QUE SEA DE CAÑÓN

Pablo Caballero Payán @pablocapayan Ángel Haro y José Miguel López Catalán han vuelto a ganar una Junta de Accionistas del Real Betis Balompié. La cuarta desde septiembre de 2015. El aspirante Rafael Salas no convenció al accionariado bético y obtuvo la mitad de apoyos que ABA. El proyecto del Presidente y el Vicepresidente, mediocre en lo deportivo, tiene una nueva oportunidad que, sin duda alguna, será la última.

¿Y ahora qué? Pues ahora toca estar a la altura del club de nuestros amores. Ya está bien de guerras entre béticos. No digo con esto que haya que ponerse un venda en los ojos, agachar la cabeza y tragar con todo lo que nos propongan. Ni mucho menos. Como dice nuestro himno, tenemos que estar apiñados como balas de cañón. Para lo bueno y para lo malo. Porque es evidente que si no se consiguen los resultados que debe tener la entidad verdiblanca, debemos estar unidos también para provocar un cambio de rumbo, un relevo en el puente de mandos de la nave bética.

Se avecinan decisiones y circunstancias trascendentales y de vital importancia para el Real Betis Balompié. El pacto con Lopera está a la vuelta de la esquina y, por fin, la excusa de la judicialización del club pasará a mejor vida. Hay que estar atentos y velar porque la venta de las acciones se haga de manera justa, al alcance de una amplía mayoría de béticos y que no queden en pocas manos. Así, los dirigentes tendrían siempre la seguridad de que si no cumplen con lo que la entidad merece, su futuro no estaría garantizado.

Pero para que todo esto sea posible hay que dejar de lado, definitivamente, los egos, los intereses personales, las rencillas y las cuentas pendientes, y pensar, de una vez por todas y de manera exclusiva, en el Real Betis Balompié. A muchos se les ha olvidado que aquí lo que cuenta es la salud de nuestro club, el progreso de la institución y los beneficios que ésta tenga. El resto importa entre cero y nada.

Así que por el bien común, deseo y espero que el Presidente y el Vicepresidente triunfen. Ojalá que la última bala que han disparado dé en el centro de la diana. Y que, volviendo al himno, esa bala sea de cañón y traiga la unidad que tanto necesita nuestro querido Real Betis Balompié.