tazas.  

Este entrenador tiene más aspectos positivos que negativos, lo he repetido en múltiples ocasiones. Pero es que resulta difícil encontrar un técnico tan distante con la afición a pesar del respeto que, en general, ésta le ha tenido siempre. Y esto no se explica con la simple frase de que es un hombre del norte, como alguno seguro que diría. No hombre no, esto no es una cuestión de nacer en Cantabria o en Cádiz, en Bilbao o en Cabra, es más bien una cuestión de respeto, de valoración mutua, de inteligencia si quieren y, qué diantres, de justicia. La inmensa mayoría del beticismo se fía de él sin que él se fíe del beticismo. Qué más muestra de cariño quiere este hombre.   

Soy bético y no demasiado resultadista. Es decir, que me apunto a lo del Manque Pierda sin dudarlo. Ahora bien ante alguien que ofrece tan poco aprecio como Setién lo tengo claro, la ley del fútbol llevada a su máximo exponente. Te quiero porque me interesas y hasta que me intereses, sin más. Fuera del resultado lo demás siempre es opinable y subjetivo. Justamente por esta razón, es decir, porque de momento Setién gana más que pierde, es por lo que quiero que esté con nosotros. Tengámoslo claro porque así actuará él, hasta que le interese.  

Y siendo así, porque lo primero, lo segundo y lo tercero para mí es el Real Betis Balompié, justamente por ello lo defenderé en el campo mientras el equipo gane partidos y pase eliminatorias. Pero justamente por ello también seré el primero, y espero no tener que hacerlo, que exigiré en el estadio su cese cuando la pelotita no entre.  Entre otras cosas porque él más que nadie lo tendrá merecido o, tal vez, porque él más que nadie lleva tiempo buscándolo.

Foto de Portada: gradacurva.com

EL BETIS TIRA POR LA BORDA MEDIA FINAL

Real Betis Balompié 2 (Loren y Joaquín) – Valencia CF 2 (Chéryshev y Gameiro)

Pablo Caballero Payán @pablocpayan El Betis tendrá que ganar en Mestalla (o empatar a dos goles o más) para lograr el pase a la Final de Copa tras desperdiciar un 2-0. Nada en esta vida es imposible, pero la eliminatoria se le ha puesto muy cuesta arriba al conjunto verdiblanco.

Como se preveía, el partido fue muy igualado, con dominio alterno y ocasiones claras para ambas escuadras. Rodrigo pudo adelantar al Valencia y Guardado pudo hacer lo mismo para su equipo. El encuentro empezó a encarrilarse para el Betis al filo del descanso. Canales sacó un saque de esquina en corto hacia Joaquín, que se la devolvió al cántabro para que centrara al segundo palo, por donde apareció Sidnei para ponerle el balón franco a Loren, que lo envió al fondo de la portería valencianista.

Con ese magnífico sabor de boca se llegó al intermedio y, a la vuelta, el equipo de Setién volvió con la moral por las nubes. Se sentía más cómodo que su rival sobre el césped y refrendó ese dominio con el segundo gol. Joaquín se sacó de la chistera un gol olímpico que convirtió al poblado Villamarín en un manicomio. Pero el Betis no supo entonces gestionar esa magnífica ventaja y el Valencia aprovechó esa falta de inteligencia bética para empatar el partido.

Primero fue Chéryshev el que recortó distancia en el marcador en el minuto sesenta y nueve. El ruso pudo empatar el partido a falta de dos minutos, pero su cabezazo se topó con el larguero. Y ya en el descuento, una rápida contra valencianista acabó con el tanto de Gameiro. Es inconcebible que con el marcador a favor y jugándote tanto te pillen en un contragolpe. Pues así fue.

Ahora el Betis tendrá que apelar a otra gesta para pasar a la Final del Villamarín. Yo no soy optimista para que se logre, pero con Setién en el banquillo bético se ha ganado en el Santiago Bernabéu, en el Sánchez Pizjuán y en el Camp Nou. Queda Mestalla. Pues manos a la obra.

LO MEJOR: el gran ambiente vivido en el estadio y el gol olímpico de Joaquín.

LO PEOR: el resultado y la manera en la que se ha producido.

Foto de Portada: diariodesevilla.es