UN GUERRERO DE CHALONS

JJ Barquín @barquin_julio Chalons es una preciosa ciudad dentro de la prefectura de la histórica región de Champaña-Ardenas. Aunque la villa con más fama es la vecina Reims, su extraordinaria catedral gótica bien lo merece, la región de Champaña-Ardenas cuenta con un hito histórico poco conocido. En sus tierras, allá por el año 451 se produjo la batalla de los Campos Cataláunicos, que enfrentó al Imperio Romano de occidente contra las tropas de Atila el Huno. Tal como cuentan las crónicas, tras muchas horas de batalla, lucha y miles de muertos, el rey de los Hunos tuvo que retirarse ante el empuje de las tropas romanas. Fue su primera gran derrota.

En Chalons en Champagne nació hace veintiséis años Aissa Mandi, un futbolista que está realizando una temporada espectacular en nuestro club. Un jugador de aspecto frágil pero que tiene gran poderío físico y una gran polivalencia pues puede jugar como central o como lateral derecho. Además, Mandi destaca por su anticipación, rapidez y tranquilidad a la hora de sacar el balón jugado, gracias a un excelente toque de balón.

Muchos aficionados vienen comentando que el franco-argelino ha mejorado sensiblemente con la llegada de Bartra. También se decía lo mismo cuando jugaba con Feddal. Me resulta desconsolador para el jugador argelino imputar todos sus méritos al compañero que tiene al lado. Mandi ha mejorado sensiblemente este año y puede que sea un poco de todo. La llegada de Setién y la confianza que le ha dado desde el primer minuto; la contribución de sus compañeros de zona; la trayectoria del equipo y, por supuesto, la mejora personal, ya que parece que el franco-argelino ha ganado en confianza, carácter y compromiso.

Y Mandi también es el ejemplo que debemos tomar todos los aficionados para aprender un aspecto fundamental en el mundo del deporte y del futbol: a los deportistas, a los jugadores hay que darles su tiempo y espacio. En el Villamarín somos muy dados a juzgar en uno o dos partidos a un futbolista y eso es un error mayúsculo. Para poder calificar a un jugador hay que dar un mínimo de partidos. Yo diría que casi una temporada. Y más si viene de otra liga, de otro país, de otras costumbres.

Detrás de mi localidad, hay un aficionado que le dio fuerte y flojo tanto a Mandi como a Fabián en sus primeros partidos, haciendo gala de su sapiencia futbolística como un pavo real muestra su excelso plumaje. Lleva muchos partidos más callado que un mimo en un retiro espiritual. Espero que sepa aprender y darle su tiempo a cada jugador de su equipo del alma. Yo siempre espero a que mis jugadores den lo mejor que llevan dentro. Sobre todo, porque el verde es el color de la esperanza.