CARA ESTUPIDEZ

Real Betis Balompié 0 – Athletic Club de Bilbao 2 (Raúl García de penalti y Feddal en propia puerta)

Pablo Caballero Payán @pablocpayan Una estupidez de Amat pasada la media hora tiró por la borda las posibilidades de su equipo para obtener la victoria ante un rival que demostró muy poco. Pese a la inferioridad numérica, el Betis tiró de orgullo y mereció mucho más.

Empezó el Betis muy enchufado, muy eléctrico, lo que le llevaba a precipitarse en algunas jugadas. Debió adelantarse el conjunto verdiblanco, pero el chut de Camarasa fue repelido por Herrerín y el poste. Los mismos protagonistas por parte de los vasco impidieron por segunda vez el tanto bético, tras un saque de falta de Joaquín muy similar al del gol fantasma de Málaga. En esta ocasión, no se observa con claridad si la pelota entra del todo o no en la portería bilbaína.

Pero todo cambió en el minuto 34. Ya había avisado el Athletic con un par de ataques peligrosos. En uno de ellos, Feddal salvó el gol sobre la línea, mandando el balón a saque de esquina. En ese córner se produjo la jugada que cambió el partido. Tras un forcejeo entre Amat y Laporte, el defensa visitante se fue al suelo y el bético le intentó agredir lanzándole una patada. Acción muy torpe, innecesaria y estúpida que el árbitro (mal en casi todo) castigó con penalti y expulsión.

No se arrugó el Betis y, a pesar de tener el marcador en contra y contar con uno menos sobre el césped se sobrepuso a estas adversidades y luchó con todo lo que tenía para conseguir el empate. Tuvo varias oportunidades para lograrlo y el público supo reconocerle al equipo el esfuerzo realizado. Ya casi al final, Feddal desvió un pase rival a la red para poner el 0-2 definitivo.

Es una pena que por una acción totalmente evitable se haya esfumado una oportunidad de lujo para sumar otros tres puntos. Además, la crispación originada por esta jugada y por otras en las que el árbitro fue protestado, supuso la expulsión de Setién y Sarabia, que no podrán sentarse en el banquillo de Nervión.

LO MEJOR: la sensación de que el equipo ha reaccionado tras la crisis.

LO PEOR: le evitable expulsión de Amat.

FOTO: Antonio Pizarro (Diario de Sevilla)