SIETE AÑOS SON UNA ETERNIDAD

Amaya. Jefferson Montero. Lolo Reyes. Pabon. Roque Santa Cruz. Fabricio. Tosic. Didac Vila. Verdú. Chuli. Rubén Pérez. Por parte de Stosic. Montoya. Musonda. Pezella. Petros. Vargas. Westerman. Tarek. Digard. Van der Vaart. Ricky Wolfswinkel. Por parte de Maciá. Estos son algunos de los jugadores fichados por los dos últimos secretarios técnicos del club. En la lista hay aciertos y hay fracasos. Hay jugadores que fueron grandes esperanzas y se quedaron en nada. Y futbolistas que supusieron una inesperada sorpresa positiva. En este Betis ha habido, como en cualquier casa de vecino, cosas positivas y negativas en cuanto a fichajes.

Pero en esta casa nuestra, ha habido mucha necesidad, muchos nervios y mucha ansiedad. Demasiada diría yo. Fui de los que defendió a Stosic y también a Macía. Su trabajo me pareció, en líneas generales, más que aceptable. Pero lo que más me sorprendía de la situación vivida era el poco espacio que había entre la ilusión exagerada y la decepción más brutal de la parroquia verdiblanca. Los proyectos necesitan de tiempo y, sobre todo, de tranquilidad. Recuerdo que con la llegada de Maciá los béticos se desataron. “Fijaros que se lo quitamos a la Fiorentina”, decían unos. “No olvidéis lo que hizo con el Valencia o el Liverpool”, comentaban otros. “Hemos fichado a uno de los mejores secretarios técnicos”, coincidían todos. Pues como si fuera una pompa de jabón, el delirio se transformó en antipatía y poco más de doce meses duró el hombre que recientemente ha sido fichado por el Leicester para “desarrollar un trabajo a largo plazo de reclutamiento de futbolistas”.

Ahora, la planta noble del Villamarín ha buscado a Miguel Torrecilla para dirigir la secretaría técnica del club. Como no puede ser de otra manera en el universo verdiblanco, ha sido recibido con grandes esperanzas viendo su trabajo en el Celta. Pero lo que muchos béticos no han mirado es su trayectoria en el club azulón. Se la resumo: siete temporadas. Dos en segunda con clasificaciones muy decepcionantes (6º y 12º); un ascenso, quedando segundo con Paco Herrera como entrenador; cuatro años en primera con resultados ciertamente discretos (17º, 9º,  8º), siendo su mejor año el último pues el equipo –de la mano de Berrizo- se clasificó para Europa al quedar quinto y meterse en semifinales de la Copa del Rey.

Estamos los béticos dispuestos a esperar siete años para lograr un éxito como la vuelta a Europa? Creo que tras siete partidos y con las críticas ya a los fichajes de Torrecilla, la situación vuelve a ser la misma que con los anteriores. Largo plazo, señores, largo plazo.

JJ Barquín

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